El astronauta de la NASA Mike Fincke recibe ayuda para salir de la nave espacial SpaceX Dragon
Ciencia
Cómo funciona el protocolo médico de la NASA que puede traer de vuelta a astronautas enfermos
Tras varios días de completa incertidumbre, la misión Crew-11 de la NASA amerizó con éxito en el océano frente a la costa de San Diego (California, EE.UU.), tras tener que anticipar su regreso desde la Estación Espacial Internacional (EEI) por una emergencia médica que afectó a uno de sus cuatro tripulantes.
En una rueda de prensa posterior al aterrizaje, el administrador de la agencia, Jared Isaacman, detalló que «las condiciones médicas serias» de uno de los tripulantes obligó a traerlos de regreso, y que la situación exigía «los cuidados apropiados» que solo se pueden garantizar en un hospital en tierra, y aseguró que la NASA dará más información «en el momento adecuado».
Así funciona el protocolo
Con el regreso de los astronautas de la NASA Zena Cardman y Mike Fincke, el astronauta de la JAXA Kimiya Yui y el cosmonauta de Roscosmos Oleg Platonov, ya se cuentan por 640 las personas que han alcanzado la altitud espacial superando la línea de Kármán –situada a los 100 kilómetros de altura–.
Lógicamente, con todos los lanzamientos realizados, las distintas organizaciones llevan años adoptando protocolos con el objetivo de minimizar pérdidas.
El cosmonauta de Roscosmos, Oleg Platonov (i), los astronautas de la NASA, Mike Fincke, Zena Cardman, y la astronauta de la JAXA (Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón), Kimiya Yui, aparecen dentro de la nave espacial SpaceX Dragon Endeavour a bordo de la nave de recuperación SpaceX SHANNON, poco después de aterrizar en el océano Pacífico
Tal como señala la agencia en su página web, «durante las misiones de larga duración, el equipo de profesionales médicos de la NASA se centra en optimizar la salud física y conductual de los astronautas y su desempeño, para ayudar a garantizar el éxito de la misión».
Con este protocolo, el equipo de salud de la agencia proporciona servicios de apoyo psicológico determinados de manera individual para los miembros de la tripulación y sus familias durante cada misión: «Garantizar que los astronautas puedan mantener su vitalidad en entornos extremos comienza tan pronto se inicia el proceso de selección de astronautas, en el que los candidatos son evaluados en capacidades como su adaptabilidad y resiliencia».
En primer lugar, los astronautas reciben una formación exhaustiva que les ayuda a utilizar herramientas y tratamientos de autoevaluación para gestionar su salud conductual. Asimismo, la NASA también ofrece capacitación en destrezas expedicionarias a fin de preparar a cada astronauta para las misiones en capacidades importantes, como los cuidados personales y el cuidado del equipo, las comunicaciones y las destrezas de liderazgo y colaboración.
El cosmonauta de Roscosmos, Oleg Platonov, recibe ayuda para salir de la nave espacial SpaceX Dragon
En el caso de que haya una emergencia médica, como en el caso detectado en la Crew-11, la NASA señala que todos los astronautas reciben capacitación médica y tienen contacto regular con un equipo de médicos que vigilan de cerca su salud desde tierra. En el caso de que una emergencia médica requiere volver a la Tierra, la tripulación regresará en la nave espacial que fue llevada a bordo para recibir atención médica urgente en tierra.
Una vez que los astronautas ya están en el planeta, desde el primer día comienzan las evaluaciones médicas y progresión a través de ejercicios que mejoran la movilidad, el equilibrio, la flexibilidad, el acondicionamiento aeróbico, la fuerza, la resistencia y la capacidad del cuerpo para percibir su posición y movimiento.
«A partir de estos resultados, se elabora un programa de rehabilitación personalizado para restablecer su rendimiento físico de forma segura y progresiva hasta alcanzar el nivel de antes del vuelo», concluye la agencia.