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Ignacio Del Villar

Laura Bassi: siete razones para recordarla (y una cátedra de física que hizo historia)

Su nombre no aparece tanto como el de otros gigantes del siglo XVIII, pero sin ella el paisaje científico europeo, y el de la mujer en particular, habría sido distinto

Este año se cumplen 250 años de un hito enorme en la historia de la ciencia. En 1776 Laura Bassi obtuvo en la Universidad de Bolonia la cátedra de física experimental, una de las posiciones académicas más codiciadas de su tiempo. Su nombre no aparece tanto como el de otros gigantes del siglo XVIII, pero sin ella el paisaje científico europeo, y el de la mujer en particular, habría sido distinto. No en vano, Voltaire le dirigió a la científica italiana una carta en la que declaraba: «No hay Bassi en Londres, y sería mucho más feliz de que me añadieran a su Academia de Bolonia que a la de los ingleses, aun cuando esta haya producido un Newton».

1) Doctora con tan solo 20 años

La oblata benedictina Elena Cornaro Piscopia había logrado convertirse en la primera doctora universitaria en 1678, con 32 años de edad. La siguiente fue Bassi, que además lo hizo con tan solo 20, en 1732. Para ello defendió públicamente 49 tesis en latín, que trataban sobre lógica, metafísica y, sobre todo, física, con temas como la materia, el movimiento y los meteoros.

La audiencia estuvo compuesta por senadores, nobleza, profesores y ciudadanos atraídos por lo insólito del caso. Tras lograr el título le entregaron un libro, una corona de laureles de plata, un anillo y un manto de armiño. Luego se pronunció una oración en latín en la que se pedía a Dios que le concediera a Laura Bassi la gracia de desplegar ese talento que había demostrado durante la defensa de las tesis, y la pasearon en carruaje por la ciudad.

2) ¿La primera catedrática de la historia?

Existe debate sobre si con anterioridad hubo mujeres que enseñaron en la universidad. Leyenda y realidad se entremezclan y resulta difícil saberlo. Laura recibió poco después del doctorado una cátedra, lo que entonces era una posición como profesora en la Universidad de Bolonia, y llegó a ejercer como profesora. Aunque también hay que decir que fue de manera irregular. No era fácil cambiar la mentalidad de la época. Asimismo, perteneció a la Academia de los Benedettini, un comité selecto dentro del Instituto y la Academia de Ciencias de Bolonia, donde presentó un trabajo cada año hasta su muerte.

3) Inspiró y conectó talento: la «semilla» que fructificó en otros

Desempeñó un gran papel como articuladora del conocimiento, conectando personas e ideas por Europa. En esa red, su influencia se asocia a figuras clave en la electricidad como Volta y Galvani. También hay otro dato especialmente potente: el sacerdote italiano Lazzaro Spallanzani, pionero de la fisiología experimental y de los estudios sobre reproducción, y uno de los principales artífices de la destrucción del mito de la generación espontánea, llegó a afirmar que no habría sido experimentador si no hubiera estudiado con ella.

4) Se atrevió a cuestionar una ley «sagrada»: la ley de Boyle no es universal

Uno de sus trabajos más conocidos trata sobre la compresión del aire. Ahí señala que la ley de Boyle (P·V constante a temperatura constante) no se cumple en todos los casos. Por ejemplo, observó que fallaba con humedad alta, mientras que en condiciones secas y a 4 ºC funcionaba correctamente. Vemos que Bassi no se limitaba a repetir fórmulas; miraba el mundo, medía y comprobaba. De hecho, le apasionaba la física de Newton.

5) Montó un «laboratorio doméstico» que competía con la universidad

Cuando la universidad no le daba todo el espacio necesario para desplegar su vocación científica, Bassi hizo algo típico de los innovadores: creó su propio centro. Junto con su marido, Giuseppe Veratti, organizó en su casa una escuela de física experimental con una intensidad impresionante. Mientras en el Instituto se impartían dos horas semanales, ellos ofrecían dos horas diarias. Ese laboratorio tenía instrumentación para óptica, meteorología, mecánica, hidrostática, hidráulica… y sobre todo electricidad, con dispositivos punteros y material relacionado con Volta.

6) Ganó la cátedra de física experimental… y compitió incluso con su propio marido

Al dividirse la cátedra de física tras la muerte de Paolo Balbi, una parte quedó como física experimental y otra como matemática física. Bassi obtuvo la primera, y lo llamativo es que el asistente de Balbi era Giuseppe Veratti, su marido. Aun así, se prefirió otorgarle el puesto a ella, aunque apenas pudo disfrutarlo algo más de un año antes de fallecer en 1778. Con todo, marcó un antes y un después en el ámbito académico. Estamos hablando de una cátedra en ciencias experimentales, obtenida tras décadas de trabajo científico y docente.

7) Maternidad, fe católica y vocaciones

Bassi no se dedicó solamente al aula o el laboratorio. El matrimonio Bassi tuvo muchos hijos. Las fuentes difieren: entre 8 y 12 según la biografía, de los que solo cinco sobrevivieron a la infancia. Los educaron cristianamente y se citan vocaciones religiosas: un hijo canónigo, otro sacerdote y la única hija entró en un convento. Esto encaja con la profunda fe de Laura, gran amiga del Papa Benedicto XIV, que la apoyó a lo largo de su vida y también hizo lo mismo con otras mujeres relevantes del siglo XVIII como Maria Gaetana Agnesi, la primera catedrática de matemáticas de la historia, o Anna Morandi Manzolini, una escultora de figuras en cera italiana y profesora de anatomía, que llegó a impartir clases también en la Universidad de Bolonia. Los restos de Laura Bassi descansan en la iglesia del Corpus Domini de Bolonia, junto a los de otro grande de la historia de la ciencia y también católico devoto como ella: Luigi Galvani.

  • Ignacio Del Villar es catedrático de tecnología electrónica de la Universidad Pública de Navarra y miembro de la Sociedad de Científicos Católicos de España (SCCE)

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