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La gravedad no es uniforme en todos los puntos del planetaDmitry Burdakov en Unsplash

Ciencia

¿Envejecemos más rápido en pisos altos? La explicación científica que lo compara con astronautas

Uno de los aspectos más sorprendentes de la física moderna es cómo la gravedad influye directamente en el paso del tiempo

La gravedad, esa fuerza invisible que nos mantiene unidos al suelo y regula el movimiento de los astros, ha sido uno de los grandes enigmas de la humanidad. De hecho, aunque convivimos con ella de forma natural, comprender su verdadera naturaleza ha requerido siglos de observación y estudio.

No se trata solo de una fuerza que hace caer los objetos, sino de un elemento fundamental que determina el funcionamiento del cosmos. A pesar de los avances científicos, esta mezcla de familiaridad y misterio sigue planteando interrogantes sobre cómo interactúa con el tejido mismo del universo.

Uno de los aspectos más sorprendentes de la física moderna es cómo la gravedad influye directamente en el paso del tiempo. El divulgador Samuel García ha explicado recientemente, con un enfoque didáctico y curioso, cómo este fenómeno se manifiesta incluso en situaciones tan cotidianas como la altura a la que nos encontramos.

Según señala, «ella va a envejecer en el piso de arriba y es por vivir en el piso de arriba. No es personal, pero tiene gravedad el asunto», aludiendo a que la distancia respecto al centro de la Tierra altera nuestra experiencia temporal.

La gravedad no es igual para todos

La explicación científica reside en que la gravedad no es uniforme en todos los puntos del planeta. García detalla que «a las personas que viven en pisos altos les afecta menos la gravedad que a personas que vivimos en el bajo», lo que genera una sutil diferencia en la velocidad cronológica. En lugares donde la atracción gravitatoria es más intensa, el tiempo transcurre con mayor lentitud.

No obstante, el divulgador aclara que estas variaciones no tienen un impacto real en nuestra salud o longevidad, pues «realmente son nanosegundos, pero está comprobado con relojes atómicos super potentes».

Este principio físico, imperceptible en la vida urbana, se vuelve crucial en la exploración espacial. Samuel García añade que «este efecto, pero multiplicado por 100, lo sufren los astronautas», quienes perciben cambios más drásticos debido a la falta de gravedad y a las altas velocidades.