Interior de un centro de datos
Los centros de datos podrían tener un doble uso y suministrar calor a viviendas y empresas
De esta manera, se abre una vía para aprovechar el exceso de calor que producen estos centros y evitar que sea el planeta el que lo absorba
El imparable auge de la inteligencia artificial (IA) ha disparado la construcción de centros de datos en todo el mundo. Sin embargo, este despliegue no está exento de polémica vecinal debido al impacto ambiental y local que conlleva. Entre las principales preocupaciones destaca el incremento térmico: según un estudio de la Universidad Estatal de Arizona, los sistemas de refrigeración de estas instalaciones pueden llegar a elevar la temperatura de las áreas circundantes hasta 2,2 °C.
No obstante, ya existen ideas para aprovechar ese calor sobrante. Algunos países, especialmente en Europa, están liderando el camino en la reutilización de este calor residual para suministrar energía a viviendas y empresas.
Desde el Foro Económico Mundial explican que el exceso de calor de los centros de datos se puede convertir en calefacción urbana mediante un sistema de tuberías que parten del centro de datos y distribuyen agua calentada por el mismo hacia los diferentes edificios que se encuentren en las inmediaciones de la infraestructura.
En Suecia, la iniciativa público-privada Stockholm Data Parks busca reaprovechar el calor sobrante de la capital para la red doméstica. De forma similar, Finlandia lidera este ámbito con instalaciones como la de Nebius en Mäntsälä –capaz de recuperar 20.000 MWh anuales para 2500 viviendas– y el ambicioso megaproyecto que Microsoft edifica cerca de Helsinki, concebido como el mayor sistema de reciclaje térmico del mundo para abastecer a la ciudad de Espoo y sus municipios colindantes.
Este modelo de economía circular también se consolida con gran éxito en Irlanda, donde el Programa de Calefacción Urbana de Tallagh logró recortar 1100 toneladas de CO2 en su primer año de funcionamiento, redirigiendo la energía sobrante de una planta de Amazon hacia edificios de la zona. En esta misma línea, la alcaldía de Londres ha anunciado recientemente un plan para desplegar una nueva red comunitaria en el oeste de la capital, cuyo objetivo es suministrar calefacción a más de 9.000 hogares mediante el uso de los centros de datos locales.
Pero, sin duda, el ejemplo más citado y el que ejerce ya como modelo a seguir se encuentra en la ciudad danesa de Odense, donde el centro de datos de Meta proporciona calor a la red de calefacción urbana de la ciudad. El aire caliente que sale de los servidores calienta serpentines de agua que calientan aún más unas bombas de calor eléctricas hasta llegar a los 70 o 75 grados. Esto proporciona calor para hasta 9.000 hogares.
Por qué no se aplica en otros lugares
Y si este sistema ya funciona en varios centros de Europa, ¿por qué no se instala en el resto de manera inmediata? Existen varias razones, entre ellas, que el calor que irradian los centros de datos es insuficiente para abastecer una red de calefacción, por lo que serían necesarias bombas de calor como las que usa Meta, cuyo coste real se desconoce y hace cuestionable el ahorro real de la operación.
Por otro lado, este sistema solo se puede aplicar a centros de datos que se sitúen en las proximidades de una red de calefacción urbana o de otro tipo de consumidores con demanda constante. Esto explica que en países del norte de Europa su implantación sea más fácil, ya que al tener climas muy fríos cuentan con este tipo de sistemas de caldeo.
En cualquier caso, se abre una vía para aprovechar el exceso de calor que producen estos centros y evitar que sea el planeta el que lo absorba. Y es que, como hemos comentado, en las zonas donde se instalan, las temperaturas pueden llegar a subir más de dos grados.