Crecida del río Magre, a 29 de octubre de 2024, en Alfar, Valencia
La lección de Nepal que preocupa a los ingenieros: «España no está preparada para una riada extrema»
Según explica a El Debate Jesús Contreras, vocal de la Asociación de Ingenieros de Caminos, lo sucedido en territorio nepalí no es equiparable con un prácticamente ningún fenómeno en nuestro país, aunque da una serie de avisos
El reciente colapso de un glaciar en el Himalaya nepalí, causando la muerte de casi 800 personas, ha puesto de manifiesto las amenazas que sufren millones en todo el planeta. En concreto, un estudio publicado en Nature Communications señala que actualmente hay 15 millones de personas en todo el mundo que corren el riesgo de sufrir inundaciones provocadas por lagos glaciares, siendo Perú, India, Pakistán y China las naciones que concentran más de la mitad de las personas expuestas.
«Este trabajo pone de manifiesto que las zonas más peligrosas no son aquellas con mayor número de lagos ni las que crecen más rápidamente. En cambio, el número de habitantes, su proximidad a un lago glaciar y, sobre todo, su capacidad para afrontar una inundación, son los factores que determinan el peligro potencial de un desbordamiento de lago glaciar», señala Caroline Taylor, estudiante de doctorado en la Universidad de Newcastle, entidad que lidera la investigación.
Asimismo, aunque nuestro país no se encuentra entre las zonas más vulnerables, todos recordamos los efectos de la dana de 2024 en la Comunidad Valenciana, dejando 238 muertos a finales de octubre de 2024.
Vista de un túnel inundado en la localidad valenciana de Aldaya
Según explica a El Debate Jesús Contreras, vocal de la Asociación de Ingenieros de Caminos de España, lo sucedido recientemente en territorio nepalí no es equiparable con un prácticamente ningún fenómeno en nuestro país. Sin embargo, al trasladarle la pregunta de si España se encuentra preparada ante una riada de gran magnitud, ha sido tajante: «No. Yo te digo que no. España no está preparada para una riada extrema».
Precisamente, Contreras recuerda episodios críticos como el vivido en la presa de Forata durante la dana de hace dos años. En este ejemplo, aunque la presa jugó un papel crítico y contuvo la entrada masiva de agua, se quedó «a un metro escaso de desbordarse», lo que habría dejado muy poco margen de maniobra. Por este motivo, el ingeniero advierte que, de haber cedido, habría provocado consecuencias catastróficas: «Los números que se manejaban hablaban de miles de víctimas, muertos, con una onda de 20.000 metros cúbicos y ocho metros de altura de ola».
Presa de Forata
En palabras de Contreras, de nada sirve un Es-Alert, dado que la clave reside en la prevención y en avisar con tiempo: «En España tenemos muchas grandes presas, que muy pocas excepto las que son estatales tiene el plan de emergencia implantado. ¿Qué quiere decir? Que cualquiera de esas presas ante un fenómeno, lo que sí que puede pasar es que hay un desbordamiento. Entonces, si no tienes implantado el plan de emergencia, ¿cómo avisas a la gente? La clave está en poder avisar».
De cara a la próxima temporada de precipitaciones, el experto ha mostrado preocupación por el área del Levante debido a la alta torrencialidad de sus cauces. Contreras señala que los ríos de la vertiente mediterránea tienen «como diez veces más pendiente que los del lado del Atlántico y veinte veces más que los ríos europeos», lo que multiplica su poder destructivo en caso de desborde.
Por último, el experto añade que son necesarias más infraestructuras de contención, señalando que aunque la Administración «sí que se está empezando a ver un cierto esfuerzo por empezar a invertir», el déficit acumulado de mantenimiento aún nos deja expuestos ante futuros eventos meteorológicos extremos.
«Existe unos coeficientes de seguridad y si tú lo que tienes que hacer es mantener las presas en el mejor estado posible. La seguridad absoluta no existe. Por eso para mí lo más importante es que tú puedas avisar a la gente en caso de que ese coeficiente de seguridad se vea desbordado», concluye.