Ilustración agujero negro
Ciencia
Descubren que el agujero negro de Andrómeda parpadea tras 15 años de observaciones: «Sigue siendo un misterio»
A través del observatorio Chandra de la NASA, el equipo pudo captar y analizar durante 15 años la radiación emitida desde el entorno de M31*, el agujero negro supermasivo situado en el corazón de la galaxia de Andrómeda
Un equipo de investigación liderado por Stephen DiKerby, científico asociado a la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Estatal de Michigan, ha logrado captar emisiones de rayos X provenientes de un agujero negro supermasivo, revelando nuevos datos sobre su conexión con la galaxia que lo alberga. Las observaciones se realizaron mediante el Observatorio de rayos X Chandra de la NASA, un telescopio espacial especializado en captar este tipo de radiación que no puede observarse desde la superficie terrestre.
«Toda gran galaxia tiene un agujero negro supermasivo, pero la naturaleza exacta de la relación entre ambos sigue siendo un misterio», explicó DiKerby en un comunicado. Según relató, al analizar los datos recopilados, experimentó una profunda conmoción al notar que «los rayos X de un agujero negro supermasivo parpadeaban intermitentemente».
Los agujeros negros supermasivos, con masas que pueden multiplicar por millones o incluso miles de millones la del Sol, son regiones del espacio tan densas que ni siquiera la luz puede escapar de su atracción gravitatoria. La materia que cae en su campo gravitatorio alcanza temperaturas extremas, lo que provoca emisiones de rayos X que pueden detectarse con instrumentos adecuados.
Datos de rayos X recopilados por el telescopio Chandra desde el centro de M31
A través de Chandra, el equipo pudo captar y analizar durante 15 años la radiación emitida desde el entorno de M31*, el agujero negro supermasivo situado en el corazón de la galaxia de Andrómeda. Para ello, separaron su emisión de otras tres fuentes cercanas de rayos X en el núcleo galáctico, lo cual fue posible gracias a la alta resolución del observatorio. «Chandra tiene una resolución espacial tan alta que puede separar la emisión de rayos X de M31 estrella de otras tres fuentes de rayos X que se aglomeran a su alrededor en el núcleo de Andrómeda. Es el único telescopio capaz de hacerlo», subrayó DiKerby. Añadió: «Logramos reconstruir la imagen –ampliándola y realzándola como en una serie policial– para separar la emisión y medir únicamente los rayos X de M31 estrella, no de las otras fuentes».
Los resultados del estudio, publicados en la revista científica The Astrophysical Journal, indican que M31* ha permanecido en un estado de actividad elevada desde 2006, cuando liberó una potente llamarada de rayos X. Posteriormente, en 2013, se registró otro episodio similar, tras el cual el agujero negro se estabilizó en un estado constante. Esta información coincide con observaciones anteriores del Observatorio de Neutrinos IceCube, del que DiKerby también forma parte, que relacionaban emisiones de neutrinos con explosiones de rayos X originadas cerca de agujeros negros.
Gracias a la posición precisa de cuatro fuentes de rayos X en el núcleo de Andrómeda (identificadas como S1, SSS, N1 y P2), los científicos lograron ubicar con exactitud el agujero negro supermasivo en P2. Este hallazgo contribuye a esclarecer el vínculo entre estos colosos cósmicos y las galaxias que los rodean, un conocimiento clave para desentrañar cómo ha evolucionado el universo a lo largo de sus 14.000 millones de años de historia.