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Muestras de bacterias recogidas en un laboratorio

Ciencia

El remedio medieval que sorprende a la ciencia por su eficacia contra las bacterias resistentes

Solo en Europa fallecen al año unas 35.000 personas por bacterias multirresistentes, generando un gasto sanitario adicional de unos 1.500 millones de euros

La resistencia a los antibióticos representa un desafío cada vez mayor para los científicos. ¿Y si la solución se hubiera inventado hace siglos? Esa ha sido la idea de un equipo de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Warwick (Reino Unido), cuya investigación sobre antimicrobianos naturales podría aportar candidatos para cubrir la escasez de nuevos antibióticos.

En concreto, los científicos han estudiado remedios naturales para cubrir la escasez de antibióticos en el mercado, cuyas conclusiones se han publicado en Scientific Reports. En concreto, el estudio revela que los métodos medievales que utilizan antimicrobianos naturales procedentes de ingredientes cotidianos podrían ayudar a encontrar nuevas respuestas.

Partiendo de investigaciones previas realizadas por la Universidad de Nottingham sobre el uso de remedios medievales para tratar el microbio Staphylococcus aureus (SARM), los expertos reconstruyeron un remedio medieval de 1.000 años de antigüedad que contiene cebolla, ajo, vino y bilis de buey, conocido como «ungüento para los ojos de Bald», que fue elaborado inicialmente por un médico inglés y que era utilizado inicialmente para tratar orzuelos. Para ser más exactos, consiguieron demostrar que posee una prometedora actividad antibacteriana, causando daños mínimos a las células humanas.

Descubrieron que el ungüento era eficaz contra una gran variedad de patógenos de heridas que podían ser resistentes al tratamiento antibiótico y que, en distintos casos, podían requerir la amputación para evitar que las bacterias se propaguen al torrente sanguíneo. En concreto, las bacterias se volvieron mucho más resistentes ante los antibióticos en comparación con este ungüento medieval.

«Hemos demostrado que un remedio medieval elaborado con cebolla, ajo, vino y bilis puede eliminar diversas bacterias problemáticas, tanto planctónicas como en forma de biopelículas. Dado que la mezcla no causó daños significativos a las células humanas en el laboratorio ni a los ratones, podríamos desarrollar un tratamiento antibacteriano seguro y eficaz a partir de este remedio», detallaba la Dra. Freya Harrison, de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Warwick.

Por su parte, Jessica Furner-Pardoe, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Warwick, comenta: «Nuestro trabajo demuestra la importancia de utilizar modelos realistas en el laboratorio a la hora de buscar nuevos antibióticos de origen vegetal. Si bien un solo componente es suficiente para eliminar cultivos planctónicos, resulta ineficaz frente a modelos de infección más realistas, donde el remedio completo sí tiene éxito».

Este método cobra protagonismo en los últimos años. Según un estudio publicado en The Lancet en el año 2021, la resistencia bacteriana estuvo asociada a casi cinco millones de muertes en el todo el mundo. Sin ir más lejos, solo en Europa este tipo de bacterias podrían provocar el fallecimiento de unas 40.000 muertes anuales de cara al año 2050.