El Artemis vuelve a la Tierra: el amerizaje tras el viaje a la Luna, en directo

Ameriza en el Pacífico la cápsula tripulada de Artemis II con ayuda de paracaídas, en directo

Sigue en vídeo la emisión de la NASA

Los cuatro astronautas que esta semana han protagonizado un hito al llegar a la órbita lunar por primera vez en más de medio siglo afrontan este viernes una de las fases más delicadas de toda la misión: el regreso a la Tierra. Se trata de una maniobra tan determinante como el propio despegue, marcada por una caída a una velocidad 45 veces superior a la de un avión y por unas condiciones térmicas extremas, con registros que se aproximan a la mitad de la temperatura de la superficie del Sol.

El amerizaje de la cápsula está programado para las 20:07 hora del este de Estados Unidos, lo que equivale a las 02:07 hora peninsular española del sábado. La zona prevista para la caída se encuentra en un área calculada de 2.000 millas náuticas, es decir, 3.704 kilómetros, en aguas del océano Pacífico. Hasta ese punto llegará la nave tras completar una travesía de enormes dimensiones, después de haber recorrido unas 400.000 millas náuticas, más de 740.000 kilómetros.

En el interior de Orión viajan Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen. Durante el descenso, los cuatro no solo experimentarán cómo su peso se multiplica por cuatro a causa de las fuerzas a las que se verán sometidos, sino que además dependerán por completo del correcto funcionamiento de los sistemas de protección de la nave. Entre ellos destaca el escudo térmico, que constituye una de las grandes pruebas de la misión Artemis II y del que depende la seguridad de la tripulación en este tramo decisivo.

Las fases antes del amerizaje

La cápsula regresa impulsada por la atracción gravitatoria terrestre en una trayectoria de retorno libre, un recorrido que permite optimizar el consumo de combustible. Antes de iniciar la entrada en la atmósfera, Orión se desprenderá de su módulo de servicio 42 minutos antes de la zambullida final. Más tarde, cuando se sitúe a 75 millas de altitud, unos 120 kilómetros sobre la superficie del planeta, una docena de propulsores se encargará de garantizar que la nave mantenga la orientación adecuada para afrontar el reingreso en las condiciones previstas.

Esa «bola de fuego», como la definió Glover, penetrará en la atmósfera terrestre a una velocidad aproximada de 25.000 millas por hora, es decir, más de 40.230 kilómetros por hora. A partir de ese momento comenzará una desaceleración extrema, de hasta cuatro veces la fuerza de gravedad. En paralelo, el papel del escudo térmico resultará esencial para aislar a la cápsula y a sus ocupantes de temperaturas de unos 5.000 grados Fahrenheit, equivalentes a 2.760 grados centígrados.

No obstante, la frenada no dependerá únicamente de esa protección térmica. Orión desplegará de manera progresiva 11 paracaídas. Estos sistemas comenzarán a abrirse a unos 2.700 metros de altitud, cuando la nave aún se desplace a unas 130 millas por hora, 210 kilómetros por hora. Gracias a ese despliegue escalonado, la velocidad se reducirá hasta quedar por debajo de las 20 millas por hora, unos 32 kilómetros por hora, justo antes del contacto con el agua.

Una vez completado el amerizaje, las fuerzas armadas de Estados Unidos procederán a recuperar la cápsula. Esa operación posterior al descenso llevará entre 30 y 45 minutos, tiempo en el que culminará una de las etapas más críticas y exigentes de toda la misión.