Juancho Hernangómez y Adam Sandler, en 'Garra'
Cine en casa
Juancho Hernangómez tapona a Antekounmpo... en la ficción
Garra, protagonizaba por el pívot español, supera en ritmo, calidad y credibilidad a Superación, la historia del dos veces MVP de la NBA y de su familia
Coinciden en las plataformas dos películas baloncestísticas. La comparación es inevitable. De entrada, diremos que ninguna de las dos ascenderá al olimpo del género. Ninguna de ellas es Hossiers: más que ídolos, el magnífico largometraje de 1986 en el que un soberbio –como siempre– Gene Hackman daba vida al entrenador Norman Dale, que logra elevar un equipo de medio pelo a los altares del basket universitario. Hossiers es la vara de medir más habitual cuando hablamos de películas sobre el deporte de la canasta, y ni Garra ni Superación: La historia de la familia Antetokounmpo están a la altura. Pero, dicho esto, añadiremos que ambas «se dejan ver», como diría el añorado crítico cinematográfico Carlos Pumares, si bien una más que otra.
En Garra (Netflix), dirigida por Jeremiah Zagar y que cuenta con nada menos que LeBron James como productor ejecutivo, Adam Sandler interpreta a un cazatalentos de baloncestistas, de nombre Stanley Sugerman, al que su club, los Philadelphia 76ers, encomiendan la tarea de encontrar al nuevo mirlo blanco del baloncesto más allá de los lugares comunes, o sea, las universidades europeas y los grandes clubes europeos. Tras muchas vueltas por el globo terráqueo, acaba en una cancha callejera de una Palma de Mallorca irreconocible. Es allí donde se encuentra al diamante en bruto, Bo Cruz, al que da vida Juancho Hernangómez, jugador español de la NBA, que se hincha a poner tapones allá por donde va (de hecho, hay quien ha bromeado con el hecho de que pone más en la película de los que ha colocado esta temporada en la liga norteamericana).
Stanley Sugerman pulirá a Bo Cruz con el método Rocky, subiendo cuestas y escaleras, y con un clinic rápido de fundamentos baloncestísticos. Hay momentos en los que todo se verá perdido, pero ya se sabe que la esperanza es lo último que se pierde. Todo este tramo de la película, el dedicado a la formación de la perla española, es el más interesante de un largometraje que tiene garra, ritmo y presenta unas escenas que sabemos coreografiadas pero que resultan muy creíbles.
Junto a su toque empalagoso marca de la casa (Disney +), el principal defecto de Superación: La historia de la familia Antetokounmpo es precisamente la nula emoción que transmiten las escenas de baloncesto. Asumimos que está relatando la historia de unos jugadores en formación, y que entonces no eran tan buenos como lo son desde que se profesionalizaron, pero aún partiendo de esa base nada vemos en sus acciones peliculeras que nos llame la atención como espectadores de baloncesto, así que imagínense lo que opinaría un verdadero especialista en la materia.
En este caso, la historia arranca en Nigeria en 1990, donde dos jóvenes padres se ven obligados a dejar a un bebé para emprender un nuevo e incierto camino en Europa. Tras pasar por Estambul, acaban en Atenas, donde la familia va creciendo en la ilegalidad más absoluta. Los Antetokounmpo son todos vendedores ambulantes de esos que tienen que recoger raudos las gafas y demás objetos así que asoma la policía. Queda claro que Giannis, designado mejor jugador de la NBA en dos ocasiones, tiene una infancia y una adolescencia muy precarias: duerme con sus tres hermanos en el mismo colchón y comparte zapatillas de baloncesto con uno de sus hermanos porque la economía familiar no da para más. Es su madre la que más cree en él de inicio, si bien su padre tiene también una revelación y, por momentos, se erige en una especie de Richard Williams.
En todo caso, la familia nunca deja de creer. La fe religiosa de los Antetokounmpo queda perfectamente reflejada en la película: «Dios no comete errores», escuchamos decir a su madre. «Dios ha cuidado de nosotros», afirma Giannis antes de la ceremonia del draf que cambirá su vida, un acto en cuyo transcurso vemos a los Antetokounmpo rezar por su futuro y obtener fruto por sus oraciones. En esa elección se para una película con poco más valor que un telefilme de sobremesa.
El final de la historia es conocido por los aficionados al baloncesto. No solo Giannis triunfó a lo grande. Sus hermanos Thanasis, Kostas y Alex son también extraordinarios jugadores profesionales de baloncesto.
Guiños españoles
Por cierto, hay presencia española en ambos largometrajes. En Garra, además de a Juancho y de Palma de Mallorca, vemos al seleccionador español, a Willy Hernangómez o a estrellas de la ÑBA ya retiradas como Calderón o Felipe Reyes. Ya en general, los cameos (Luka Doncic, Dirk Nowitzki, Julius Erving y muchos otros) son otro de los atractivos de la película.
Por su parte, en Superación: La historia de la familia Antetokounmpo se nombra en varias ocasiones al Zaragoza, que es el club al que durante casi un año pertenecieron los derechos de Giannis.