Sonia Fernández, divulgadora científica
Entrevista | Sonia Fernández-Vidal, autora de El origen de la puerta de los tres cerrojos 2. La sombra de los dos soles
«Los ordenadores cuánticos descifrarían secretos de gobiernos y bancos en menos que chasques los dedos»
Reconocida por la revista Forbes como una de las cien personas más creativas del mundo, la divulgadora catalana ha conseguido acercar la física cuántica y los grandes misterios del universo a miles de lectores
Sonia Fernández Vidal (Barcelona, 1978) se ha consolidado como una gran divulgadora científica en nuestro país. Doctora en Información y Óptica Cuántica por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), la catalana ha colaborado en instituciones de referencia internacional como el CERN o el Laboratorio Nacional de Los Álamos, en EE.UU..
Reconocida por la revista Forbes como una de las cien personas más creativas del mundo, Sonia ha conseguido acercar la física cuántica y los grandes misterios del universo a miles de lectores. De hecho, en marzo de este año la divulgadora publicó la novela juvenil El origen de la puerta de los tres cerrojos 2. La sombra de los dos soles –la quinta y última de esta saga–, donde nos invita a recorrer la historia de la física que dio lugar a la revolución cuántica.
–¿De dónde vino la la idea de de adaptar un un concepto tan amplio y tan complicado como como la física cuántica a través de de de una historia de de aventuras?
–La física cuántica es algo bastante antiintuitivo y extraño. Así como la cuántica nos describe cosas tan extrañas como poder atravesar paredes, poder teleportarnos incluso, poder tener gatos vivos y muertos simultáneamente, pues bueno, son cosas que parecen más de la ciencia ficción que de la ciencia. Para mí la literatura, y en este caso la literatura fantástica y para niños, era precisamente tierra fértil desde donde podían crecer estas ideas.
Portada del libro El origen de la puerta de los tres cerrojos 2. La sombra de los dos soles
–En el libro conviven personajes históricos de la ciencia como Albert Einstein, Erwin Schrödinger... con elementos fantásticos. ¿Cómo consigues adaptar este rigor científico con la imaginación?
–Sobre todo en estos últimos libros, esta precuela que es historia de la ciencia, la verdad es que me ha costado un poco más porque me veía totalmente acotada a las fechas y a los descubrimientos que tenían que ir pasando en orden.
Después de haber hecho investigación tantos años y tener que hacer una estructura tan rígida y estricta como nos piden en el campo de la ciencia, poder usar la fantasía, la imaginación o hacer unas gamberradas como llevarnos a Einstein al mundo cuántico, montarlo encima de un fotón y hacer que vaya a velocidades cercanas de la luz para que pueda descubrir el principio de la relatividad, pues ha sido bastante divertido, la verdad.
Hablar sobre ordenadores cuánticos ya no es ciencia ficción, es política del siglo XXIEscritora y divulgadora científica
–La física cuántica al final suele percibirse como algo difícil e intimidante. ¿Cuál es la mejor puerta de entrada para que un adolescente se interese por la física?
–La estrategia de estos libros es utilizar el campo de la fantasía, de la literatura fantástica. Cuando esa parte más racional nos dice que algo es imposible, al final la fantasía es la que nos permite abrirnos a esos imposibles, precisamente. Entonces, para mí era una de las estrategias fundamentales, no solo para perder el miedo, sino para despertar esa pasión por la física.
Después, por otro lado, en el momento en el que la ciencia consigue también, por parte de la divulgación, no solo quedarse en detalles, sino explicar contextos. Al fin y al cabo como seres humanos siempre nos hemos preguntado de dónde venimos, de dónde viene el universo en el que estamos y cómo funciona. Pues cuando usas la ciencia desde esa perspectiva, yo creo que es mucho más rica y fértil.
Sonia Fernández, divulgadora científica
–De todos los conceptos cuánticos que existen a día de hoy, ¿cuál consideras que puede generar más sorpresa entre los lectores?
–El de la superposición, es decir, que todo aquello que es posible esté existiendo simultáneamente. Si una canica se encuentra con una bifurcación y puede recorrer el camino de la izquierda o bien el de la derecha, en el mundo clásico estamos acostumbrados a que tenemos que elegir una opción.
Sin embargo, en el mundo cuántico, para la canica es obligatoria pasar por ambos caminos a la vez. Que la realidad se divida en posibilidades potenciales y que todas estén ocurriendo a la vez, bueno, es algo muy contraintuitivo y es difícil de asimilar. Eso es lo que nos trasladó Schrödinger con algo un poco más impactante, que fue con dos cosas tan antagónicas como la vida y la muerte.
–¿Qué idea equivocada sobre la cuántica te encuentras más a menudo en tu día a día?
–Cuando se puso de moda pues se le atribuían a la física cuántica muchas cosas que nada tienen que ver con ella. Desde medicinas cuánticas o energías cuánticas, que casi confunden más al ciudadano que otra cosa. O, por ejemplo, la famosa ley de la atracción, que muchos de estos gurús de nueva era afirman que la física cuántica demuestra todas estas cosas. Y bueno, nada más lejos de la realidad. Lo que sí que es cierto es que la física cuántica nos pone en jaque pues la realidad misma.
La física cuántica nos describe cosas tan extrañas como poder atravesar paredesEscritora y divulgadora científica
–¿Qué te impulsó a contar todo el entramado de la física cuántica a través de esta novela de aventuras en vez de hacerlo a través de la divulgación científica tradicional?
–Ensayos sobre física cuántica ya hay muchos y de muy buena calidad. Mi intención era precisamente llegar a aquellas personas que jamás cogerían un libro de ciencia. El libro va también para las personas que bueno, que les asustaría el leer un libro de divulgación científica porque parten de la falsa creencia de que no lo entenderían. Qué mejor excusa que un cuento para niños para adentrarse en este fascinante mundo. Y ese es un poquito mi objetivo.
–Más allá también de la física, ¿qué te gustaría que los lectores aprendieran sobre este libro?
–Que incluso aquellas personas que no están versadas en lecturas científicas o no son científicos, sí que pueden disfrutar de ella, que pueden aventurarse, adentrarse en cómo funciona ese mundo cuántico y lo fascinante que es. Y también que sean conscientes de que gran parte de nuestra tecnología depende de esa física cuántica.
Para mí esa mezcla de tecnologías avanzadas de las que dependemos y la ignorancia de cómo funcionan es una mezcla explosiva que más nos vale evitar. Si todo está basado en ciencia y tecnología y solo cuatro saben cómo funcionan... Creo que es una responsabilidad incluso cívica, la nuestra como ciudadanos, el estar informados al menos sobre cuáles son las bases de estas ciencias y tecnologías que nos están llegando.
–Mencionabas los ordenadores cuánticos. ¿Cómo de cerca está de que sea una realidad más implantada en la sociedad?
–Entre tres y si fuésemos más pesimistas, siete años, los ordenadores cuánticos podrán ser funcionales. Es relativamente poco tiempo y habrá muchísimas transformaciones. Hablar sobre ordenadores cuánticos y sus tecnologías ya no es ciencia ficción a la hora del recreo, sino que es casi casi política del siglo XXI. El país que lo tenga antes o el bloque que lo tenga antes tendrá unas ventajas geopolíticas muy importantes.
–¿Cuáles son las posibilidades más inmediatas e importantes de esta futura tecnología cuántica?
–Cuando tengamos los ordenadores cuánticos, estos descifrarían secretos de gobiernos y bancos en menos que chasques los dedos. Todos esos secretos quedarían completamente vulnerables a cualquiera que tuviese un ordenador cuántico. También poder hacer simulaciones para crear nuevos materiales o nuevos fármacos. Hay muchísimas áreas que quedarían transformadas.
La teoría unificada sigue siendo la gran quimera de la física teóricaEscritora y divulgadora científica
–Como experta, divulgadora y novelista, ¿qué es lo que más te sigue intrigando del universo a día de hoy?
–Lo poco que sabemos sobre él. Hay una pregunta todavía que sigue abierta en el campo de la física moderna, y es que tenemos dos grandes pilares que aguantan este edificio: uno es la teoría de la relatividad y el otro el de la teoría cuántica. Sin embargo, son dos teorías que no se llevan bien. Si las leyes de la relatividad se cumplen siempre y las de la cuántica siempre, pues resulta que tenemos dos siempres distintos. Y esa búsqueda de una teoría unificada, que Albert Einstein pasó sus últimos 20 años de vida intentando encontrar, pues todavía no la hemos encontrado. Sigue siendo la quimera de la física teórica.
–¿Qué le dirías a una persona que piensa que la ciencia es aburrida o inaccesible?
–Pues nada más lejos de la realidad. De hecho, que probablemente si se acercan a leer y a conocer un poco sobre la física cuántica, seguro que quedan atrapados en ella como si de un agujero negro se tratase.