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Esta imagen del telescopio espacial Hubble de la NASA/ESA muestra la galaxia espiral llamada NGC 6000

Esta imagen del telescopio espacial Hubble de la NASA/ESA muestra la galaxia espiral llamada NGC 6000ESA/Hubble y NASA, A. Filippenko; Reconocimiento: MH Özsaraç

Ciencia

La imagen más nítida de una galaxia a millones de años luz da nuevas pistas sobre cómo se forman las estrellas

Esta impresionante fotografía no solo revela los secretos de una galaxia lejana, sino que también refleja la complejidad técnica y la riqueza de información que puede ofrecer una sola imagen del cosmos

En una imagen captada por el telescopio espacial Hubble, una vibrante espiral galáctica, la NGC 6000, se revela con extraordinario detalle. Esta galaxia, situada a unos 102 millones de años luz de la Tierra, se encuentra en la constelación de Escorpio y presenta una gama de colores que refleja la diversidad de sus estrellas.

El núcleo de NGC 6000 destaca por su fulgor amarillo, en contraste con la periferia, que irradia un azul luminoso. Esta diferencia tonal obedece a la variedad de edades, masas y temperaturas de las estrellas que la conforman. En el centro galáctico predominan las estrellas más antiguas y de menor tamaño. Estas, por su escasa masa, son más frías y emiten una luz rojiza. Por el contrario, las estrellas más jóvenes, masivas y calientes, que se alojan en los brazos espirales, exhiben un color azul intenso. Estos cúmulos estelares periféricos son zonas de formación estelar activa, donde se concentran nuevas generaciones de astros.

El Hubble obtuvo esta imagen mientras desarrollaba un estudio sobre regiones donde recientemente han ocurrido explosiones de supernovas en galaxias cercanas. En concreto, NGC 6000 ha sido escenario de dos supernovas en fechas recientes: la SN 2007ch, observada en 2007, y la SN 2010as, detectada en 2010.

Gracias a la gran sensibilidad de los instrumentos del telescopio, los científicos pueden seguir identificando el tenue resplandor de estos fenómenos incluso años después de su estallido. Este seguimiento prolongado permite a los astrónomos estimar la masa de las estrellas progenitoras y averiguar si se encontraban en sistemas binarios, es decir, si tenían una estrella compañera.

Un detalle curioso de esta imagen se encuentra al observar el costado derecho del disco galáctico, donde se distinguen cuatro finas trazas de color amarillo y azul. Estas líneas, alineadas y fragmentadas, corresponden al rastro de un asteroide perteneciente a nuestro sistema solar, que atravesó el campo de visión del Hubble durante las observaciones. El patrón segmentado se debe a que las exposiciones se realizaron en cuatro tomas sucesivas, con breves intervalos entre ellas. Para obtener la imagen final, los técnicos combinaron estas exposiciones, cada una tomada con un filtro diferente que capta longitudes de onda específicas. Este procedimiento, esencial para analizar con precisión los colores estelares, tiene como efecto colateral que objetos en movimiento, como los asteroides, dejen rastros multicolores y muy visibles.

Así, esta impresionante fotografía no solo revela los secretos de una galaxia lejana, sino que también refleja la complejidad técnica y la riqueza de información que puede ofrecer una sola imagen del cosmos.

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