Ganado vacuno en España

Ganado vacuno en EspañaEuropa Press

La UE aplica el trato con Mercosur tres días después de advertir que la carne de Brasil puede entrar hormonada

Los ganaderos señalan la importancia de que esta conclusión proceda de la propia Comisión Europea

L a Comisión Europea ha cumplido con lo anunciado y, en contra de lo solicitado por el Parlamento Europeo, ha aplicado provisionalmente el acuerdo comercial con Mercosur (Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil).

La acción, aunque esperada en las explotaciones, ha sido recibida como «una traición institucional al campo europeo».

Asaja ha condenado la actuación del organismo presidido por Ursula von der Leyen, que de esta manera pone en marcha provisionalmente la parte comercial del trato sin esperar a que el Tribunal de Justicia de la UE emita su dictamen sobre la legalidad del pacto.

Los agrarios europeos lamentan la falta de equilibrio en la negociación del acuerdo, ya que entienden que la estricta normativa que incrementa sus costes de producción y reduce su rentabilidad no se cumplirá al otro lado del océano Atlántico.

Esta falta de reciprocidad ha sido advertida por la propia UE, que el 24 de febrero publicó un informe de la Comisión Europa en el que señalaba que Brasil no puede garantizar que la carne de bovino que exporta a la UE no proceda de ejemplares tratados con oestradiol 17β, una hormona prohibida en la UE.

El documento reconoce que las medidas adoptadas por la autoridad brasileña no han sido plenamente eficaces para excluir de la exportación a la UE carne de animales tratados con esta sustancia y que las deficiencias detectadas socavan la confianza en el sistema de control. «No se entiende cómo, con estas conclusiones oficiales sobre la mesa, las instituciones europeas deciden acelerar un acuerdo que incrementa los contingentes de importación en sectores especialmente sensibles para España», critica Asaja.

«Lo que hace diferente esta denuncia a todas las anteriores es que no la formulamos los representantes de los agricultores y ganaderos: la formula la propia Comisión Europea a través de sus auditores. La misma institución que ha negociado y presionado para aplicar este acuerdo es la que ha puesto por escrito que el sistema de control de la carne brasileña presentaba fallos estructurales graves. Eso no tiene precedentes», apunta Miguel Padilla, secretario general de COAG.

La esperanza del campo por tumbar el acuerdo con Mercosur se mantiene pese a esta activación. El Parlamento Europeo tendrá que votar la ratificación, aunque primero llegará la resolución del TJUE sobre la legalidad del acuerdo que puede suspender cautelarmente el acto. Además, tal y como adelantó en exclusiva El Debate, la Justicia europea puede suspender la aplicación provisional del acuerdo con Mercosur si un Estado lo pide.

COAG incide en que el acuerdo UE-Mercosur prevé la entrada de hasta 99.000 toneladas anuales de carne de vacuno procedente de países como Brasil con aranceles fuertemente reducidos. «Es indefendible la posición de la Comisión Europea: ¿cómo puede afirmarse que existe equivalencia de estándares entre la producción europea y la brasileña cuando los propios auditores europeos acaban de documentar que el sistema de control en Brasil presentaba fallos estructurales en prácticamente todas sus dimensiones críticas?», asevera la organización profesional agraria.

Los ganaderos instan al Gobierno de España para que defienda con firmeza al sector agrario español y estudie la presentación de un recurso ante el TJUE, algo muy improbable por el convencimiento del pacto entre los partidos mayoritarios. Asaja insiste en la gravedad de los acontecimientos, y traslada que continuará con su calendario de movilizaciones: «El proceso no termina aquí. El sector agrario no va a permanecer inmóvil ante decisiones que comprometen su viabilidad y la seguridad alimentaria europea».

Padilla exige a la Comisión Europea haga pública la totalidad de los informes de auditoría sobre Brasil y los demás países del Mercosur, incluyendo los datos históricos de controles de residuos en frontera de los últimos diez años, así como que cuantifique el perjuicio económico causado al sector ganadero europeo por haber competido durante años con carne producida bajo estándares que sus propios auditores han reconocido como insuficientes: «Si esto no es razón suficiente para paralizar la ratificación del acuerdo, nos preguntamos qué tiene que ocurrir para que la Comisión Europea deje de ignorar las serias amenazas para la seguridad alimentaria de los europeos», concluye el secretario general de COAG.

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