Un agricultor observa los daños producidos por la dana en Valencia.

Un agricultor observa los daños producidos por la dana en Valencia.EP

El campo valenciano se desangra: ya hay 180.000 hectáreas abandonadas

Asaja cifra en 3.548 hectáreas la superficie que se dejó de cultivar en 2025 y achaca el abandono a la falta de rentabilidad y a la dana

La Comunidad Valenciana ha vuelto a marcar en 2025 un máximo histórico de tierras agrícolas abandonadas. Según un estudio elaborado por la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) a partir de la encuesta Esyrce del Ministerio de Agricultura, la región dejó de cultivar 3.548 hectáreas el año pasado –un 2,01 % más que en 2024– y ya son 179.994 las hectáreas sin actividad.

Mientras la Comunidad Valenciana pierde suelo cultivado, el conjunto de España muestra una ligera recuperación. A nivel nacional, en 2025 se habría incrementado la superficie agraria en 1.257 hectáreas (+0,12 %) y reducido el terreno abandonado hasta 1.029.278 hectáreas. En este contexto, la valenciana ya representa el 17,5 % de toda la superficie no cultivada en España y encabeza el ranking con mayor distancia, por delante de comunidades más extensas como Castilla-La Mancha (153.698 hectáreas), Andalucía (130.515), Castilla y León (116.222) o Aragón (116.057).

AVA-Asaja atribuye el deterioro valenciano a «la sostenida crisis de rentabilidad» de gran parte de las producciones y a los daños provocados por la dana, que afectó a explotaciones cercanas a cauces desbordados. La organización agraria reclama por ello un «cambio de rumbo» en las políticas públicas y en determinados acuerdos comerciales.

Por cultivos, el mayor descenso vuelve a concentrarse en el sector citrícola. En 2025 se dejaron de cultivar 2.762 hectáreas de cítricos en regadío, con un fuerte peso de las mandarinas (998 hectáreas) y las naranjas (722 hectáreas). La superficie de cítricos que se mantiene en producción cayó de 140.507 a 137.745 hectáreas (-1,96 %), lo que supone además un retroceso del 15 % en la última década, según los cálculos de AVA-Asaja.

El estudio apunta también recortes en otras producciones tradicionales: el almendro perdió 2.349 hectáreas (-2,6 %), el viñedo retrocedió en 599 hectáreas (-0,9 %), las frutas de hueso bajaron en 446 hectáreas (-4 %) y el caqui cayó en 167 hectáreas (-1,17 %).

En sentido contrario, algunas alternativas ganan peso. El olivar aumentó en 1.360 hectáreas (+1,4 %) y las hortalizas y flores crecieron en 1.704 hectáreas (+9,5 %). Entre los cultivos emergentes, el aguacate se afianza como apuesta al sumar 217 hectáreas (+5,4 %) y alcanzar las 4.211 hectáreas de superficie cultivada. El kiwi, por el contrario, registró su primer retroceso con una caída del 3 %.

«Punto de no retorno»

El presidente de AVA-Asaja, Cristóbal Aguado, alerta que «la mancha marrón de los campos abandonados no engaña. Los agricultores se van del campo porque no es rentable». Según explica, el fenómeno se alimenta también por factores generacionales y sociales. «Los mayores aguantan por apego a la tierra hasta que las fuerzas lo permiten, incluso a costa de destinar parte de la pensión. Y los jóvenes no quieren entrar en un negocio sacrificado y ruinoso», comenta.

Aguado advierte además de que «estamos entrando en un punto de no retorno, porque quien se va de la agricultura no vuelve». El dirigente agrario vincula el abandono a una pérdida de «soberanía alimentaria» y al aumento de riesgos medioambientales, por la proliferación de maleza y plagas y el incremento del peligro de incendios.

Ante esta situación, AVA-Asaja ha convocado a productores y consumidores a participar el jueves 29 de enero en una manifestación agraria en Valencia, con el objetivo de reclamar políticas que –según la organización– garanticen un futuro sostenible para el campo valenciano.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas