Fundado en 1910
WhatsApp permite que los menores utilicen su aplicación con supervisión

WhatsApp permite que los menores utilicen su aplicación con supervisión

WhatsApp para menores de 13: así funciona la gran apuesta de Meta frente al veto del Gobierno

Meta abre WhatsApp a los menores de 13 con cuentas gestionadas por los padres, justo cuando Sánchez promete prohibir las redes a los menores de 16

WhatsApp ha creado un nuevo tipo de cuenta específicamente diseñada para preadolescentes, las llamadas cuentas gestionadas por los padres. Son perfiles pensados para menores de 13 años que se mantienen vinculados en todo momento al WhatsApp del progenitor o tutor, que es quien los configura y controla.

La idea nace, según la propia compañía, de la demanda de padres que querían introducir a sus hijos en la plataforma de forma progresiva y segura, sin tener que mentir con la edad ni renunciar por completo a la mensajería instantánea. Se trata del mismo entorno de siempre con menos funciones, más restricciones y un adulto siempre al mando.

Para crear una cuenta de WhatsApp para un menor se necesita el móvil del padre. Durante el registro, la app ofrece la opción de «cuenta gestionada», se introduce la fecha de nacimiento del niño, se verifica su número y, a continuación, el padre escanea un código QR que aparece en la pantalla del dispositivo del menor para vincular ambos perfiles.

¿Qué decide el adulto?

- El uso se limita a mensajes y llamadas; no hay Estados, ni Canales, ni acceso a Meta AI.

​- Por defecto solo puede hablar con contactos aprobados, normalmente familia y amigos cercanos.

​- Los padres controlan quién puede contactar al menor, qué grupos puede unirse y revisan solicitudes de desconocidos.

​- La cuenta del niño está protegida por un PIN que solo el progenitor conoce y que bloquea cambios de configuración sin su permiso.

​- WhatsApp insiste en que las conversaciones siguen cifradas de extremo a extremo, también en estas cuentas, y que no se usarán los datos para publicidad dirigida.

Además, se han eliminado funciones que dificultan la supervisión, como los mensajes que desaparecen, las fotos «ver una vez» o el bloqueo de chats, porque facilitan esconder contenidos a los adultos. La compañía plantea, incluso, que la transición a una cuenta normal se haga de forma gradual cuando el adolescente crezca, con margen para que los padres retrasen ese paso unos meses más.

El choque con el modelo Sánchez

Mientras Meta propone un aterrizaje suave en la vida digital, el Gobierno de Pedro Sánchez prepara justo lo contrario, un muro legal hasta los 16 años. El presidente ha anunciado que España prohibirá el acceso a las redes sociales a los menores de 16 y obligará a las plataformas a implantar sistemas de verificación de edad realmente efectivos, más allá de la casilla de «acepto» y la fecha inventada.

El paquete incluye, además, perseguir penalmente a directivos de grandes plataformas que no retiren contenidos ilícitos, tipificar como delito la manipulación de algoritmos y crear un sistema de «huella de odio y polarización» para rastrear cómo se viralizan ciertos mensajes. El objetivo es proteger a los menores del «salvaje Oeste digital», pero la herramienta elegida es el veto generalizado.

Planteado así, el contraste es evidente. Por un lado, WhatsApp para menores se basa en acompañar, graduar y supervisar y, por otro, la propuesta de Sánchez, en bloquear. En la práctica, el riesgo es que muchos adolescentes terminen abriendo cuentas clandestinas con datos falsos, a espaldas de sus padres y de la propia ley, o que a los 16 años se lancen a las redes sin ninguna experiencia previa de uso responsable.

Una generación pegada a la pantalla

Conviene no engañarse, la generación a la que se dirige esta medida no descubre la vida digital con WhatsApp, sino que llega a la preadolescencia tras años de contenidos en streaming, videojuegos en línea y acceso esporádico al móvil de los padres. La cuestión no es si van a estar expuestos a pantallas, sino de qué manera y con qué reglas.

La apuesta de Meta permite que el primer contacto con la mensajería sea un entorno acotado, con adultos presentes, y convierte cada chat raro o cada grupo problemático en una oportunidad de conversación entre padres e hijos. No se trata de soltar la tableta a los ocho años y prohibir Instagram hasta los 16, más bien de recorrer con ellos el camino intermedio, con un dispositivo que ya no es un juguete sino una herramienta regulada.

Enseñar antes que prohibir

Muchos expertos han señalado que la alternativa a la prohibición no es la barra libre. Es la educación acompañada de controles técnicos y normas claras, aunque los peligros asociados lleven a los gobiernos a prohibir para evitar males mayores a la sociedad. Padres y madres pueden establecer con en este nuevo WhatsApp para menores de 13 un itinerario con un un chat limitado a familiares y dos o tres amigos; después, algún grupo escolar supervisado; más tarde, algo de margen para decidir con quién hablan, siempre con revisión periódica del uso.

La alternativa a la prohibición no es la barra libre, es la educación acompañada de controles técnicos

Ese proceso tiene una ventaja porque cuando el adolescente llegue a los 18 años, no necesitará «desatarse» en redes sociales porque ya habrá cometido errores, aprendido lecciones y construido criterios con los adultos a su lado. Si se mantiene fuera del mundo digital hasta los 16 por imposición legal, el aterrizaje en redes será brusco, probablemente oculto a sus padres y sin red de seguridad.

WhatsApp para menores de 13 no es una varita mágica que solucione por sí sola la adicción a las pantallas, el ciberacoso o la presión social, pero sí pretende que con los hijos, igual que con la conducción, la solución no es impedirles tocar un volante hasta la mayoría de edad, sino enseñarles a usarlo mucho antes.

Temas

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas