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La Princesa Irene de Grecia, en el Círculo de Bellas Artes en 2005

La Princesa Irene de Grecia, en el Círculo de Bellas Artes en 2005Europa Press

Casa Real  Muere la Princesa Irene de Grecia, la «tía Peculiar» del Rey a la que no le daba miedo la muerte

Doña Sofía no ha querido separarse desde hace meses de su hermana, que ha fallecido a los 83 años tras una larga enfermedad

La Princesa Irene de Grecia, hermana de la Reina Doña Sofía, ha fallecido a los 83 años de edad, tras agravarse los problemas de salud que arrastraba desde hacía años. Doña Irene ha fallecido en el Palacio de la Zarzuela acompañada por su hermana, que ha estado pendiente de ella hasta el último momento. De hecho, ha cancelado su agenda para estar junto a ella. La Casa del Rey ha hecho público un comunicado en el que afirma: «Sus Majestades los Reyes y Su Majestad la Reina Doña Sofía lamentan comunicar el fallecimiento de Su Alteza Real la Princesa Irene de Grecia a las 11:40 de hoy en el Palacio de la Zarzuela de Madrid. El departamento de Comunicación de la Casa de S.M. el Rey informará de las ceremonias que se organicen para su velatorio en España y el posterior traslado del féretro a Grecia para su entierro en el cementerio de Tatoi».

Antes de enfermar y de que se le borraran los recuerdos, Doña Irene decía que no le daba miedo su propia muerte y que «si tienes resuelto lo tuyo con tu Dios, también tendrás coraje en los momentos difíciles».

Para Doña Sofía el fallecimiento de su hermana es un golpe muy duro, ya que Doña Irene ha sido un apoyo espiritual, su compañera inseparable durante casi toda su vida. En las últimas semanas, la Reina Sofía ha perdido a sus dos mejores amigas, la Princesa Irene y la Princesa Tatiana Radziwill, que falleció el pasado 19 de diciembre en París.

Para el Rey y sus hermanas, se ha ido «la tía Pecu»; tan peculiar que, cuando ellos eran niños, su tía se fue a vivir a la India y, al visitarla, descubrieron la fascinación por ese país tan diferente a la España en que ellos vivían. Pero «la tía Pecu», que se definía como cristiana ortodoxa, también tenía su propia filosofía de la vida y decía cosas que hacían pensar, como que «todos los seres humanos somos uno».

Una Princesa casi invisible

Prudente, discreta, casi invisible, la Princesa Irene ha desempeñado un papel esencial para Doña Sofía, que siempre ha podido contar con su hermana sabiendo que nunca le fallaría. Ambas compartían el mismo concepto de la Monarquía, la pasión por la música clásica, el interés por la filosofía hindú, la afición por la comida vegetariana y la necesidad de ayudar a los más desfavorecidos.

Mientras Doña Sofía lo hace a través de su propia fundación, Doña Irene lo hizo durante 37 años a través de su ONG Mundo en Armonía, hasta que en 2023 cesó su actividad como consecuencia del deterioro cognitivo que empezó a manifestar.

Afrontar la vida y la muerte

Aficionada a la meditación, Doña Irene decía que «hay que saber afrontar la vida y también la muerte. Si pienso en la muerte misma no tengo miedo; este es un sentimiento que se inició con la muerte de mi padre y que se consolidó en la India», afirmó a Eva Celada, autora de la biografía «Irene de Grecia, la Princesa rebelde».

La Princesa Irene de Grecia con sus hermanos Sofía y Constantino

La Princesa Irene de Grecia con sus hermanos Sofía y ConstantinoEFE

La Princesa Irene de Grecia nació el 11 de mayo de 1942 en Ciudad del Cabo (Sudáfrica), donde parte de la Familia Real griega vivía en el exilio. Y allí y en Alejandría (Egipto) pasó los primeros años de su vida con su madre, Federica, y sus dos hermanos mayores, Sofía y Constantino, hasta que en 1946 pudieron volver a Grecia después de que un referéndum restaurara la Monarquía. Su padre, Pablo, era el Príncipe Heredero, porque su tío, el Rey Jorge, no tenía descendencia.

La Princesa Irene con su madre, la Reina Federica, y su hermana, Doña Sofía, en un centro rural para niños en Grecia en 1955
24/6/1955

La Princesa Irene con su madre, la Reina Federica, y su hermana, Doña Sofía, en un centro rural para niños en Grecia en 1955Europa Press

A su regreso a Grecia encontraron una nación devastada por la guerra y el comunismo. Fue entonces cuando sus padres inculcaron a los tres hermanos que la Monarquía era ayudar a los demás, servir al pueblo, una idea que Doña Sofía lleva grabada en el corazón.

Seis meses después, el Rey Jorge murió repentinamente, Pablo fue proclamado Rey de los Helenos y el lema de su reinado fue: «Mi fuerza es el amor de mi pueblo». La familia se trasladó a vivir al Palacio Real de Atenas mientras se reconstruía su verdadero hogar: la finca de Tatoi, situada a 15 kilómetros de la capital griega, donde siempre se escuchaba música clásica.

Nunca se casó

Las dos hermanas, Sofía e Irene, compartieron los años de internado en la Schloss Salem, en Alemania, y crecieron inseparables en Tatoi hasta que la mayor contrajo matrimonio con el Príncipe Don Juan Carlos y se separaron por primera vez. Irene, en cambio, nunca se casó, aunque pretendientes no le faltaron, pero a ella nunca le gustó hablar de su soltería.

Don Juan Carlos y Doña Sofía, con la Reina Federica de Grecia, las Princesas Ana María e Irene y Constantino, en La Zarzuela en la Navidad de 1968

Don Juan Carlos y Doña Sofía, con la Reina Federica de Grecia; las Princesas Ana María e Irene y el Rey Constantino, en La Zarzuela en la Navidad de 1968Europa Press

Tras la muerte prematura de su padre, el Rey Pablo -que falleció de cáncer a los 62 años-, la proclamación de su hermano Constantino como Rey de los Helenos, el Golpe de los Coroneles y el referéndum a favor de la República, la Princesa Irene emprendió de nuevo el exilio -esta vez en Roma- junto a su madre, la Reina Federica. Y de allí se trasladaron a la India, donde las dos residieron durante varios años.

En aquellos tiempos, Doña Irene se sentía más cómoda con el sari indio que con la ropa europea. «La India era el lugar idóneo para intentar ser mejor persona. Todos tenemos una capacidades espirituales, pero en Occidente no las cultivamos», afirmaba.

Irene de Grecia, durante una visita a Toledo en 1963

Irene de Grecia, durante una visita a Toledo en 1963Europa Press

Mientras tanto, España se preparaba para la muerte de Franco y la Princesa Irene viajó a Madrid para acompañar a su hermana y asistir a la proclamación de su cuñado, Don Juan Carlos. Ella y su madre cada vez pasaban temporadas más largas en el Palacio de La Zarzuela y, a partir de 1978, empezaron a disponer de sus propias habitaciones.

La muerte de su madre

El 6 de febrero de 1981 la vida de la Princesa Irene dio otro giro inesperado, tras la muerte prematura de su madre, la Reina Federica, que había decidido someterse a una operación de párpados en Madrid sin avisar previamente a nadie de su familia. Su fallecimiento, por un problema de la anestesia, sorprendió a Doña Sofía en Baqueira Beret, a Constantino en Inglaterra y a Doña Irene en Bombay.

Doña Irene, en la boda de la Infanta Cristina con Jaime de Marichalar en 1995

Doña Irene, en la boda de la Infanta Cristina con Jaime de Marichalar en 1995EFE

El entierro de la Reina Federica en Tatoi supuso el regreso de la Familia Real a Grecia por primera vez tras la proclamación de la república, pero exigió largas y duras negociaciones con el Gobierno griego, que estableció unas condiciones casi humillantes para una familia destrozada por el dolor. Doña Irene estaba en La Zarzuela pocos días después, cuando se produjo el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 que abortó Don Juan Carlos.

Los Reyes con sus hijas, Doña Sofía y las Princesas Irene y Tatiana Radzivill, el pasado verano en Palma

Los Reyes con sus hijas, Doña Sofía y las Princesas Irene y Tatiana Radzivill, el pasado verano en PalmaGTRES

A partir de 1984 la Princesa Irene se instaló definitivamente en el Palacio de La Zarzuela, donde disponía de una habitación y un salón, y se convirtió, de nuevo, en la compañera inseparable de Doña Sofía.

La Princesa más austera

La Princesa Irene vivió muy austeramente; a ella no le interesaba el lujo ni las joyas ni la ropa de marca ni el dinero. En 2002 recibió 900.750 euros del Estado griego por la expropiación de los bienes de la Familia Real acordada en 1994. Así lo estableció el Consejo de Europa tras la demanda que había presentado su hermano.

Constantino recibió 12 millones, y donó al pueblo griego la mayoría de sus propiedades, e Irene destinó la mayor parte de ese dinero a financiar becas y proyectos en Grecia para jóvenes músicos e investigadores, para pequeños artesanos y para niños vulnerables.

Doña Sofía y la Infanta Cristina, con la Princesa Irene, el pasado febrero en Atenas durante la boda del Príncipe Nicolás de Grecia

Doña Sofía y la Infanta Cristina, con la Princesa Irene, el pasado febrero en Atenas durante la boda del Príncipe Nicolás de GreciaGTRES

A partir de entonces pudo viajar a Grecia con normalidad. Ese año también la diagnosticaron un cáncer de mama, que superó y pudo seguir entregada a la causa que le llenaba su vida -la fundación Mundo en Armonía- hasta 2023, que decidió cesar la actividad ante su propio deterioro cognitivo.

Desde entonces, ha sido Doña Sofía la que se ha ocupado de acompañar a su hermana, tanto en Madrid como en Mallorca, y de que no le faltara nada que ella pudiera darle. Incluso, en febrero de 2025 la Reina Sofía la llevó a Atenas para que no se perdiera la boda de su sobrino el Príncipe Nicolás de Grecia con Chrysi Vardinoyannis. Esa fue la última vez que se la vio en público.

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