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Eugenio Mallol

En el siguiente gran eclipse, habrá publicidad en la luna

Es la última vez que se produce un fenómeno astronómico de esta dimensión sin personas viviendo en la superficie de nuestro satélite, conviene que empecemos a tomar conciencia de lo que eso va a suponer a escala económica y social

El eclipse solar ha recibido una descomunal campaña mediática y está omnipresente en redes sociales. Me recuerda una conversación con el director de transferencia tecnológica de la NASA, Daniel Lockney, en la que le planteé si el gran hecho disruptivo que se avecina es la puesta en operación del cíclope de los lanzadores de satélites, el Starship de SpaceX, capaz de llevar al espacio 100 toneladas de una vez y de dinamitar definitivamente los precios de la economía espacial.

Lockney no lo veía exactamente así. «Honestamente, creo que ese cambio mental se producirá cuando haya alguien en la luna», me contestó. «Todo lo demás supone un logro técnico fenomenal, pero es un poco como una actualización del iPhone. Es la próxima gran cosa, pero sigue siendo un móvil. Creo que va a haber un cambio psicológico global, un cambio en la forma de pensar de la humanidad, cuando levantamos la vista y digamos: ‘Tony está ahí arriba’. Eso es lo que va a hacer que todo lo demás sea distinto y genial».

Creo que va a haber un cambio psicológico global, un cambio en la forma de pensar de la humanidadDaniel LockneyDirector de transferencia tecnológica de la NASA

El del 12 de agosto es probablemente uno de los últimos eclipses solares sin personas viviendo en la luna. La NASA y la ESA trabajan para que la primera colonia estable humana esté operativa la próxima década. ¿Un programa de televisión desde la luna? Me divierte pensar que el siguiente eclipse de estas características que podremos ver desde España ya incorporará publicidad desde nuestro satélite, dado el descomunal interés que despiertan estos fenómenos. ¡Audiencia cautiva! El santo grial marketingniano.

Conviene que nos hagamos a la idea de lo que significa que alcemos la vista y Tony esté allí arriba. La nueva economía espacial lleva asociadas transformaciones que hoy parecen ciencia ficción. Hasta hace poco, el sector se limitaba a construir satélites, lanzarlos y operarlos.

La nueva economía espacial lleva asociadas transformaciones que hoy parecen ciencia ficción

La economía lunar cambia el paradigma: las agencias espaciales (NASA, ESA, Japón, China, India y Rusia) ya no son las que hacen las cosas, sino que contratan servicios a empresas privadas para que lleven cargas útiles a la luna (es lo que hace un programa de la NASA llamado Commercial Lunar Payload Services), para el lanzamiento, para que transmitan los datos de retorno a la Tierra con sistemas de comunicación, para que desarrollen los servicios de navegación. Pronto se hablará de la minería espacial en la luna y sobre asteroides.

¿El interés por instalarnos en la luna es puramente comercial? No, aunque lleva implícito el desarrollo de un nuevo sector productivo. La batalla estratégica geopolítico es el dominio científico. El lado oculto de la luna es posiblemente una de las mejores localizaciones del sistema solar para observar el universo. Dispone de una superficie sólida donde se pueden instalar telescopios, carece de atmósfera, se pueden con los instrumentos adecuados todas las bandas del espectro electromagnético y está protegida del efecto antropogénico de radiación, es decir, no existen interferencias.

El lado oculto de la luna es posiblemente una de las mejores localizaciones del sistema solar para observar el universo

Desde la luna se pueden observar una serie de frecuencias, conocidas como la Edad Oscura del Universo, que no podemos estudiar desde la Tierra debido a la ionosfera. Esas bandas que nos aportarán información sobre la historia del Universo entre el momento en que se produjo la primera radiación, el fondo cósmico de microondas, y el momento en el que se formaron las primeras estrellas, unos 100 a 400 millones de años después del Big Bang. La cara oculta de Luna se convertirá en un laboratorio único.

En cuanto a las aplicaciones estrictamente comerciales, tener centros de datos en la superficie lunar es una opción factible para los científicos. Olvida el marketing de las grandes compañías tecnológicas. Sí, se puede hacer. Hay zonas, los famosos picos de luz eterna, que reciben emisiones solares permanentemente. Si se instalan infraestructuras estables y se consigue establecer un sistema de comunicación continuo con la Tierra se puede plantear con seguridad. Datos transmitidos por láser hasta el borde de nuestra atmósfera, con la latencia como principal inconveniente.

Hay zonas, los famosos picos de luz eterna, que reciben emisiones solares permanentemente

Las tecnologías cuánticas que lo harán posible son una prioridad absoluta por ello. Impactan en asuntos críticos como las comunicaciones ultraseguras, la encriptación, la distribución de claves cuánticas y hasta la sincronización de relojes. Gracias a la conquista lunar podremos experimentar cómo funciona el entrelazamiento cuántico a 400.000 km de distancia, sin que se vea afectado por la gravedad.

Para demostrar el entrelazamiento cuántico, el científico austríaco Anton Zeilinger separó dos partículas y situó una de ellas en La Palma de Gran Canaria y la otra en Tenerife. Cuando se producía una alteración en la partícula de un extremo, giraba hacia arriba, por ejemplo, la otra también la experimentaba pese a la distancia: giraba hacia abajo.

Gracias a la conquista lunar podremos experimentar cómo funciona el entrelazamiento cuántico a 400.000 km de distancia

Aquello recibió el nombre común de «teletransportación cuántica» y le valió el Nobel de Física. Cuando le pregunté por lo que podíamos esperar en el futuro, me dijo que el problema era que «la velocidad de los datos es todavía muy baja, sólo del orden de 1 KB por segundo, o tal vez 1 megabit por segundo», añadió, «un internet cuántico está muy, muy lejos». Quizás no, Anton, si se lanza desde la luna.

La luna es un fósil de la historia del sistema solar, no experimenta movimientos de placas tectónicas, no hay atmósfera, no hay viento, contiene extensiones de basalto con varios miles de millones de años. La huella del bombardeo intenso de asteroides sobre la Tierra se ha borrado, pero en la luna sigue viva, y se puede analizar.

La luna es un fósil de la historia del sistema solar, no experimenta movimientos de placas tectónicas, no hay atmósfera

Evidentemente, servirá para preparar para misiones a Marte y asteroides, porque requiere de una velocidad de escape mucho menor. El sector espacial está intrínsecamente obligado a pensar a medio-largo plazo. Se definen los objetivos y se intenta obtener la tecnología necesaria para conseguirlos, aunque eso suponga adaptarse continuamente a sus cambios.

Un eclipse es un buen momento para tomar conciencia del valor que va a adquirir a lo largo de las próximas décadas la luna en nuestra vida en Tierra. Si se reflexiona, resulta fácil sumarse a la percepción de David Lockney de que el gran agente de cambio será integrar a nuestro satélite como un lugar más desde el que las personas serán capaces de seguir proyectando la luz del conocimiento sobre el Universo.

Eclipse de sol

Eugenio Mallol es periodista especializado en innovación tecnológica, autor, conferenciante y columnista. En la actualidad es director de estrategia y comunicación de Atlas Tecnológico, el primer ecosistema de la industria 4.0 en España, y coordinador y analista de la Cátedra Ciencia y Sociedad de la Fundación Rafael del Pino.