Consideraciones al nuevo precinto digital en Castilla y León
Cómo puede la Administración obligarme a llevar cazando un «Smartphone» en zonas además con escasa o nula cobertura, y que en cualquier momento puede ser saboteada por un simple estudiante de informática, y que por tanto va a poder vulnerar las normas más elementales de la protección de datos de los ciudadanos que llenemos la aplicación
Un cazador, durante una jornada de caza el primer día de inicio de la media veda en Castilla y León
Leo con sorpresa y estupor en este medio, que se va a adoptar un nuevo sistema de control digital de las capturas de las piezas de caza (mayor) en la comunidad autónoma de Castilla y León. Quedan veinte días para la apertura del corzo, y, a día de hoy y viendo lo que vamos conociendo, soy muy pesimista para empezar en tiempo y forma.
No sabía yo que los precintos de plástico pasaban a mejor vida en todas las especies cinegéticas en una región tan vasta y poco poblada como es CYL. Pensaba que ambos sistemas iban a coincidir algunas temporadas, y que cuando se vieran las bondades del nuevo sistema y se pulieran sus deficiencias, pues se adoptaría de forma natural por el colectivo, con el beneplácito de la Administración.
Lo que sorprende también es que con la complejidad de todo lo que rodea a la gestión de las especies de caza, no se valore la adopción de ninguna otra medida, y se adopte, precipitadamente y sin consenso alguno de las partes implicadas, un sistema de control digital, completamente fiscalizador y lleno de riesgos e incertidumbres.
Imagino que estas prisas, sólo pueden obedecer a las quejas de los funcionarios de turno, en la entrega, llevanza y recogida de precintos y matrices de los casi 6.000 cotos de la comunidad autónoma, amén de otras cuestiones relacionadas con la obsesión desmedida de la Administración, con la vigilancia y control de los que desarrollamos la actividad cinegética en la región, siendo los que pagamos los cotos, y dejamos los fines de semana en hostelería y restauración gran parte de la facturación anual de estos pueblos, y lo que es más importante la partida presupuestaria más importante en ingresos de miles de localidades. A ver si se dan cuenta de una vez los políticos de este pequeño detalle.
Lo que no ha sido seguro, es por la cantidad de gente joven familiarizada con los teléfonos inteligentes y que vive en la España vacía en localidades de menos de 100 habitantes, y que son además por lo general los titulares de los cotos en cuestión, alcaldes pedáneos y presidentes de sociedades locales con 70/80 años. Pero ¿quién o quiénes han sido las lumbreras de este parto?
No deja de sorprender que los avances que pone en marcha la Administración sean siempre invasivos de nuestra intimidad
Y, cómo puede la Administración obligarme a llevar cazando un «Smartphone» en zonas además con escasa o nula cobertura, y que en cualquier momento puede ser saboteada por un simple estudiante de informática, y que por tanto va a poder vulnerar las normas más elementales de la protección de datos de los ciudadanos que llenemos la aplicación.
No deja de sorprender que los avances que pone en marcha la Administración sean siempre invasivos de nuestra intimidad. No olvidemos que estamos hablando de un incremento exponencial del control de información concerniente a una actividad lúdica de los administrados, perteneciente por tanto a su intimidad personal. En cada salida al campo habremos de identificar quien porta cada precinto, lo que incluirá a nuestros hijos, etc.
¿Qué pasa si la aplicación se cuelga? ¿Y si me quedo sin pila después de un día en el monte? ¿Se puede cazar en tal caso? ¿Y si estoy en zona de poca o nula cobertura, como habría que proceder? ¿Y si me para la autoridad le tengo que dar mí móvil para que compruebe que estoy en regla con el animal precintado? Y así decenas de preguntas que me asaltan.
Microsoft, para lanzar una aplicación móvil, necesita no menos un año para evitar cualquier quebranto de seguridad, y la Junta de Castilla y León en cuatro o cinco meses va a lanzar una aplicación para miles de usuarios, que en horas muy definidas y a la vez, van a tener que meter una ingente cantidad de datos, fotos y coordenadas, de los animales cazados. Imposible que esto pueda funcionar medianamente bien.
El soporte por todo lo que llevamos hablado, nunca puede ser una aplicación del móvil.
En Aragón, para esta temporada han adoptado un precinto con un QR incorporado que se pone en él trofeo o carne y al llegar a casa y con unos días para tal requisito, se rellena en un soporte PC para la llevanza de estadísticas y control de la actividad cinegética. No suena mal desde luego.
Lo tenían facilísimo para crear algo con sentido. Con que hubieran contado con algunos titulares de coto, algunos arrendatarios y algunos gestores para encontrar la forma de encajar el nuevo sistema, nos habría ido mucho mejor.
Que manía tienen los que deciden de estas cuestiones, o sea los políticos, en no contar con la parte más interesada que seríamos los cazadores alias los «votantes». Le pregunto a Chat Gpt y en 2023, cuatrocientas mil licencias de caza en CYL y siguen erre que erre atacando al colectivo por culpa de unos cuantos desalmados furtivos que son los que aparecen sistemáticamente en la prensa local cuando acaece alguna tropelía y del resto de noticias positivas que aportamos los miles de cazadores a la región y al medio, nada de nada.
Animo desde estas líneas y en calidad de un simple cazador, a recurrir en donde corresponda este sistema por parte de los estamentos cazadores (Asociación del Corzo Español, Federación de caza y Artemisan) y buscar alguno que defienda y aúne nuestros intereses y el de la salud y bienestar de las especies a cazar.
Las cifras de accidentes de tráfico y salidas de vía en la región no paran de crecer, los daños a la agricultura también, y en vez de ser generosos con los cupos y agradecidos con los cazadores, cada vez están más cicateros y a la defensiva con ellos. ¿Para cuándo los precintos de juveniles en corzos?
En fin, un despropósito qué a pocos días de empezar, no sé si va a tener solución, pero que a futuro no podremos dejar así.
Alfonso Treviño Garnica es empresario y cazador