Mark Zuckerberg se queda sin Manus, la IA china
Pekín frena a Zuckerberg con Manus: por qué ha bloqueado una operación de 2.000 millones
China ha dinamitado una de las operaciones más importantes del año en inteligencia artificial al obligar a Meta a deshacer la compra de Manus. La decisión revela hasta dónde está dispuesto a llegar Pekín para proteger su tecnología
Lo que parecía una adquisición estratégica cerrada entre Estados Unidos y China ha terminado convertido en un nuevo episodio de la guerra tecnológica mundial. El Gobierno de Pekín ha bloqueado oficialmente la compra de la plataforma de inteligencia artificial Manus por parte de Meta y ha ordenado revertir una operación valorada en unos 2.000 millones de dólares.
La decisión, anunciada por la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de China (NDRC), supone un golpe directo a los planes de Mark Zuckerberg para acelerar su apuesta por la inteligencia artificial generativa y, especialmente, por los llamados agentes autónomos de IA.
El organismo chino apenas ofreció detalles, pero Pekín considera que la transferencia de tecnología vinculada a Manus representa un riesgo estratégico y no está dispuesto a permitir que uno de sus desarrollos más prometedores termine bajo control estadounidense.
Qué es Manus
Manus AI irrumpió en el ecosistema tecnológico en 2025 tras presentar lo que definió como uno de los primeros agentes de inteligencia artificial completamente autónomos del mercado.
Manus
A diferencia de chatbots como ChatGPT o Gemini, Manus prometía ejecutar tareas complejas sin intervención constante del usuario. Desde planificar viajes, elaborar informes financieros, diseñar presentaciones a coordinar procesos empresariales completos.
Su crecimiento fue meteórico. En apenas unos meses captó inversión internacional y trasladó parte de sus operaciones desde China a Singapur para operar con mayor libertad y atraer capital extranjero.
Meta
Mark Zuckerberg vio en Manus una vía rápida para competir con rivales como OpenAI, Google o Microsoft en la carrera por dominar la nueva generación de asistentes inteligentes. Pero sus intenciones se vieron truncadas por el propio gobierno chino.
El movimiento de Pekín se debe a que teme que sus ingenieros, algoritmos y avances en inteligencia artificial terminen reforzando a empresas estadounidenses en plena batalla geopolítica por el liderazgo tecnológico mundial.
Pekín teme que sus ingenieros, algoritmos y avances en inteligencia artificial terminen reforzando a empresas estadounidenses
Mientras Washington ha endurecido durante los últimos años las restricciones a China para acceder a chips avanzados fabricados por compañías como NVIDIA, Pekín está respondiendo blindando sus propios activos tecnológicos.
La posición de China es que si Estados Unidos limita el acceso chino a semiconductores, ellos limitarán el acceso estadounidense a su talento en inteligencia artificial.
Según Reuters, los fundadores de Manus fueron llamados por reguladores chinos en marzo e incluso se les prohibió salir del país durante la investigación.
Un problema para Meta
Para Meta, el veto llega en el peor momento. Parte del equipo de Manus ya había sido integrado en oficinas de Meta en Singapur y algunos proyectos tecnológicos estaban avanzando internamente.
Ahora la compañía deberá resolver un complejo rompecabezas legal, financiero y operativo y revertir contratos, reorganizar equipos y determinar qué ocurrirá con la tecnología ya incorporada.
El golpe también cuestiona la estrategia de adquisiciones de Zuckerberg en inteligencia artificial tras las enormes inversiones realizadas para competir en este mercado.
Hasta ahora, muchas startups tecnológicas chinas trasladaban sus sedes a Estados Unidos para esquivar las restricciones regulatorias de su país, pero Pekín acaba de demostrar que seguirá considerando estratégicas a estas empresas aunque cambien de domicilio fiscal.
En Silicon Valley ya saben que hacer negocios con startups chinas de IA será cada vez más complejo. La inteligencia artificial se ha convertido en una cuestión de soberanía nacional. China acaba de recordárselo a Meta (y al resto del mundo) de la forma más contundente posible.