29 de junio de 2022

Lukas Dhont, director de Close

Lukas Dhont, director de CloseEFE

Cine

Festival de Cannes: nueva favorita para la Palma de Oro

Close, del belga Lukas Dhont, se suma a la lista de aspirantes al premio más ansiado del certamen

Nuevo favorito para los premios del 75º Festival de Cannes que otorgará este sábado el jurado presidido por el actor francés Vincent Lindon.
Se trata de Close, del belga Lukas Dhont, quien confirma el talento ya demostrado aquí mismo en Cannes en 2018 con Girl, historia de un adolescente que sueña con ser bailarina de ballet y que ya ha ganado premios importantes como la Cámara de Oro a la mejor ópera prima y el FIPRESCI de la crítica internacional.
Close habla de dos adolescentes unidos por una amistad entrañable y cuyas demostraciones de afecto despiertan las sospechas de sus compañeros de estudios.
Esto mueve a Léo (un asombroso debutante Eden Dambrine) a separarse de su amigo para asumir una conducta más masculina, provocando la desesperada reacción de Rémi (otro igualmente notable Gustav De Waele y nadie discutiría una Palma de Oro para los dos).
En realidad, Dhont no afronta temáticas homosexuales sino esa zona borrosa en la que se mueven algunos adolescentes sin una precisa visión de su sexualidad.
Dhont y su coguionista habitual Angelo Tijssens describen con ternura, fineza y tacto esta amistad pura e inocente, capaz de germinar en ámbitos familiares, pero difícil de mantenerse en contacto con la vida pública y la manera como Léo finalmente comprende la profundidad de su relación con el amigo y afronta con la madre de este su sentimiento de culpabilidad es una de las escenas más emotivas de todo este festival.
Grandes aplausos celebró en la Sala Lumière del Palacio del Festival, donde conviven crítica y público, el fin de la proyección de Showing Up, octavo largometraje de la realizadora independiente norteamericana Kelly Reinhardt, de 58 años y activa desde 1994 pero por primera vez invitada al concurso de Cannes, donde había estado en el programa de Una cierta mirada en 2008 con Wendy and Lucy y donde este año la sociedad de directores franceses, organizadores de la Quincena de Realizadores, le otorgó en ese marco la Carroza de Oro a la carrera.
Showing Up es una mirada, entre irónica y minimalista, sobre el mundo de los jóvenes artistas plásticos neoyorquinos que se amontonan en los talleres del Greenwich Village.
Todo ocurre en vísperas de la inauguración (vernissage) de una nueva exposición de una ceramista (Michelle Williams que presentó el filme en avanzado estado de gestación), salida de una familia de artistas (padre, madre y hermano) cada uno con su propia inestabilidad psíquica.
La cinta es un leve rosario de pequeñas escenas donde se habla de un pichón de paloma enyesado, de una ducha que no funciona, de un gato hambriento, en un devenir que refleja la vida misma de esa bohemia de aspirantes artistas, atareados en plasmar en la realidad sus sueños de gloria.
¿Qué decir en cambio de la mayor decepción del festival? La del realizador japonés Hirokazu Kore-eda, que en Broker enfoca el problema de los bebés abandonados, destinados al orfanato o al tráfico de adopciones, con una visión almibarada donde hasta los malos tienen su fondo positivo.
Para su nueva película, Kore-eda ha tenido que mudarse a Corea del Sur donde parece que prospera el drama de los bebés abandonados por sus madres al haberse, creado una especie de buzón donde se los puede depositar anónimamente.
El título del filme alude al término que se le da en Corea a los traficantes de bebés, en este caso dos improvisados (uno de ellos Song Kang-ho, recordado protagonista de Parásitos) que se enamoran del bebé que quieren vender.
Kore-eda había ganado la Palma de Oro de 2018 por Un asunto de familia donde uno de los episodios secundarios contemplaba una niña abandonada en un balcón pero la mojigatería del film unida a las más de dos horas que le sirve para enternecer aún más al espectador, terminan por lograr el efecto contrario.
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