Imagen de la Luna en la que se puede ver el terreno plagado de cráteres del borde oriental de la cuenca del Polo Sur-Aitken, captada por los astronautas de Artemis II
¿Por qué bajar a la Luna nunca fue el objetivo de Artemis II?
Esto se debe a una «decisión estratégica», la cuál se sustenta en el hecho de probar y perfeccionar cada sistema y tecnología de cara a las próximas misiones
Una vez superada más de la mitad de Artemis II, es el momento de que la tripulación vuelva a casa. Este martes, la nave Orión saldrá de la influencia lunar, acercándose cada vez más a la Tierra. De esta manera, Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen se encuentran a unos cuatro días de uno de los regresos más esperados para todo el planeta.
Tal como señaló la NASA desde un primer momento, Artemis II consiste en un viaje de ida y vuelta en el que se confirmará el correcto funcionamiento de todos los sistemas de la nave, con personas a bordo en el entorno real del espacio profundo, a lo largo de una misión de aproximadamente 10 días. Esto se debió a una «decisión estratégica», la cuál se sustenta en el hecho de probar y perfeccionar cada sistema y tecnología de cara a las próximas misiones.
Por ello, el objetivo prioritario de la misión era certificar la seguridad de la cápsula Orión y sus sistemas de soporte vital con tripulación en un vuelo de órbita lunar antes de intentar un aterrizaje real.
Tal como se puede ver en la parte superior de la imagen, la Tierra se pone sobre el borde curvo de la Luna.
Ya durante el programa Apolo, las primeras misiones no descendieron a la Luna principalmente porque fueron misiones de prueba técnica y de seguridad, necesarias para desarrollar, validar y probar los componentes del cohete Saturno V y la nave espacial antes de intentar un alunizaje arriesgado.
La tripulación de Artemis II no solo será la primera tripulación en poner a prueba la nave espacial Orión de la NASA en el espacio: también llevará a cabo investigaciones científicas que darán forma a las futuras misiones al espacio profundo.
Todo ello será clave de cara a la tercera misión del programa, la cuál se centrará a mediados de 2027 en el acoplamiento de la nave Orión con módulos lunares situados en la órbita baja terrestre. Todo ello servirá para allanar el camino de cara a 2028 con Artemis IV y V, momento en el que la NASA llevará a cabo la mayor proeza de la nueva era de la exploración espacial: volver a poner el pie en la Luna.