Visita de Adrián G. Martín a Can Costeta

Visita de Adrián G. Martín a Can CostetaYou Tube | Adran G. Martin

Joan, joven emprendedor, sobre el negocio de los huevos camperos: «Doblan la rentabilidad de los industriales»

El balear subraya que es «un trabajo duro» en el que se necesitan muchas hora para salir adelante

Joan Siquier, un joven de 27 años licenciado en Administración y Dirección de Empresas, eligió un camino alternativo tras terminar su formación universitaria.

El campo siempre había acompañado a este balear, que cuando comenzó su andadura profesional decidió hacer de una de sus aficiones su medio de vida.

«Tenía experiencia, pero no a nivel profesional. Siempre me ha gustado estar por el campo y siempre he tenido animales, pero nada a estas magnitudes», explica Joan en el comienzo de la visita del creador de contenido Adrián G. Martín, que viaja hasta Can Costeta para conocer de primera mano cómo es el negocio de los huevos camperos y mostrarlo en su canal de You Tube.

«Es un trabajo duro, muchas horas y tienes que luchar mucho para que la rentabilidad salga adelante», indica Joan, que comenzó su andadura en la profesión con 22 años y poco más de 100 gallinas. Los inicios de Can Costeta fueron complejos, ya que la inversión inicial para una granja campera al uso escapaba del alcance de Joan: «No había nadie que me quisiera dar financiación por ser joven, así que tuve que empezar el negocio como pude y reinvertir todo el tiempo», apunta.

El galardón de 700 euros puso la primera piedra en el proyecto de Joan, que empezó con un modelo mixto en el que el huevo representaba apenas el 25 % de su negocio. Poco a poco, el huevo ganó terreno a la producción de carne hasta la actualidad, en la que Can Costeta se dedica íntegramente a la producción de huevos camperos. El modelo planteado por Joan deposita buena parte de su valor en el bienestar del animal, tal y como enfatiza Adrián G. Martín, que señala que cada gallina cuenta con algo más de 4 m² para moverse con libertad.

Este trato diferencial y personalizado de las gallinas diferencia el producto de Joan del modelo industrial, aunque también supone un coste más elevado para el consumidor. «La rentabilidad ronda el 25 % frente al 10-12 % de una granja industrial. Pero es un margen pequeño y cada euro cuenta. Solo puedes vivir de esto si produces y distribuyes tú mismo, eliminando intermediarios», ahonda el empresario, que considera que «producir para otro y que el otro revenda tiene una caducidad».

Este joven emprendedor balear centra sus esfuerzos en extender su marca en puntos de venta directa, más allá de dar el salto a grandes superficies: «Hace 60 años, uno de cada tres españoles trabajaba en el campo. Hoy es menos del 4%. Solo van a sobrevivir los proyectos que produzcan y distribuyan por sí mismos. Producir para otro y dejar que revenda tiene los días contados».

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