La exmilitante socialista Leire Díez
Investigación
La fontanera del PSOE ofreció a un miembro de la trama ser el n.º 2 de la Guardia Civil a cambio de atacar a la UCO
Leire Díez, conocida como la fontanera del PSOE, ofreció a un mando policial implicado en la trama Koldo ser el número dos de la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, a cambio de información privilegiada sobre la Unidad Central Operativa (UCO). Según un documento redactado por el comandante Rubén Villalba tras la reunión del 10 de marzo de 2025, Díez planteó que, si «colaboraba» en apartar a mandos incómodos de la UCO y facilitaba datos internos, ella podía facilitarle su ascenso a la cúpula de la Benemérita.
El acta de aquella conversación, a la que ha tenido acceso El Debate, recoge que Díez aseguró tener capacidad para influir en la dirección general de la Guardia Civil y que podía situar a Villalba como «segundo» de González. De acuerdo con el documento, el objetivo era colocar a un «perfil fiable» bajo la directora para neutralizar resistencias internas, desplazar a mandos «no controlados» y favorecer cambios estratégicos que «despejaran el camino» a intereses políticos del PSOE en investigaciones delicadas.
Según esta versión, la exmilitante socialista vinculó de manera explícita la oferta de ese puesto clave a la obtención de información sensible sobre las investigaciones de la UCO relacionadas con el entorno del Gobierno. La operación planteaba un intercambio directo: acceso a la cúpula de la Guardia Civil a cambio de datos sobre los investigadores que están señalando a cargos socialistas en causas de alto voltaje. Una promesa que, de confirmarse, evidenciaría una estrategia para colonizar estructuras del Estado y condicionar líneas de trabajo policiales críticas.
La reunión tuvo lugar en un bar del municipio madrileño de Leganés hace ocho meses, a iniciativa de Díez, quien llegó presentándose como operadora del PSOE en la sombra y atribuyéndose capacidad para influir en destinos, ascensos y decisiones dentro de instituciones públicas. Villalba, según el escrito, interpretó la propuesta como un movimiento para «controlar» la Guardia Civil desde el entorno socialista mediante la promoción interesada y la purga de mandos incómodos.
La oferta se enmarca en un contexto donde la UCO lidera investigaciones que afectan directamente al PSOE, a figuras del Gobierno y a su entorno personal. Para Díez, según su propio relato, situar a Villalba junto a Mercedes González y «quitarse de en medio» a determinados mandos era clave para evitar que las pesquisas continuaran avanzando «sin control político». Este periódico ya desveló que, en ese mismo encuentro, Díez describió su verdadero papel como una «operación de inteligencia» destinada a proteger al PSOE de causas judiciales. Su misión, según reconoció, no era escribir un libro, sino anticipar movimientos judiciales, activar contrapesos institucionales y condicionarlos en favor del partido.
De la misma manera, El Debate publicó que la fontanera del PSOE aseguró disponer de material procedente de un prostíbulo madrileño para hacer caer a mandos de la UCO si fuera necesario. Esa información, que según dijo procedía de un club de alterne ubicado en el Paseo de la Castellana de Madrid, supuestamente tenía potencia reputacional para destruir carreras y alterar el curso de investigaciones sensibles. En otro pasaje de la misma acta, Díez llegó a afirmar que había escuchado una comunicación entre el empresario Víctor de Aldama y su abogado José Antonio Choclán. La existencia de escuchas a conversaciones abogado–cliente tendría un efecto devastador, ya que podría anular procedimientos completos y desencadenar un terremoto judicial similar al caso Garzón, inhabilitado por ordenar grabaciones a defensas legales.
Las revelaciones que Villalba plasmó en el documento siguen un mismo esquema que consistía en promesas, presiones y advertencias dirigidas a intervenir en estructuras policiales para blindar posiciones políticas. En el centro de la operación, según la nota, se sitúa Mercedes González, cuyo cargo sería instrumental para controlar la cadena de mando y orientar la estrategia interna frente a investigaciones judiciales que afectan al PSOE. Desde que comenzaron a transcender estos episodios, Díez se ha esforzado públicamente en desvincularse del Gobierno, atribuyendo cualquier señalamiento a «contubernios mediáticos». Sin embargo, las actas y la grabación de una reunión que mantuvo con el fiscal Ignacio Stampa contradicen su versión, ya que se presenta como mano derecha en la sombra de Santos Cerdán, el exsecretario de Organización del PSOE que actualmente se encuentra en prisión.
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