Murciélago grande de herradura colgado en una cueva
Un nuevo estudio sitúa el origen de los murciélagos hace 65 millones de años en Europa
Así lo revela la investigación en la que participa el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), organismo adscrito al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades
Un nuevo estudio ha situado el origen de los murciélagos hace 65 millones de años en Europa, mientras que anteriormente se había situado en Asia, África o América.
Así lo revela la investigación en la que participa el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), organismo adscrito al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
El trabajo, el mayor realizado hasta la fecha, se ha publicado en Nature y combina la secuenciación del genoma de 103 especies de murciélagos y el estudio de 44 fósiles.
La gran cantidad de información procesada demuestra que el origen de los murciélagos se remonta a hace unos 65 millones de años (Ma) en Europa, desde donde se extendieron por todo el mundo.
El trabajo revela que la ecolocalización y el vuelo aparecieron en los albores de su evolución y sienta las bases para analizar los fundamentos genéticos de la excepcional longevidad y resistencia a las enfermedades de los murciélagos, una línea de estudio que podría tener implicaciones para la salud humana.
En este estudio internacional han participado investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y la Universidad de Granada.
«Es la primera vez que se reconstruye el genoma de un mamífero capaz de volar y lo que hemos creado es un recurso genómico que proporciona a los científicos el primer marco evolutivo sólido para investigar los genes que subyacen a estos rasgos. Un trabajo que podría, en última instancia, aportar información a la investigación sobre el envejecimiento, la inmunidad y la resistencia a las enfermedades en humanos», contextualiza el investigador del MNCN, Ismael Galván.
Este estudio ofrece respuestas a muchas de estas preguntas que llevan tanto tiempo sin resolverse. «Los murciélagos son uno de los mayores experimentos de la evolución. Este extraordinario recurso genómico, fruto de años de cooperación internacional dentro del proyecto Bat1K, nos permite por fin comprender cómo evolucionó su notable biología», afirma la profesora Sonja Vernes, de la Universidad de St. Andrews (Escocia).
Por su parte, la profesora Liliana M. Dávalos, de la Universidad de Stony Brook (Nueva York), explica que el enfoque que han utilizado para modelar conjuntamente la evolución de especies fósiles y vivas «permite hacer lo que otros métodos no pueden: identificar el grupo más antiguo de murciélagos fósiles teniendo en cuenta los datos genómicos, y descubrir cuándo y dónde se originaron los murciélagos».