Fundado en 1910
Eugenio Mallol

¿Te gusta ‘Venom’? Tu vida con asistentes de IA

Tras el fulgurante éxito de ‘Muse’ de Meta, no cabe ya duda de que acabaremos incorporándolos a nuestra vida, el consejo es relacionarse con ellos como con un colaborador y no como una herramienta, cuidar sus aspectos psicológicos, corregirles y hasta buscarles ‘terapeuta’

El nuevo asistente de inteligencia artificial (IA) de Meta, Muse, ha tardado menos de dos semanas en alcanzar el primer puesto en la App Store. Acumula ya más descargas que ChatGPT en su lanzamiento. Quienes hablan de un ‘momento ChatGPT’ para los agentes de IA advierten también de que las reglas del juego van a cambiar sustancialmente.

En el ámbito del consumidor final puede suponer la desaparición de otros agentes horizontales, principalmente los impulsados por startups, cuyo vínculo con el usuario se diluirá bajo el paraguas omnisciente de ChatGPT y Muse. La capacidad de cómputo dicta las reglas y los gigantes tecnológicos no tienen rival en ese ámbito.

La capacidad de cómputo dicta las reglas y los gigantes tecnológicos no tienen rival en ese ámbito

Después de un largo periodo desdeñadas por Wall Street, receloso de sus inversiones aparentemente descontroladas en IA, las acciones de Meta han experimentado una revalorización increíble desde el 8 de septiembre, fecha en que la compañía lanzó Muse. En lo que va de año, supera a la de Alphabet, Amazon y Microsoft.

Mark Zuckerberg ha cerrado un mes de septiembre redondo con la presentación un dispositivo llamado Charm que conecta su asistente de IA con el teléfono y las gafas. En Bloomberg se lo compara ya con el lanzamiento del iPod, aunque no faltan escépticos que dudan del éxito a largo plazo de Charm y del propio Muse, cuya rentabilidad todavía es complicada por los costes de la IA.

En este punto, empieza a ser interesante plantearse cómo van a cambiar nuestras vidas con los asistentes de IA, cuya llegada tardará más o menos tiempo en producirse, pero se antoja inevitable. Los que mejor conocen sus posibilidades en estos momentos son los programadores de software, acostumbrados a tratar con ellos desde hace tiempo. No hay que asustarse, es posible aprender de sus experiencias sin saber escribir ni una sola línea de código. Prometido.

Empieza a ser interesante plantearse cómo van a cambiar nuestras vidas con los asistentes de IA

Jesse Vincent es el director del laboratorio de investigación aplicada Prime Radiant y acaba de lanzar un marco de trabajo que enseña a Claude Code a trabajar como un ingeniero sénior disciplinado. Lo llama Superpowers. Recientemente Jesse ha conversado con el tecnólogo y editor Tim O’reilly, creador del concepto de Web 2.0, y ambos han dado pistas muy interesantes sobre cómo nos transformarán los agentes de IA.

Su conclusión es que no serán entidades realmente autónomas, pero tampoco meras herramientas. «Son socios de los humanos, quizás incluso simbiontes», como Venom, el extraterrestre que vive en el cuerpo del personaje encarnado por Tom Hardy en la saga de Marvel. Si no los controlas, puedes encontrarte con pedidos de productos de alimentación realizados a través del asistente de IA casi un 50 % más caros que los convencionales, según ha avisado DoorDash.

El valor reside en que demuestren cierto grado de independencia, pero no total, habrá que saber gestionar la asociación simbiótica

El valor reside en que demuestren cierto grado de independencia, pero no total, habrá que saber gestionar la asociación simbiótica. Jesse dice, por ejemplo, que las prohibiciones rara vez funcionan. Es mejor atrapar al agente en el momento en que está a punto de hacer algo incorrecto y ofrecerle una mejor alternativa, como diría cualquier responsable de recursos humanos.

Los desarrolladores están teniendo en cuenta aspectos… ¡psicológicos! Deben elogiar más que culpar a los asistentes de IA, explicarles por qué el trabajo es importante en lugar de simplemente exigir resultados. Jesse insta a darles nombres y roles, a abrirles cuentas en Google Workspace, GitHub y Slack y a permitirles que activen subagentes para realizar tareas más pequeñas. Por supuesto, deben poder comunicarse entre sí.

Los desarrolladores están teniendo en cuenta aspectos… ¡psicológicos!

El director de Prime Radiant ha asignado a sus asistentes un terapeuta. Es el único subagente con permiso para editar sus archivos de personalidad, que incluyen desde detalles de su constitución hasta rasgos del funcionamiento, porque «cuando dicen que han tomado nota, lo que suelen querer decir es que se han propuesto olvidarlo».

La cuestión sobre si esa antropomorfización es saludable queda olvidada cuando se comprueba que tratar al agente como a un colega puede generar un mejor comportamiento que tratarlo como a una herramienta. Un ingenioso internauta anónimo citado por O’Reilly dice que «la diferencia entre la teoría y la práctica siempre es mayor en la práctica que en la teoría».

El criterio humano sobre qué se quiere construir y si el resultado es bueno se volverá en más valioso si cabe

El criterio humano sobre qué se quiere construir y si el resultado es bueno se volverá en más valioso si cabe. Hay que dar a los asistentes de IA instrucciones con una intención clara, insistir en los tests, no conformarse con su primera respuesta, y no dejar de preguntarse qué podemos estar pasando por alto.

Cuando tuve la oportunidad de hablar con Tim O’Reilly a finales de la pasada década, me dijo que «la próxima ola de aplicaciones consistirá en tomar lo que hemos aprendido de las aplicaciones en el mundo digital y llevarlo al mundo físico». Su predicción está empezando a cumplirse, y más nos vale hacerlo de forma amistosa de la mano de los asistentes de IA.

OpenAI está probando Sponsored Agents, con la que quiere demostrar que la IA conversacional transformará la publicidad digital

Mientras tanto, los gigantes tecnológicos a lo suyo. OpenAI está probando Sponsored Agents, con la que quiere demostrar que la IA conversacional transformará la publicidad digital. Tras hacer clic en un anuncio, los usuarios pueden iniciar una conversación con el agente de IA del anunciante. Microsoft y Google han comenzado a explorar también la integración de resultados patrocinados, recomendaciones de marcas y sugerencias de productos dentro de las respuestas que genera la IA. Distinguir entre la orientación independiente y la promoción comercial es el siguiente paso.

Eugenio Mallol es periodista especializado en innovación tecnológica, autor, conferenciante y columnista. En la actualidad es director de estrategia y comunicación de Atlas Tecnológico, el primer ecosistema de la industria 4.0 en España, y coordinador y analista de la Cátedra Ciencia y Sociedad de la Fundación Rafael del Pino.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas