Un agricultor rellena el depósito de gasoil de su tractor

Un agricultor rellena el depósito de gasoil de su tractorEuropa Press

El campo paga un sobrecoste de 2,4 millones al día por productos almacenados antes de la guerra en Irán

Los agricultores apuntan a que la cadenas de suministro de materias primas agrícolas funcionan en semanas y meses, no en días

Cada instante de incertidumbre por el conflicto bélico que enfrenta a Estados Unidos e Israel con Irán aumenta el agujero en la cuenta de resultados de los agricultores y ganaderos españoles.

Casi dos semanas después del inicio de la guerra en el Golfo Pérsico, las repercusiones sacuden a prácticamente todos los sectores económicos. El bloqueo del Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20 % del petróleo mundial, hace mella en la cuenta de gastos de infinidad de empresas, que ven cómo cada día engorda más un coste indispensable como es la factura energética de fuentes dependientes del crudo.

Gasoil agrícola y fertilizantes, dos de los insumos ineludibles en gran parte de las explotaciones agrarias, protagonizan una escalada de precios vertiginosa en los últimos 10 días bajo el pretexto de la guerra; sin embargo, los afectados apuntan a una especulación injustificada.

«Lo que está ocurriendo con la subida de precio en relación a los costes de producción, fundamentalmente gasóleo agrícola y fertilizantes, es especulación de manual», denuncia Andrés Góngora, responsable de Producción Agrícola de la Ejecutiva de COAG.

La organización profesional agraria señala que los incrementos responden a una anticipación especulativa. «Lo que vemos no es una subida de precios por escasez real. Los distribuidores están repercutiendo en el agricultor un riesgo potencial sobre suministros futuros, cargando ese coste sobre las existencias que ya tienen en almacén y que compraron a precio anterior», indica COAG, que precisa en un informe que el sobrecoste por estas prácticas especulativas asciende a 2,4 millones de euros al día.

El documento incide en que esta «subida especulativa» ha supuesto una losa extra de 17 millones de euros en solo siete días. De prolongarse, el añadido ascendería a 890 millones de euros anuales más de carga para agricultores y ganaderos, en consonancia con los 2.000 millones de litros de gasóleo agrícola y 1,9 millones de toneladas de urea que consume el campo español en un año.

«El producto que hoy tienen los distribuidores en sus almacenes fue adquirido antes del inicio del conflicto, al igual que los barcos que lo transportaron a España, pero el precio al agricultor ya refleja un riesgo que todavía no ha materializado ningún impacto físico sobre ese suministro», condenan en COAG.

Los agricultores rechazan la hipótesis que culpan al cierre del Estrecho de Ormuz del encarecimiento de precios en el combustible, ya entre el 75 y 83 % del crudo importado de España transita por otras rutas: «Una subida del +41 % en el gasóleo solo estaría justificada si España obtuviera la mayor parte de su petróleo del Golfo Pérsico. Los datos demuestran que no es así».

Góngora reclama a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) una investigación urgente: «Es evidente que algunos están aprovechando este conflicto y esta situación para ganar mucho dinero (...) El Gobierno tiene que actuar y articular medidas para frenar estos abusos que se dan con el campo español. Pedimos a la CNMC que sancione a estos especuladores», reprocha el dirigente de la organización, que ha trasladado la cuestión a la Comisión Europea para que, desde el Observatorio de Mercado, en el que se vigila precisamente las tendencias de mercado de fertilizantes y gasóleo agrícola, se aporte información sobre el caso.

COAG recalca que las cadenas de suministro de materias primas agrícolas funcionan en semanas y meses, no en días, por lo que consideran que desde el inicio del conflicto no debería de haber repercutido aún el coste real del gasóleo o la urea disponibles en España.

«El argumento para la subida de la urea es aún menos sólido. Los datos de comercio exterior sitúan a Marruecos, Argelia, Egipto y Rusia como los grandes proveedores de fertilizantes nitrogenados para el campo español. Ninguno de estos orígenes depende del Estrecho de Ormuz ni se ve afectado directamente por el conflicto en curso. La participación de Irán en el suministro real de urea a España es limitada», aseveran en COAG, donde subrayan que el agricultor español está pagando una prima de guerra por un asunto que, al menos por el momento, no afecta en tal medida directamente a su cadena de suministro real.

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