Fundado en 1910
Eugenio Mallol

El MWC de la dependencia tecnológica

La necesidad de comprar tecnología a compañías de otros países que apuestan claramente por la innovación condiciona hoy la capacidad de influencia en el ámbito internacional, pese a que el plano político quiera discurrir en ocasiones por otros vericuetos

La necesidad de comprar tecnología a compañías de otros países que apuestan claramente por la innovación condiciona hoy la capacidad de influencia en el ámbito internacional, pese a que el plano político quiera discurrir en ocasiones por otros vericuetos

Dos conversaciones que ayudan a situar en su debido contexto lo sucedido esta semana en el Mobile World Congress (MWC) y a raíz de la decisión del Gobierno de España de no permitir a Estados Unidos el uso de nuestro país como plataforma para su intervención militar en Irán. Adelanto la moraleja final: la capacidad de actuación en el plano internacional la proporciona hoy en día la independencia tecnológica. Y no la tenemos.

La capacidad de actuación en el plano internacional la proporciona hoy en día la independencia tecnológica. Y no la tenemos

«Los conflictos modernos, como los de Ucrania, Oriente Medio y, obviamente, en el Indo-Pacífico, se ven fuertemente influenciados por el poder militar tradicional, pero también por tecnologías cada vez más vanguardistas: drones, espacio, sigilo y guerra electrónica. Si no estás a la vanguardia, simplemente pierdes». Mi primera conversación es con el presidente y director científico de la Joint European Disruptive Initiative (JEDI), a menudo descrita como la ARPA europea, André Loesekrug-Pietri.

«La tecnología es el lugar donde se desarrollan los conflictos modernos», me insiste desde Múnich (Alemania). La vincula con el futuro de la democracia, con la competencia entre grandes potencias y con el poder de los sistemas, porque «el ámbito digital, la desinformación, el impacto de las redes sociales y la formación de las opiniones políticas son cruciales» para asegurarlos.

La tecnología es el lugar donde se desarrollan los conflictos modernosAndré Loesekrug-PietriDirector científico de la Joint European Disruptive Initiative (JEDI)

Loesekrug-Pietri sostiene que la pregunta sobre la soberanía «se refiere a si aún tenemos opciones, si aún tenemos la independencia para tomar decisiones que se ajusten a nuestros valores y objetivos, o si simplemente seguimos lo que otros nos imponen». Y, hoy en día, concluye, «lo que está claro es que, en materia tecnológica, dependemos enormemente de otros. Ahora que nos damos cuenta de que los demás son probablemente menos amigables con nosotros, debemos asegurarnos de mantener esta independencia».

El mensaje del presidente de JEDI vale para toda Europa y, obviamente, para España. Un país altamente dependiente de lo que innovan otros, que no lidera ni un solo ámbito tecnológico y científico de frontera ahora mismo (salvo algunos pequeños y meritorios destellos con poca masa crítica para conquistar el ámbito global, desafortunadamente), está en una situación complicada para imponer su autonomía. Antes, la soberanía era sagrada y la marcaban las fronteras; hoy, es un concepto borroso (los mundos digitales tienen ya sus propias reglas y monedas) y se la tiene que ganar uno día a día, apostando por la innovación.

Antes, la soberanía era sagrada y la marcaban las fronteras; hoy, es un concepto borroso

De momento, ya nos basta con intentar proteger lo poco que acaba emergiendo, pese a todas las trabas burocráticas, regulatorias y de financiación que atenazan a los emprendedores. Los servicios de inteligencia españoles llevan tiempo sondeando, por ejemplo, a las empresas deep tech para averiguar si en su estructura accionarial hay presencia de capital chino.

El CSIC tuvo que crear un Comité de Seguridad en la Investigación para frenar la fuga de conocimiento a Beijing tanto desde nuestros laboratorios como desde las empresas que exportan e importan del gigante asiático. ¿Un fondo soberano chino a través de una sociedad con sede en Delaware entrando en la junta de accionistas de una empresa tecnológica española? Un escenario posible. ¿Innovación china pagada indirectamente con fondos del programa Horizon de la UE? Todo puede ser. Seguro que hay alguien revisando quién está detrás del capital de muchas de las empresas que acuden a concursos de la Administración pública y consiguen de ese modo acceso a ella. ¿O no?

La dependencia tecnológica, a la que nunca le damos importancia, era esto: le plantas cara a Donald Trump y la industria te ve como una hormiga tratando de parar a un gigante

La dependencia tecnológica, a la que nunca le damos importancia, era esto: le plantas cara a Donald Trump y la industria te ve como una hormiga tratando de parar a un gigante. De los cuatro sectores que superan el millón de empleados en España, el que más ha visto incrementar sus plantillas desde mediados de la década de los 90 es el Turismo, con 1,27 millones de trabajadores, un 68,5 %; le sigue Sanidad y Educación, con un incremento del 60,35 % y 2,27 millones de profesionales; y a continuación está Comercio, con una subida del 42,43 % y 3,35 millones de empleados. Eso es lo que vemos al mirarnos al espejo: la industria de la automoción -24,16 %; el resto de industrias, -23,88%.

La segunda conversación a la que aludía al principio tiene como protagonista a un alto directivo europeo de una de las principales compañías mundiales de tecnologías para redes de telecomunicaciones. No gusta la entrada del Gobierno español en el capital de Telefónica, los criterios políticos pueden condicionar su estrategia de expansión. «¿Por qué está empeñada en salir de Latinoamérica?». Europa necesita, me dice, «acabar con la fragmentación de sus operadoras de telecomunicaciones» para que tengan pulso suficiente para competir.

No gusta la entrada del Gobierno español en el capital de Telefónica, los criterios políticos pueden condicionar su estrategia de expansión

Es indicativo que el principal aliciente del MWC que acaba de celebrarse en Barcelona haya sido la presencia de Gwynne Shotwell, la presidenta de SpaceX, la compañía de lanzamiento de cohetes espaciales de Elon Musk. Ha venido dispuesta a calentar la salida a Bolsa de la compañía ofreciendo sus servicios satélite-móvil en la guarida de las operadoras de telecomunicaciones terrestres.

Ni siquiera la boutade de juntar en la misma sesión en el escenario principal a los presidentes de la americana AT&T, John Stankey, y de China Telecom, Guiqing Liu, ha despertado más interés. En el caso de las redes de telecomunicaciones, el tema clave es la integración en ella de la inteligencia artificial (IA). Europa sólo tiene a la francesa Mistral para dar batalla, pero cada vez más depende de los chips de NVIDIA.

Mobile World Congress Barcelona 2026Europa Press

¿Y dónde estaba el fundador y CEO de NVIDIA, Jensen Huang, que se prodiga más en los escenarios últimamente que el mismísimo Bad Bunny, el pasado miércoles? A 9.500 kilómetros del MWC, en la Morgan Stanley Technology, Media and Telecom Conference de San Francisco. En un momento tan convulso y agresivo como el actual, cuesta mucho ganar la batalla de la relevancia. Sí, la independencia tecnológica es esto. No te la da ya una peluca de Versalles, nuestra clase política tiene que entenderlo.