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Helicóptero de salvamento en La Graciosa

Helicóptero de salvamento en La Graciosa112 CANARIAS

El verano se salda con 239 ahogamientos y se alza como el más mortal desde que hay registros

  • El análisis por edades muestra que las personas de mayor edad concentran una parte importante de las víctimas

  • Comunidad Valenciana y Andalucía son las regiones en las que más muertes se han producido

Los ahogamientos no intencionales han dejado 80 fallecidos en los espacios acuáticos españoles durante agosto, uno de los meses de mayor afluencia a playas, piscinas y zonas de baño. Con este balance, el número de muertes registradas en España desde el comienzo del año asciende ya a 389, según el Informe Nacional de Ahogamientos (INA) elaborado por la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo (RFESS).

El dato de agosto consolida la elevada mortalidad registrada durante el verano. Junio y julio, con 92 fallecimientos cada uno, continúan siendo los meses con más víctimas en lo que va de 2026, mientras que agosto cierra con otros 80 decesos. En total, 264 personas han perdido la vida por ahogamiento entre junio y agosto, lo que supone cerca de siete de cada diez fallecimientos contabilizados en España durante los ocho primeros meses del año.

El balance de julio ha sido además actualizado al conocerse un fallecimiento que no había sido incluido en el recuento inicial. La víctima fue registrada a mediados de agosto, por lo que el número definitivo de muertes en ese mes pasa de 91 a 92.

La magnitud de las cifras resulta especialmente significativa al analizar el periodo de temporada de baño. Desde el 15 de junio, fecha que marca su inicio, hasta el 31 de agosto se han producido 224 muertes por ahogamiento. Solo durante julio y agosto se acumularon 172 fallecimientos.

Esto supone un récord de muertes por ahogamiento desde que hay registros, en 2015, lo cual eleva el índice de preocupación y consolida una tendencia ascendente desde el año 2024. El verano de 2026 deja, por tanto, un balance peor que el del año pasado. Entre junio y agosto de 2025 se contabilizaron 230 fallecimientos, frente a los 264 de este año, lo que supone 34 víctimas más y un incremento cercano al 15 %.

Los mayores y los hombres, los perfiles más afectados

El análisis por edades muestra que las personas de mayor edad concentran una parte importante de las víctimas. El grupo de entre 65 y 74 años es el que acumula más fallecimientos en los ocho primeros meses del año, con 68 víctimas, seguido de las personas de 75 años o más, con 66.

Por detrás aparecen quienes tienen entre 55 y 64 años, con 55 fallecimientos; entre 45 y 54 años, con 41; y entre 18 y 25 años, con 38. También se han registrado 30 muertes entre personas de 35 a 44 años y 26 entre los 26 y los 34. En 31 casos no consta la edad de la víctima.

Los menores de edad suman 34 fallecimientos desde enero. De ellos, once tenían entre 0 y 3 años; siete, entre 4 y 6; tres, entre 7 y 10; y trece, entre 11 y 17 años. Los datos ponen de manifiesto la especial importancia de extremar la vigilancia tanto de los niños como de las personas mayores, dos colectivos especialmente vulnerables ante un accidente en el agua.

Ahogamientos en el mes de agosto

Ahogamientos en el mes de agostoRFESS

La diferencia por sexos también es notable. 58 de las 80 personas fallecidas en agosto eran hombres, frente a 22 mujeres. Los varones representaron así el 72,2 % de las víctimas del mes. En el acumulado anual, el balance alcanza los 299 hombres fallecidos frente a 90 mujeres.

Las playas fueron el escenario más habitual de los ahogamientos durante agosto. En ellas perdieron la vida 35 personas, el 43,8 % del total. Piscinas, ríos y otros espacios acuáticos registraron 15 fallecimientos cada uno.

La distribución evidencia que, aunque el litoral continúa siendo el principal foco de riesgo, los ahogamientos mortales no se concentran exclusivamente en las playas. Más de la mitad de las víctimas de agosto fallecieron en otros entornos acuáticos, lo que subraya la necesidad de mantener las precauciones también en piscinas, ríos y otras zonas de baño.

Por comunidades autónomas, la Comunidad Valenciana fue la que registró más fallecimientos en agosto, con 16. Le siguieron Andalucía, con 12, y Cataluña y Castilla y León, con once cada una. Canarias y Baleares contabilizaron seis muertes, mientras que Galicia y País Vasco registraron cuatro.

Navarra sumó tres fallecimientos y Asturias, dos. La Rioja, Castilla-La Mancha, Región de Murcia, Extremadura y Ceuta registraron un caso cada una. Cantabria, Aragón, Madrid y Melilla no contabilizaron ninguna muerte por ahogamiento durante el mes.

Número de ahogamientos por comunidades autónomas

Número de ahogamientos por comunidades autónomasRFESS

Ante estas cifras, la RFESS insiste en la importancia de mantener las medidas de prevención durante toda la temporada de baño. La vigilancia de los menores debe ser constante y también resulta fundamental prestar atención a las personas mayores, especialmente cuando existen circunstancias que puedan incrementar el riesgo de sufrir un accidente en el agua.

Conocer previamente las características del lugar, respetar las zonas habilitadas y la señalización y seguir las indicaciones de los socorristas son algunas de las principales recomendaciones. Ante una emergencia, debe avisarse inmediatamente a los servicios de salvamento o llamar al 112. La federación recuerda además que no se debe intentar rescatar a una persona entrando al agua si no se dispone de formación y medios adecuados, ya que el intento de auxilio puede poner en peligro también a quien trata de ayudar.

Qué hacer si una corriente te arrastra

Jessica Pino, portavoz del Informe Nacional de Ahogamientos (INA) de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo, subraya a El Debate que, si una persona se ve arrastrada por una corriente, debería mantener la calma y no intentar luchar directamente contra el agua, ya que el esfuerzo puede provocar un rápido agotamiento. «Lo más aconsejable es mantenerse a flote para conservar energía, controlar la respiración y tratar de alejarse de la corriente nadando en diagonal o perpendicularmente a su dirección», destaca. Si se dispone de un elemento flotante seguro, como un tronco o una rama de grandes dimensiones, puede utilizarse como apoyo siempre que hacerlo no implique asumir riesgos adicionales.

La situación cambia cuando quien se encuentra en peligro es un familiar o un amigo. El impulso de lanzarse al agua para intentar rescatarlo puede ser inmediato, pero también puede convertir al rescatador en una segunda víctima, como ha ocurrido este verano en alguna ocasión que ha terminado en tragedia. Por ello, Pino subraya que la primera norma debe ser «no lanzarse al agua impulsivamente», ya que una parte de las personas que mueren ahogadas son precisamente quienes intentaban auxiliar a otra.

Ante una emergencia, lo prioritario es avisar de inmediato al 112, mantener a la víctima localizada visualmente y tratar de prestarle ayuda desde un lugar seguro. Siempre que sea posible, se puede lanzar hacia ella un objeto flotante, una cuerda u otro elemento que le permita mantenerse a flote hasta la llegada de los servicios de emergencia, sin poner en peligro la propia integridad.

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