Ciudad japonesa de Murayama tras el devastador tsunami de 2011
Ciencia
El terremoto que sacudió Japón en 2011 habría desplazado al país en solo unos minutos
Esta es la primera vez que se identifica este fenómeno como causante del deslizamiento de las placas tectónicas cerca de la superficie terrestre
Hace más de 15 años, el 11 de marzo de 2011, un terremoto submarino de magnitud 9 sacudió la costa noreste de Japón, frente a la región de Tohoku. Este temblor, el segundo más alto del siglo XXI, fue causado por la subducción de la placa del Pacífico bajo la placa de Norteamérica, liberando una enorme cantidad de energía que duró varios minutos, provocando la muerte inicial de unas 200 personas.
Desgraciadamente, minutos después del seísmo, un tsunami devastador arrasó con una parte considerable del país nipón, con olas que llegaron a alcanzar en varias zonas los 40 metros de altura. El agua avanzó rápidamente hacia el interior, arrasando ciudades, puertos e infraestructuras en la costa noreste del país.
El desastre dejó casi 20.000 muertos, además de cientos de miles de desaparecidos y evacuados. Muchas localidades quedaron completamente reducidas a la nada, provocando además que la economía japonesa registrara pérdidas de miles de millones de dólares.
Asimismo, una de las grandes consecuencias del terremoto y posterior tsunami fue el desastre nuclear de Fukushima, donde el agua inutilizó los sistemas de refrigeración, provocando la fusión de tres reactores y la liberación de material radiactivo.
Parte del 'muro antitsunamis' en la ciudad de Rikuzentakata, en la prefectura de Iwate, Japó
La catástrofe generó un cambio radical en cuanto a las políticas japonesas con la puesta en marcha de una red de muros capaz de frenar la fuerza del agua. Conocidos como 'muros antitsunamis', estas infraestructuras hechas de hormigón fueron creadas para proteger la costa y las poblaciones cercanas frente al impacto de tsunamis. Su función principal es reducir la fuerza del agua y, de esta forma, evitar que las olas arrasen las zonas habitadas.
Un movimiento único en el mundo
En este contexto, más de una década después, un reciente estudio publicado en Science habría revelado un efecto inesperado a raíz de esta catástrofe medioambiental. La investigación, realizada por un equipo internacional, detalla cómo 16 minutos después del terremoto –pero antes de que se produjeran las distintas réplicas–, las estaciones GPS del país registraron un movimiento brusco hacia el este. Este desplazamiento no coincidió con ninguna de las réplicas registradas en la superficie. Sin embargo, curiosamente, fue registrado simultáneamente por estaciones de todo Japón.
Ishinomaki, una ciudad portuaria en la prefectura de Miyagi, fue una de las comunidades más devastadas por el Gran Terremoto del Este de Japón y su posterior tsunami el 11 de marzo de 2011
Este desconcertante movimiento tendría una explicación. En concreto, las ondas sísmicas viajaron hasta el núcleo de la Tierra y rebotaron de vuelta a la corteza, desencadenando otro deslizamiento a lo largo de dos importantes límites de placas alrededor de Japón y desplazando aún más las placas tectónicas. Esto provocó que toda la isla de Japón se desplazara permanentemente hacia el este hasta seis milímetros.
La aldea de Ohama sufrió una destrucción masiva tras ser arrasada por la fuerza del agua en 2011
«Resulta sorprendente porque se trata de una extensión y un área sin precedentes para un evento sísmico, y es una fuente de riesgo sísmico que no se había reconocido anteriormente. Esto indica que los grandes terremotos pueden influir en la falla incluso después de que haya terminado el temblor principal», señaló Sunyoung Park, geofísica de la Universidad de Chicago y directora del estudio.
Aunque se trata de una distancia prácticamente imperceptible, esta es la primera vez que se identifica este fenómeno como causante del deslizamiento de las placas tectónicas cerca de la superficie terrestre.