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José Mourinho, en una imagen de archivo

José Mourinho, en una imagen de archivoEuropa Press

Mourinho amenaza con sentar a sus estrellas si no tienen al Real Madrid como prioridad número 1

Vinicius brilla con Brasil y se convierte en el líder de su selección. Bellingham vuelve a ser Bellingham con Inglaterra. Mbappé se luce con Olise. Todo eso está muy bien. Pero Mourinho quiere ver todo eso en el Real Madrid. Y el madridismo también. Las vicisitudes vividas con Xabi Alonso y con Arbeloa hicieron que Vinicius y Bellingham hicieran una mala temporada.

Mbappé marcó 41 goles y no se le puede achacar mal rendimiento, pero no estuvo en muchos partidos importantes. Los críticos de Vinicius y de Mbappé, que tienen muchos, dicen que se han preparado para el Mundial y no han pensado en el Real Madrid. Es injusto. Pero podemos asegurar una cosa a los madridistas: con Mourinho deberán pensar primero en el Real Madrid. Quien tenga otras prioridades en la cabeza lo pasará mal.

Tienen suerte los jugadores del Real Madrid. Mourinho regresa al banquillo del Bernabéu justamente cuando acaba un Mundial y hay dos años de margen hasta la Eurocopa. Mejor para todos. Porque el portugués exigirá a sus hombres que el Real Madrid sea su única prioridad. Si observa desconcentración o preferencias por otras cuestiones, como las selecciones, esos hombres perderán la confianza del entrenador y pueden perder el puesto. Ustedes dirán que nunca se atreverá a sentar a Mbappé o Vinicius. Cuidado, que el luso ya sentó como castigo a Cristiano, Pepe y Marcelo en su etapa anterior.

Sabe muy bien cómo manejar un grupo y lo quiere hacer a su imagen y semejanza. Segundo aviso sin haber comenzado la campaña. Courtois, Rüdiger, Bernardo Silva y Dumfries le conocen muy bien. Y el club, también. El nuevo responsable del equipo mantiene un argumento incontestable para exigir fidelidad mental al Real Madrid, un lema que aplicó siempre, desde el Oporto al Benfica pasando por el Inter, el Real Madrid y el Chelsea.

Centrarse en el Real Madrid

Una de las máximas paralelas a esta postura preferencial del club que paga al futbolista es que Mourinho pedirá a sus hombres que eviten en la manera de lo posible acudir a los partidos amistosos de las selecciones. En su primer trienio con el Real Madrid decía a sus pupilos que en esos períodos de selecciones se quedaran en Valdebebas para realizar una minitemporada y no fueran a los «bolos» de sus equipos nacionales.

Mourinho y todos los técnicos se han quejado históricamente de estas convocatorias, que solo desgastan a sus futbolistas, porque después llegan cansados para disputar la siguiente jornada liguera y lo pagan en muchas ocasiones con malos resultados. Esta es la razón por la que Mourinho ha esgrimido siempre una estrategia que otorga la primacía al club que paga al futbolista, porque es tu empresa y te asegura la vida por encima de todo. Por esta premisa mental y de respeto, el jugador que se vaya con su equipo nacional, especialmente a partidillos sin relevancia, no será titular en la siguiente jornada de Liga.

José Mourinho, en una imagen de archivo

José Mourinho, en una imagen de archivoEuropa Press

Y quizá tampoco lo sea en el duelo de Champions que puede disputarse unos días después. Este ideario lo aplicó a rajatabla en su etapa anterior. Marcelo y Coentrao, en su lucha por el lateral izquierdo, perdieron el puesto indistintamente cuando se fueron con Brasil y Portugal. Özil y Benzema también perdieron la titularidad al irse con Turquía y Francia.

En el mismo sentido de respeto al equipo y al aficionado, Mourinho fue el primero en dejar en la suplencia a los jugadores suramericanos que venían de cruzar el charco. Di María e Higuaín lo comprobaron en sus carnes. Los gladiadores Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa, su guardia pretoriana, eran el ejemplo a seguir en la plantilla.

¿Y en el Real Madrid qué?

Los futbolistas del Real Madrid saben que Mourinho les va a apretar las clavijas hasta que salten. Le han llamado precisamente para eso, para que les apriete después de una mala campaña, definida por el flojo rendimiento general, por los enfrentamientos con los entrenadores y por los enfrentamientos entre jugadores, con bandos muy delimitados.

Una cosa es segura: con Mourinho no viviremos estas situaciones porque Florentino Pérez le ha fichado para que imponga una autoridad que nadie le discute en el fútbol. Como si fuera la forja de un destino, sus dos antiguos gladiadores, Xabi Alonso y Arbeloa, le han precedido en el banquillo madridista y no fueron respetados por diferentes jugadores, separados por bandos que preferían a uno u otro.

La cúpula de la entidad da el poder a Mourinho para que tome las medidas que considere oportunas en cada situación y en cada momento. El portugués viene a recuperar esa competitividad ancestral y no permitirá grupúsculos. Mourinho sabe que el madridismo está viendo cómo rinden Vinicius, Bellingham y Mbappé en el Mundial y escucha que la pregunta que se hacen los seguidores blancos es por qué no han jugado así en el Real Madrid.

El portugués les asegura de antemano que con él van a darlo todo. Ahora comienza otra fiesta, la del trabajo. Antes de brillar en un Mundial o en una Eurocopa tendrán que hacerlo en el Real Madrid, por la cuenta que les trae. El entrenador del Real Madrid tiene otra máxima de funcionamiento: desea que todos los futbolistas estén implicados y que no compitan pensando en renovaciones, en su contrato o en su porvenir a medio plazo. Vinicius no ha renovado, le queda un año de relación con la casa blanca y Mourinho pretende tener solucionado este asunto cuanto antes, a ser posible en agosto.

Mourinho no quiere un futbolista que está pensando en su renovación o en su adiós a otro equipo. Opina que esa situación de provisionalidad desconcentra al jugador y no le permite rendir al máximo. En esas condiciones el profesional evidencia una inquietud que de traslada al césped y que el técnico luso ha visto demasiadas veces en su larga carrera como preparador. Quiere que Vinicius solvente el caso.

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