Fundado en 1910

Una mujer devuelve una botella de refresco en una máquina habilitada para elloGetty Images

Así funcionará el sistema que devuelve dinero al reciclar los envases y debería comenzar en noviembre

El sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR) debería entrar en vigor el próximo 22 de noviembre, aunque esta fecha se prolongará al menos hasta 2029

Hace dos años, un informe del Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) sentenció la manera en la que España reciclaba los envases. Según ese trabajo, apenas el 41,3 % de los envases de plástico se separan de manera correcta para su posterior tratamiento. Este dato se sitúa lejos del objetivo del 70 % fijado por la Ley de Residuos para 2023, lo que ha activado uno de los mecanismos previstos por la propia norma: la implantación de un sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR) para mejorar la recogida y reciclaje de estos residuos.

Según el texto, este nuevo sistema debería entrar en vigor el próximo 22 de noviembre y supondría una revolución en la manera de reciclar. Hasta el momento, los ciudadanos tenían en su casa varios cubos en los que poder separar las diferentes basuras para, después, depositarlas en el contenedor correspondiente.

Sin embargo, cuando entre en vigor el SDDR, los hogares deberán adaptarse y cambiar esta forma de separar. Y es que, desde ese momento, habrá que contar con un cubo para los envases que aceptará el nuevo sistema –botellas de refresco, de agua, latas o bricks– y otro para el resto –bandejas de plástico, envoltorios de alimentos...–.

Con ello, se podrá acudir a un centro donde esté instalada alguna máquina de devolución, como supermercados, gasolineras o centros públicos, para retornar esos envases. De esta forma, la máquina devolverá una cantidad –que rondará los 10 céntimos por envase– que se habrá abonado previamente al adquirir el producto.

Esto quiere decir que, de entrada, los precios sufrirán una subida de unos 10 céntimos y podremos recuperar esa especie de fianza cuando reciclemos correctamente el producto. De no hacerlo y tirarlo a la basura convencional, el consumidor perdería esa cantidad por cada envase mal reciclado.

La normativa indica, además, que los supermercados y las tiendas estarán obligados a aceptar los envases, aunque estos no hayan sido adquiridos en ellos. Esto será posible gracias a que el envase contará con un código de barras que, al ser escaneado, ya implicará la devolución del dinero. Asimismo, también habrá máquinas de recogida automatizadas en ubicaciones estratégicas.

No obstante, como anuncian desde el Miteco, los contenedores amarillos continuarán formando parte del mobiliario urbano, de manera que aquellos que no quieran recuperar el dinero cargado –bien por pereza o por falta de necesidad– podrán continuar depositando los plásticos en el lugar habitual.

Retraso en la implantación

La legislación establecía que, si no se alcanzaban las metas de recogida selectiva, se pondría en marcha en un plazo de dos años un sistema que garantizara el cumplimiento de los objetivos marcados para 2025 y 2029. Sin embargo, los agentes afectados adelantan que no podrá implantarse en la fecha prevista, que sería el próximo 22 de noviembre.

Desde la Asociación SDDR para España explicaban a El Debate hace apenas un mes que el objetivo es que el sistema pueda estar plenamente operativo en los próximos meses y, en todo caso, preparado para cumplir los objetivos europeos de recogida en 2029. El SDDR supondrá además una dificultad añadida, que es un cambio en los hábitos de los consumidores.

Antonio Romero, secretario general de la Asociación SDDR para España, advierte de que el cambio puede generar cierta resistencia durante las primeras fases, por lo que considera fundamental acompañar la implantación con una intensa campaña de información y pedagogía. El modelo se apoyará en tres elementos fundamentales: un depósito suficientemente atractivo para incentivar la devolución, una adecuada comunicación a los ciudadanos y una red de puntos de retorno suficientemente amplia y accesible. Según los datos que maneja la asociación, los sistemas de depósito implantados en otros países europeos alcanzan tasas de recogida cercanas al 88 %.