Fotografía de recurso de un cazador

Fotografía de recurso de un cazadorEuropa Press

Los cazadores gastan más de 100 millones de euros al año en comida para la fauna silvestre

Se trata de la partida a la que más dinero destinan los titulares de cotos y los organizadores de cacerías

Los simpatizantes de la caza se afanan en los últimos tiempos en reivindicar los motivos que respaldan su actividad.

La animadversión contra aquellos que desempeñan una labor milenaria e imprescindible para la supervivencia y el desarrollo del ser humano empuja a que el sector destine cada vez más esfuerzos para poner en valor la caza.

Esta práctica encuentra su respaldo en los datos que evidencian el valor de la caza en la generación y conservación de los recursos naturales, tal y como pretende el Estudio de impacto económico, social y ambiental de la actividad cinegética en España en el año 2023 realizado por Deloitte para Fundación Artemisan.

La investigación muestra la importante inversión que hacen tanto los titulares o gestores de cotos como los organizadores de cacerías, agentes que subrayan que los cazadores son los más preocupados por la conservación de las especies y la sostenibilidad del entorno.

De media, cada titular de coto invierte 10.496 euros anuales en infraestructuras o actividades para la conservación medioambiental, alcanzando un gasto total en el país de 216,128 millones de euros. Los organizadores de cacerías destinan un promedio de 7.494 euros por coto, lo que suma un total de 72,62 millones de euros a nivel nacional.

Entre las principales partidas de inversión se encuentra la aportación de comida, siendo esta la más costosa. Los titulares gastan una media de 3.639 euros por coto, mientras que los organizadores destinan 3.018 euros. En conjunto, esta actividad representa más de 104 millones de euros invertidos en todo el país.

Le sigue en importancia la actividad forestal (que incluye podas, resalveos, reforestaciones, entre otros), con un gasto medio de 3.518 euros por coto en el caso de los titulares, y 1.501 euros por parte de los organizadores. Esta inversión totaliza casi 87 millones de euros. La gestión de puntos de agua, fundamental para el sustento de la fauna, implica un gasto medio de 868 euros para los titulares y 953 euros para los organizadores. En total, se invierten más de 27 millones de euros en esta labor.

Otras acciones como el mantenimiento de caminos, tiraderos, cortafuegos, torretas y muladares también tienen un peso relevante, representando más de 60 millones de euros en conjunto. Finalmente, la señalización de cotos, aunque con un gasto menor (363 y 304 euros por coto), suma más de 10 millones de euros invertidos. En resumen, la gestión cinegética no solo es una práctica ecológica y de conservación, sino también una actividad con un fuerte impacto económico en el medio rural español.

Según revela el documento, el gasto medio anual de un organizador de cacerías asciende a 139.384 euros, con el gasto en repoblaciones y cría de animales cinegéticos (23,3 %) como la principal partida. Le siguen el personal, representando el 21,5 % del gasto y el arrendamiento del terreno (5,6 %) y gastos en aportaciones de comida para las especies silvestres de los cotos que gestionan (5,0 %).

El esfuerzo de los gestores para el mantenimiento medioambiental resulta clave para contar con la presión cinegética adecuada, restringir el acceso al público en cotos privados reservados para la caza, regular las poblaciones o instalación de muladares.

«La mayoría del patrimonio natural español se mantiene gracias a fondos provenientes del sector privado y, de forma concreta, del sector cinegético. El 85 % aproximado del territorio español constituye un terreno cinegético (43,1 millones de hectáreas). De esta superficie, solamente el 2,8 % está gestionada directamente por la administración pública», concluye el informe de Fundación Artemisan, que destaca el valor que dejan sobre el terreno los cotos y las cacerías.

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