Decenas de tractores recorren las calles de Madrid, camino al Ministerio de Agricultura
La tractorada en Madrid, entre la esperanza y la resignación: «Volveremos»
Los 2.400 metros de asfalto que conectan Colón con el Ministerio de Agricultura concentraron diferentes sensaciones entre los agricultores y ganaderos
El grito del campo es cada vez menos ajeno en las ciudades. El acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y Mercosur (Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil) impulsa la rebelión de los agricultores y ganaderos, que han convertido la presión en las calles como su principal arma frente a la posible entrada de productos agroalimentarios elaborados en terceros países y sin adecuarse a la normativa que rige en el viejo continente.
La denuncia de los agrarios apunta a los desequilibrios que ofrece el trato y a la incapacidad de la UE de controlar cómo se produce en las explotaciones de Sudamérica. «Todo el campo está de acuerdo en que esta alianza no es buena porque no ofrece igualdad y provoca una competencia desleal permitida por la Comisión Europea y los partidos políticos», condenaba Luis Cortés, coordinador general de Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos, la organización convocante junto a Unaspi (Unión Nacional de Asociaciones del Sector Primario Independientes) en declaraciones a los medios en la Plaza de Colón, lugar donde comenzó el desfile de indignación y tractores con destino el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
El frío y la lluvia, acompañantes habituales de los que dedican buena parte de su vida a trabajar entre animales y cultivos, no impidió que el centro de Madrid quedara bloqueada por miles de personas y cientos de tractores.
La reivindicación fue un éxito. Viandantes que pasaban por el tramo se acercaban a los agricultores sorprendidos por los miles de asistentes, unos 4.000. «Soy de Madrid de toda la vida y no tengo nada que ver con el campo, pero lo que os están haciendo no tiene perdón», señalaba en presencia de El Debate una ciudadana a unos manifestantes llegados de Ávila, que recibían el ánimo con una sonrisa y ofreciendo un pedazo de pan con chorizo. «Reciente de la matanza», presumía el ganadero.
Los ánimos desde sectores que poco tienen que ver con las labores agrarias espoleaban a los detractores del acuerdo con Mercosur. «Tenemos que demostrar a nuestros políticos que no estamos dispuestos a hacer lo que ellos quieran. El PP y el PSOE tienen que hacer lo que los ciudadanos pidan, que para eso les hemos votado. Es de vergüenza que PSOE y PP votaran en contra en el Parlamento Europeo de que el acuerdo pasara por el TJUE para revisar su legalidad. Es ilegal porque han coartado la posibilidad de que los Parlamentos Nacionales puedan pronunciarse. Los dos principales partidos nos están traicionando», lamentaba Cortés.
El coordinador estatal de Unión de Uniones no podía esconder su felicidad por la convocatoria, aunque los que le conocen declaran que «Luis es así, muy optimista», ya que evidenció su esperanza en que los dirigentes cambien su postura sobre Mercosur: «El ministro de Agricultura, Luis planas, está incumpliendo el compromiso firmado con Unión de Uniones hace dos años y si no modifica su postura en los próximos días volveremos. No estamos dispuestos a arruinarnos. Con el PP hemos solicitado una reunión y creemos que su postura con este tema le va a castigar en las elecciones de Castilla y León y Andalucía, como ha sucedido en Aragón», subrayaba Cortés, que considera que un posible voto de castigo del campo podría hacer repensar al PP su posición.
La cascada de gente y tractores en los 2.400 metros de asfalto que conectan Colón con el Ministerio de Agricultura engrandecía a cada uno de los opositores; sin embargo, la realidad azotaba a los más cautelosos. «La Comisión Europea nos va a atropellar al favorecer la entrada de productos agroalimentarios de Mercosur que no cumplen las reglas que se imponen en la UE. Es injusto y tiene toda la pinta de que lo van a hacer sí o sí, pero mientras podamos aquí estaremos para protestar», señalaba en conversación con El Debate y pancarta en mano Carles Peri, secretario general de La Unió.
Un integrante de Asociacion Gandeiros Galegos da Suprema se mostraba contundente: «Si empieza a entrar vacuno de Mercosur no tenemos nada que hacer por precio, por mucha calidad que tengamos. Nos queda esto», indicaba resignado. Las charlas entre agrarios desprendían principalmente ira y desesperación, aunque la sensación de que «todavía hay batalla» mantiene en liza la lucha del campo.