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Rana de la especie Pseudophryne corroboreeGetty Images / Ken Griffiths

Ciencia

La comunidad científica, impactada por una rana venenosa en peligro de extinción y con un genoma descomunal

Esta rana, de unos tres centímetros de largo, es una de las más amenazadas del mundo, alcanzó el estatus de «funcionalmente extinta» en la naturaleza

Diminuta, venenosa y sin capacidad de saltar como sus 'hermanas'. Estos tres aspectos podrían definir a la Pseudophryne corroboree, una especie de rana australiana que ha copado la atención de la comunidad científica. No solo por sus peculiares características, sino por su dramática situación. La presencia de millones ranas Corroboree del norte en los entornos alpinos de Australia en el pasado ha dado paso a que actualmente solo existan cientos de ejemplares.

Esta rana, de unos tres centímetros de largo, es una de las más amenazadas del mundo, alcanzando el estatus de «funcionalmente extinta» en la naturaleza. Esto se debe, principalmente a dos factores: los efectos del cambio climático y la quitridiomicosis. Esta última –una enfermedad fúngica– sería la gran responsable de la situación actual de esta especie.

Esta enfermedad se debe principalmente al hongo Batrachochytrium dendrobatidis, el cuál se caracteriza por afectar a la piel de los anfibios, provocando un colapso en sus poblaciones. Por este motivo, a día de hoy esta especie –habitual en los humedales de Nueva Gales del Sur– solo es capaz de sobrevivir en los distintos centros de conservación.

«La rana Corroboree del norte es una de nuestras especies más amenazadas en Nueva Gales del Sur o en Australia y también es una de las más emblemáticas. Sus colores amarillo brillante y negro hacen que estos tipos se destaquen más que cualquier otra especie de rana en Australia. Es una rana absolutamente hermosa, pero desafortunadamente, debido a una serie de factores que incluyen enfermedades e incluso factores más recientes como la sequía y los incendios forestales, la especie está al borde de la extinción», explicó Michael McFadden, supervisor de herpetofauna del zoológico de Taroonga, nuevo hogar para el programa de cría de este tipo de ranas.

Rana de la especie Pseudophryne corroboreeWikipedia

Un genoma capaz de salvarlas

En este contexto, un equipo de científicos de la Universidad de Melbourne, habría investigado la disposición genómica de este ejemplar con el objetivo de devolverlo a la naturaleza de manera estable. El estudio, publicado en la revista Wellcome Open Research, detalla el primer mapa genético completo de este animal, lo que podría ser clave no solo para regresar a su ecosistema, sino para salvar a otras especies afectadas por el hongo B. Dendrobatidis.

«Tratamos que nuestros equipos puedan estar ahí los primeros en responder para recuperar poblaciones que están altamente amenazadas y cuidarlas; y luego, por supuesto, ser la última línea de defensa para criar esas poblaciones y luego poder devolverlas a un hábitat restaurado», explicó Cameron Kerr, director ejecutivo de la sociedad australiana de conservación Taronga.

En concreto, la investigación señala cómo esta diminuta rana venenosa tiene un genoma que abarca 8,87 gigabases a través de 12 cromosomas. Es decir, tres veces más grande que el del ser humano. De igual manera, el 80 % del ADN de esta peculiar rana sería «no codificante». Esto, conocido también conocido como «ADN basura», es aquella parte del genoma que no produce proteínas, motivo por el que los científicos continúan investigándolo.

Un grupo de ranas de la especie Pseudophryne corroboreeTaronga Conservation Society

De igual manera, las distintas investigaciones realizadas sobre el anfibio serían claves de cara a una posible vuelta a su ecosistema en el futuro. Tal como detalló la doctora Tiffany Kosch, líder del estudio, con esta investigación esperan identificar genes resistentes ante el hongo, pudiendo criar ejemplares más fuertes. De igual manera, esta protección extra podría ayudar a la gran multitud de anfibios que sufren los efectos del B. Dendrobatidis, evitando su posible extinción.

Rana diminuta pero peligrosa

A diferencia del resto de ranas, la Pseudophryne corroboree se caracteriza –más allá de su peculiar color amarillo y negro– de tener un estilo de movimiento más lento, con patas traseras que al estar menos desarrolladas limitan su capacidad de salto.

De igual manera, su piel contiene veneno que –aunque no es mortal para los humanos–, puede causar irritación si se pone en contacto con heridas.