Esta fotografía muestra el pequeño pueblo de Blatten, en el monte Bietschhorn de los Alpes suizos, destruido por un deslizamiento de tierra tras el derrumbe de parte del enorme glaciar Birch
El precedente suizo tras la tragedia de Nepal: así se pudo prever un deslizamiento glaciar devastador
En mayo de 2025, los 300 habitantes del pueblo alpino de Blatten pudieron ser evacuados días antes de que el glaciar Birch colapsara
La catastrófica riada de hace una semana en la frontera de Nepal y China, que ha dejado más de mil muertos –mientras que los desaparecidos ya superan los 4.000–, ha puesto de manifiesto las limitaciones de los sistemas de alerta temprana en la zona, más centrados en monitorear precipitaciones o los niveles de los ríos, pero sin capacidad de detectar la secuencia completa de un bloqueo fluvial provocado por una avalancha.
De igual manera, algunas de las estaciones de monitoreo fueron destruidas por la riada antes incluso de poder transmitir alguna alerta, lo que abre un interrogante sobre la capacidad de estos mecanismos para hacer frente a fenómenos cada vez más complejos en el Himalaya.
A esto hay que sumar el desafío comunicativo entre China y Nepal. Al suceder en una zona fronteriza, la capacidad de compartir información en tiempo real resulta fundamental. Por ello, este evento pone sobre la mesa la necesidad de desarrollar sistemas específicos de alerta transfronteriza.
Un hombre se sienta junto a los escombros mientras recupera sus pertenencias tras unas inundaciones repentinas en Devighat, en el distrito nepalí de Nuwakot
La previsión en un pueblo suizo
Este último evento recuerda al vivido en mayo de 2025, cuando el glaciar Birch colapsó brutalmente, enterrando el pueblo alpino de Blatten, en el sur de Suiza. En este caso, los cerca de 300 habitantes pudieron ser evacuados antes de que el glaciar acabara destruyendo el pueblo gracias a la magnífica previsión de los sistemas de emergencia.
En concreto, en el mes previo al desprendimiento se pudo observar un aumento acelerado y constante en la caída de rocas y fragmentos de hielo, lo que llevó a los geólogos a concluir que la ladera era inestable y a ordenar la evacuación preventiva del pueblo. Los científicos utilizaron tecnología de radar que permitió medir las deformaciones milimétricas en la superficie rocosa. Gracias a esto, detectaron que las formaciones rocosas se habían desplazado unos 17 metros en tan solo tres días justo antes del colapso.
Esta fotografía muestra el pequeño pueblo de Blatten, en el monte Bietschhorn de los Alpes suizos, destruido por un deslizamiento de tierra tras el derrumbe de parte del enorme glaciar Birch
Esta fotografía muestra el pequeño pueblo de Blatten, en el monte Bietschhorn de los Alpes suizos, destruido por un deslizamiento de tierra tras el derrumbe de parte del enorme glaciar Birch
Las estaciones sísmicas ubicadas en la zona capturaron en los días previos ruidos y vibraciones internas de la montaña. A esto hay que sumar que científicos de la ETH Zúrich y del Instituto WSL simularon cuáles serían los efectos sobre el pueblo, revelando que un desprendimiento lo sepultaría.
Gracias a esta previsión, cientos de personas pudieron salvarse del catastrófico fenómeno. En cuanto a la diferencia en la prevención, el glaciólogo español Eñaut Izagirre señala a El Debate que actualmente no existe una infraestructura capaz de monitorizar la gran cantidad de glaciares que existen en esta zona del Himalaya nepalí.
«Son muchos más que los Alpes, con muchas laderas que pueden ser propensas a este tipo de eventos; es muy complicado», detalla.