Prototipo de reactor nuclear lunar diseñado por la empresa Lockheed Martin
Ciencia
De sobrevolar la Luna a 'encenderla': el plan nuclear de Donald Trump
A través de un memorando presidencial, el país norteamericano ha establecido una serie de plazos para tener reactores en órbita lunar y en el propio satélite
Estados Unidos continúa dando pasos agigantados hacia la colonización de la Luna ante la amenaza de China. En las últimas semanas, la NASA completó el histórico sobrevuelo lunar Artemis II, dio nuevos detalles de la tercera parte del programa –cuya misión tendrá lugar a mediados de 2027– y anticipó los múltiples alunizajes que tendrán lugar en los próximos años. A todo esto hay que añadir la última iniciativa de la Administración Trump en el satélite: llevar la energía nuclear a la Luna.
A través del memorando presidencial NSTM-3 –englobado en la Iniciativa para la Energía Nuclear Espacial de Estados Unidos– el país ha establecido una serie de plazos concretos para tener reactores en órbita lunar en el año 2028 y en el propio satélite antes de 2030. De igual manera, el documento encarga al Departamento de Energía evaluar la capacidad industrial para producir estos sistemas en plazos cortos, mientras la NASA lidera el desarrollo civil y el Pentágono explora posibles aplicaciones estratégicas.
Este proyecto surge como respuesta a los enormes desafíos energéticos del entorno espacial y las condiciones extremas de temperatura, que hacen poco viables las soluciones basadas únicamente en energía solar.
Puedes descargar el pdf desde aquí: Memorando presidencial NSTM-3
Frente a otras alternativas basadas en energía solar, la energía nuclear ofrece una densidad energética muy superior y la capacidad de generar electricidad de forma continua, independientemente de la luz de nuestra estrella. Esto convierte a los reactores de fisión en una opción estratégica para sostener misiones de larga duración.
Para ser más exactos, el sistema que propone EE.UU. consiste en un reactor nuclear autónomo capaz de generar hasta 100 kilovatios de energía continua, con una vida útil de hasta diez años. El diseño contempla que pueda ser transportado a la superficie lunar en un módulo de aterrizaje, desplazado hasta su ubicación operativa y conectado a infraestructuras a distancia.
En líneas generales, el documento plantea la energía nuclear como un pilar fundamental para la exploración espacial del siglo XXI. Más allá de aplicaciones puntuales, la NASA prevé que estos sistemas permitan sostener bases permanentes, vehículos espaciales y, a largo plazo, incluso una red energética en la Luna, abriendo la puerta a una presencia humana continua fuera de la Tierra.
De igual manera, también refleja una clara dimensión geopolítica, al enmarcar estos avances en la competencia con China por el liderazgo en la nueva carrera espacial. Más teniendo en cuenta que el país asiático buscará construir centrales en colaboración con Rusia en el polo sur lunar.