Sam Altman, CEO de OpenAI
El nuevo ChatGPT es tan potente que hizo sentirse «inútil» a su creador: «No estamos preparados»
ChatGPT-5 es el salto de OpenAI hacia una inteligencia artificial general con una memoria casi ilimitada, pero con riesgos éticos que el propio Sam Altman ha puesto sobre la mesa
OpenAI anunció hace meses que ChatGPT-5 estaría disponible a lo largo de este mes de agosto. Una versión que, según su CEO Sam Altman, marca un antes y un después en las capacidades de los modelos de lenguaje. Con mejoras técnicas muy importantes, una personalización sin precedentes y un rendimiento que roza lo que él mismo ha calificado como el primer paso hacia una inteligencia artificial general (AGI), ChatGPT-5 será el modelo que cambie la relación entre humanos y máquinas.
Mientras, OpenAI anuncia dos personalizables y gratuitos que se pueden utilizar en ordenadores de alta gama e incluso móviles, llamados gpt-oss-120b y gpt-oss-20b. También que facilitará su servicio corporativo de ChatGPT a las agencias federales del Gobierno de EE.UU. a un precio de 1 dólar durante el próximo año para ayudar a que «funcionen mejor».
Pero durante las últimas semanas, es cuando Altman ha compartido su visión sobre el nuevo modelo en distintos foros y pódcast para avisar de lo que está por venir. Lo ha hecho con el entusiasmo propio de este genio de la IA, aunque también preocupado por el ritmo al que se desarrollan estas tecnologías. «ChatGPT-5 resuelve problemas complejos mejor que yo mismo. Me hizo sentir inútil», confesó en una conversación en el pódcast This Past Weekend, al relatar cómo el modelo le ayudó a redactar de forma brillante un correo que llevaba días posponiendo. «Fue una sensación extraña, como si la inteligencia artificial me superara en algo que consideraba netamente humano», explicó.
Una herramienta con memoria casi ilimitada
Las principales mejoras del nuevo modelo se centran en la memoria expandida, la capacidad de razonamiento más profundo y una integración funcional más amplia. GPT-5 puede recordar conversaciones pasadas, adaptar sus respuestas al estilo y preferencias del usuario y manejar contextos mucho más amplios. Todo ello, según Altman, acerca el modelo a una forma de IA más autónoma y sofisticada. «Esto es el primer paso real hacia una AGI. Aún no estamos allí, pero nos estamos acercando», ha dicho en varias ocasiones.
Esto es el primer paso real hacia una inteligencia artificial generalCEO de OpenAI
Uno de los aspectos que más llama la atención de esta versión es la capacidad de personalización hasta el extremo. El modelo puede utilizar conversaciones anteriores, correos electrónicos, notas y otra información personal para ofrecer respuestas cada vez más ajustadas al perfil del usuario. Se puede avanzar que ChatGPT-5 será capaz de hacer seguimiento de un correo electrónico, no solo con la primera respuesta, también ofreciendo una conversación más amplia y ofreciendo soluciones finales al interesado.
Según Altman, muchos jóvenes ya lo usan como si fuera «un sistema operativo para su vida». Desde la gestión de estudios hasta la organización de la agenda personal, el modelo se convierte en un asistente virtual capaz de anticiparse a necesidades futuras a partir del conocimiento acumulado.
Proyecto Manhattan
Pese a las capacidades de ChatGPT-5, Altman ha advertido sobre los riesgos que acompañan a este salto tecnológico. En sus intervenciones insiste en la falta de regulación y control ético. «Se siente como si no hubiera adultos en la sala», ha declarado sobre a la velocidad con la que la inteligencia artificial avanza frente a la lentitud de los marcos legales y sociales que deberían acompañarla.
La comparación con el Proyecto Manhattan, el programa estadounidense que dio origen a la primera bomba atómica, ha aparecido en varias de sus entrevistas. Para Altman, el potencial de GPT-5 es rompedor: «Estamos construyendo algo que puede ser tan impactante como fue esa tecnología, y no estamos del todo preparados para gestionarlo».
No estamos del todo preparados para gestionarloCEO de OpenAI
Además, ha alertado sobre la dependencia de algunos usuarios, en especial jóvenes, que afirman no poder tomar decisiones relevantes sin consultar antes con el chatbot. «Es una herramienta poderosa, pero no puede sustituir el criterio humano», señaló.
Comprensión
OpenAI ha pedido a sus usuarios comprensión ante posibles problemas de capacidad durante los primeros días de implementación. Altman ha insistido en que la transición a GPT-5 supondrá ajustes: «Hay que soportar algunos tropiezos al principio. El salto es grande, pero merecerá la pena».
Con este nuevo modelo, OpenAI pretende consolidar una visión de la inteligencia artificial como asistente integral, reflexivo y autónomo, capaz de colaborar en tareas personales, académicas y profesionales.
Estamos jugando con una tecnología que redefine lo que significa pensar, decidir y crearCEO de OpenAI
GPT-5 no es aún una inteligencia artificial general en sentido estricto, pero Altman insiste en que se acerca peligrosamente a ese punto. Y aunque celebra los avances, avisa: «Estamos jugando con una tecnología que redefine lo que significa pensar, decidir y crear. Y tenemos que hacerlo con una responsabilidad inmensa».
ChatGPT-5 será un modelo que promete reorganizar la vida de millones de personas y que obligará a repensar los límites de lo humano. El nuevo modelo llegará primero a suscriptores que pagan 200 euros mensuales por tener la mejor IA de OpenAI, después para los usuarios Plus y, finalmente, para las suscripciones gratuitas.