Fundado en 1910
An Air Tractor AT-802F Fire Boss aircraft dumps water over a wildfire burning near San Martin de Valdeiglesias, about 70km west of Madrid, on July 26, 2026. Spanish firefighters today battled a new front of fires near the coastal city of Valencia, where at least 15,000 people were evacuated. In the western Madrid region, two separate wildfires merged on July 24 into a massive blaze that nearly joined another fire in neighboring Castile and Leon. The flames have already burned 25,000 hectares across Madrid and neighboring Avila province, forcing more than 60,000 people (a downwardly revised figure) to flee their homes, according to authorities, who labeled the fire the "worst in history" for the Madrid region. (Photo by Cesar MANSO / AFP)

Incendio en San Martín de Valdeiglesias (Madrid)AFP

Incendios de sexta generación: la nueva amenaza que multiplica el riesgo en España

Estos fuegos liberan tal cantidad de energía que son capaces de alterar la atmósfera, cambiando la dirección del viento, generando nuevos focos y evolucionando de forma tan errática

España se enfrenta a una nueva realidad en la lucha contra los incendios forestales. Las altas temperaturas, la sequía prolongada y la acumulación de combustible vegetal están favoreciendo la aparición de fuegos cada vez más violentos, rápidos e imprevisibles. Son los llamados incendios de sexta generación o megaincendios, un fenómeno que preocupa especialmente a los expertos por su capacidad para modificar las condiciones atmosféricas de su entorno y desbordar incluso a los mayores dispositivos de extinción.

La gravedad de la situación ha quedado patente en los últimos días con la declaración de la emergencia nacional en la Comunidad de Madrid y en las provincias de Ávila y Toledo, donde las llamas han obligado a movilizar a la Unidad Militar de Emergencias (UME) y a miles de efectivos. En lo que va de año, los incendios ya han arrasado 152.678 hectáreas forestales en España, una cifra que refleja la magnitud de una campaña marcada por grandes fuegos simultáneos.

Sin embargo, el tamaño de un incendio no es el único factor que preocupa. Lo que distingue a los incendios de sexta generación es, sobre todo, su comportamiento extremo. Estos fuegos liberan tal cantidad de energía que son capaces de alterar la atmósfera que los rodea, cambiando la dirección del viento, generando nuevos focos a kilómetros de distancia y evolucionando de forma tan errática que resulta muy difícil anticipar su trayectoria.

El Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) los define como incendios capaces de generar «comportamientos extremos» y «escenarios inciertos» que pueden llegar a superar la capacidad de respuesta de los operativos de emergencia. No se trata únicamente de incendios que queman muchas hectáreas, sino de fuegos cuyo comportamiento escapa a los modelos tradicionales de predicción y obliga a modificar continuamente las estrategias de extinción.

Generan tormentas de fuego

La principal característica de estos megaincendios es la enorme energía que desprenden. El calor intenso provoca que el aire, el humo y el vapor de agua asciendan rápidamente formando gigantescas columnas convectivas. En determinadas circunstancias, estas columnas pueden originar pirocúmulos, unas nubes asociadas al propio incendio que, si siguen creciendo, pueden evolucionar hasta convertirse en auténticas tormentas.

Cuando estas estructuras colapsan, generan fuertes corrientes descendentes capaces de modificar bruscamente la dirección y la velocidad del viento. Como consecuencia, las llamas pueden cambiar de rumbo en cuestión de minutos, sorprender a los equipos de extinción y poner en riesgo tanto a los bomberos como a la población.

Además, las columnas convectivas proyectan pavesas –brasas y fragmentos incandescentes– a varios kilómetros de distancia, originando focos secundarios que multiplican el perímetro del incendio y dificultan enormemente su control. Por este motivo, organizaciones como WWF explican que estos fuegos parecen «crear su propia meteorología», aunque, en realidad, lo que hacen es alterar las condiciones atmosféricas locales y retroalimentar continuamente su propia expansión.

Este comportamiento tiene una consecuencia directa sobre las labores de extinción. Llega un momento en el que el incendio entra en una fase denominada «fuera de capacidad de extinción». Esto no significa que resulte imposible apagarlo, sino que durante los momentos de mayor intensidad ningún despliegue de medios puede combatir directamente las llamas sin poner en peligro la vida de los intervinientes.

En esas situaciones, la prioridad deja de ser extinguir el fuego y pasa a proteger a la población, defender viviendas e infraestructuras críticas y tratar de anticipar el recorrido de las llamas hasta que un cambio meteorológico, una reducción del combustible o la llegada a zonas previamente gestionadas permita recuperar el control.

La aparición de estos incendios responde a la combinación de varios factores. Por un lado, las olas de calor y la sequía prolongada reducen la humedad de la vegetación hasta convertir montes enteros en un combustible extremadamente inflamable. A ello se suma la acumulación de biomasa provocada por décadas de abandono rural y la continuidad de grandes masas forestales, que permiten que el fuego avance sin apenas obstáculos.

Los especialistas recuerdan que el cambio climático no provoca directamente la ignición de un incendio, pero sí crea unas condiciones cada vez más favorables para que, una vez iniciado, alcance comportamientos extremos. Temperaturas más elevadas, periodos secos más largos y fenómenos meteorológicos adversos aumentan la probabilidad de que un incendio convencional evolucione hasta convertirse en un megaincendio.

Por ello, los expertos coinciden en que la respuesta ya no puede centrarse únicamente en reforzar los medios de extinción. La gestión forestal, la reducción del combustible acumulado, la recuperación de paisajes en mosaico y la prevención se han convertido en herramientas imprescindibles para hacer frente a una nueva generación de incendios que ha cambiado por completo las reglas de la lucha contra el fuego.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas