Robots humanoides diseñados por China

Piruetas, kung-fu y robótica: la ambiciosa apuesta de China por la tecnología

Los robots humanoides se consolidan en China con ventas récord y avances en inteligencia artificial que captan la atención mundial

Por segundo año consecutivo, los robots humanoides fueron los protagonistas de la gala televisiva del Año Nuevo lunar de la televisión estatal china CCTV, uno de los programas más vistos del mundo. Las exhibiciones de esta edición destacaron por coreografías de acrobacias y artes marciales, mostrando un progreso significativo respecto al año anterior, cuando los movimientos eran más sencillos. Este auge ha atraído la atención de inversores internacionales interesados en las tecnológicas chinas.

Según la consultora Omdia, en 2025 se vendieron más de 13.000 robots humanoides en todo el mundo, lo que representa un aumento del 480 % respecto al año anterior. Morgan Stanley pronostica que solo en China se comercialicen unas 28.000 unidades en 2026, cifra que duplica las expectativas previas, y estima que para 2050 habrá más de 1.000 millones de estas máquinas en uso global, sobre todo en tareas industriales y comerciales, con un valor de mercado aproximado de 5 billones de dólares.

China se mantiene como líder mundial en este sector, con más del 80 % de los humanoides vendidos en 2025 pertenecientes a marcas locales como Unitree, MagicLab, Galbot, Noetix y AgiBot, que acapara un 38 % de la cuota de mercado. Los precios han descendido por debajo de los 5.500 dólares y continúan bajando, gracias al apoyo gubernamental y la inversión combinada del sector público y privado, estableciendo estándares de producción a gran escala.

El crecimiento de la robótica está estrechamente ligado a los avances en inteligencia artificial, considerada como 'inteligencia incorporada' en sistemas físicos. Firmas como X Square Robot han recaudado cientos de millones con el respaldo de gigantes tecnológicos como ByteDance y Alibaba. Sin embargo, la tecnología aún requiere maduración, como evidenció el desplome del robot Iron de Xpeng en Shenzhen. El consejero delegado He Xiaopeng comparó el proceso con el aprendizaje de un niño: «Se caen, y luego ya se quedan de pie. El siguiente paso es empezar a correr».