Fundado en 1910

La ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, en el Congreso de los DiputadosEuropa Press / Alberto Ortega

Crónica

La ciencia que Morant desatiende: el CNIO se hunde con una ministra de campaña permanente en Valencia

El momento actual es el resultado de la acumulación de silencios administrativos, tensiones internas y ausencia de una política clara, efectiva y que de verdad vele por la gran labor investigadora de los trabajadores

El estatus de una institución como el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) no se deteriora de golpe. Nadie niega que, desde su fundación en 1998 gracias al impulso del Instituto de Salud Carlos III, el centro se ha consolidado como una de las principales entidades de investigación oncológica de Europa. Desgraciadamente, esta gran labor investigadora realizada desde hace casi 30 años se ha visto ensombrecida por una trama –y polémica casi diaria– que ya afecta hasta a los cimientos del centro.

No se trata de una simple crisis momentánea. La situación actual es el resultado de la acumulación de silencios administrativos, tensiones internas y ausencia de una política clara, efectiva y que de verdad vele por la gran labor investigadora de los trabajadores que componen el centro.

En todo este proceso, el liderazgo político destaca más como telón de fondo que como presencia activa. En el centro de todo, Diana Morant, quien vive desde hace mucho tiempo en una bicefalia política al intentar compaginar sus responsabilidades ministeriales en Madrid con la secretaría general de los socialistas valencianos. Una dualidad que, por mucho que la ministra ha intentado minimizar, no deja de alimentar una percepción de la pobre atención que está recibiendo tanto el CNIO como la ciencia de nuestro país.

Un escándalo mantenido en el tiempo

Recordemos que los primeros indicios que aludían posibles anomalías en el centro datan del año 2018. Sin embargo, no fue hasta el final de 2024 cuando estalló una trama que se mantiene año y medio después. Desde ese momento, aunque es cierto que el Patronato y el Ministerio de Ciencia han intentado salir del paso, ha sido mediante decisiones vagas, incompletas y precipitadas.

Esta dinámica se refleja de la siguiente manera: tres directores científicos –María Blasco, Fernando Peláez (interino) y Raúl Rabadán (aún sin aparecer por Madrid)– y tres gerentes –Juan Arroyo, José Manuel Bernabé y Cristina Navarro– en tan solo año y medio.

La ministra de Ciencia e Innovación, Diana Morant, y la exdirectora científica del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) , Maria BlascoEFE

A la izquierda, el gerente del CNIO José Manuel Bernabé, junto a la ministra de Ciencia, Diana Morant (centro) y otros cargos del centroEuropa Press

Primera imagen: Diana Morant junto a María Blasco

​Segunda imagen: Diana Morant junto a J. Manuel Bernabé (izq), Raúl Rabadán (centro), Fernando Peláez (dcha)

​Tercera imagen: Diana Morant junto a Raúl Rabadán
Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades

Casi todos los cargos –cada uno a su manera– ha protagonizado su particular controversia personal. Mientras Blasco y Arroyo perdían sus puestos en enero de 2025 a raíz del supuesto desvío de dinero de la investigación contra el cáncer –aunque la exdirectora científica continúa como jefa de unidad–, Bernabé era cesado a finales de este febrero por un presunto caso de acoso laboral.

La supuesta víctima estaría relacionada con Juan Arroyo y con la presunta trama de corrupción investigada por la Fiscalía por el desvío de 25 millones de euros –al menos–. Por su parte, mientras Peláez ha intentando sobrellevar su interinidad en lo que las aguas volvían a su cauce, las elecciones de Raúl Rabadán y Cristina Navarro como nuevas caras visibles del centro no han empezado –de momento– por el mejor de los caminos. El primer cargo, a la espera de un regreso de la universidad estadounidense de Columbia. El segundo, con un bagaje científico escaso y con varios informes críticos durante su etapa en el Ministerio de Inclusión. En resumen, un auténtico polvorín.

Negacionismo inicial y reconocimiento tardío

Y al final del camino se encuentra la misma Diana Morant y su ministerio, criticado en sucesivas ocasiones por los trabajadores debido a su inacción a la hora de resolver los distintos y acuciantes problemas sufridos en la institución –especialmente en el último medio año–. El drama, del que se ha hecho eco este diario, solo ha recibido propagandismo político y silencio por parte del Ejecutivo español.

Para más inri, solo en el último año la evolución del discurso de Morant sobre el centro contra el cáncer ha protagonizado un desplazamiento progresivo desde la contención hasta el pleno reconocimiento de la crisis. En los primeros meses, Morant llegó a minimizar la situación al enmarcarla como un problema de «clima incompatible con la excelencia», sosteniendo que «no existe ninguna evidencia» de irregularidades. Con el paso de los meses, su enfoque giró hacia la externalización del conflicto al afirmar que era «el tiempo de la Justicia» y que se iba a «investigar todo».

El CNIO tenía un clima incompatible con la excelenciaDiana MorantMinistra de Ciencia

Todo ello sin asumir prácticamente ninguna responsabilidad y/o autocrítica. Finalmente, ya en 2026, asumió abiertamente que «estamos en una crisis» y que el CNIO debía colaborar con la justicia. Todo ello en una secuencia que refleja el paso de la negación a la gestión reactiva y, posteriormente, a un intento de control político del relato.

Y, al final de todo este aluvión de crisis y polémicas, se encuentra la ciencia o, para ser más exactos, los datos. Atendiendo a la última estadística de la revista Nature –y su base de datos Nature Index– el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas se encuentra a día de hoy en una posición totalmente crítica a nivel mundial.

Esta base de datos situó a la institución española en el puesto 198 en la lista global de aquellas instituciones dedicadas al cuidado de la salud en el periodo comprendido entre el 1 de enero al 31 de diciembre de 2025. Esta realidad se vuelve más dramática en relación con todas las instituciones de cada uno de los sectores. En esta ocasión, la reputada revista científica sitúa al CNIO en la posición 1.142.

Lejos quedan los mejores tiempos de la institución, cuando en 2019 este ranking llegó a situarla en la primera posición entre los centros de investigación del cáncer en Europa, en el área de salud y ciencias de la vida.