Maradona, tras su expulsión del Mundial 1994
Maradona: The fall
El producto para culturistas que acabó con la carrera mundialista de Maradona
Un documental repasa el agitado proceso que llevó al futbolista argentino a la Copa del Mundo de 1994, de donde fue expulsado
Quiero ganar la tercera / Quiero ser campeón mundial. Así dice la letra de Muchachos, ahora nos volvimos a ilusionar, la canción que los argentinos no se cansaron de cantar antes, durante y después del Mundial de Catar. Pero esa tercera pudo haber llegado antes, en 1994. Así se defiende en Maradona: The fall (Maradona: La caída), un documental que se puede ver en DAZN en el que se repasa todo el período transcurrido entre su fichaje por el Sevilla y su último partido en el Mundial.
En esta extraordinario trabajo audiovisual se recuerda cómo fue el suizo Joseph Blatter, entonces secretario general de la FIFA, el mediador clave en el fichaje del argentino por el conjunto andaluz. El propio Blatter lo explica: el Mundial de 1994 se iba a celebrar en Estados Unidos y él quería llevar estrellas a esta tierra, con el objetivo claro de expandir el fútbol allí donde triunfa el fútbol americano.
Fichaje por el Sevilla
Así que en septiembre de 1992, El Diego fichó por el Sevilla, su primer equipo tras haber sido sancionado por haber dado positivo por dopaje por cocaína. Todo fue bien, incluso muy bien, al principio. Pero después tuvo encontronazos con la directiva y con Bilardo, técnico sevillista, que lo cambió durante un partido contra el Burgos. Maradona se fue del campo insultando al técnico. Fue, aquel de junio de 1993, su último partido con el Sevilla. Se marchó a su país para jugar fugazmente en Newell's Old Boys.
Es cierto que Argentina se clasificó con apuros y no llegó a Estados Unidos como favorita. En la fase de clasificación, Colombia le arrebató la clasificación directa tras una estrepitosa victoria (0-5) en un partido librado en Buenos Aires en octubre de 1993. Maradona, que ya había dejado Sevilla, estaba en el campo, que acabó coreando su nombre: «Muchachos, yo voy a volver», anunció a sus amigos y su familia en la grada. Y volvió. Primero había que superar a Australia en la repesca, en una eliminatoria a doble partido en el que los oceánicos aceptaron una llamativa propuesta de los argentinos: que no hubiese control antidopaje. El 17 de noviembre de 1993, con Maradona en la cancha, la albiceleste logró ese billete.
Puesta a punto
La puesta a punto para el Mundial la hizo, desde los primeros meses de 1994, en solitario, tras su fugaz aventura en Newell's Old Boys. Para ello se puso de nuevo en manos del que había su preparador físico personal desde 1983, Fernando Signorini. «Dejaste el fútbol, tenés 12 kilos más, estás con tu problema de adicción», desanimó éste al futbolista. Pero Maradona tenía entre ceja y ceja el Mundial: «Lo voy a dejar todo porque quiero coronar ese sueño», replicó. «Todo» era la cocaína. Cumplió. Se fueron a 800 kilómetros de Buenos Aires. El Diego cumplió: se machacó al ritmo de la banda sonora de Rocky.
Por entonces, también trabajaba con el 10 un tal Daniel Cerrini, que fue presentado a Signorini como «un físico culturista». «Nunca estuvo bien trabajado, a partir de esta nueva era encontró la forma de mejorar día a día su físico», presumía Cerrini de su trabajo con El Diego en los meses previos a USA 94. «Cerrini le había dicho que lo iba a llevar físicamente como nunca al Mundial», recuerda el abogado del futbolista.
Una selección lanzada hacia el título
Argentina empezó como un tiro –no va con segundas– el Mundial. Ganó 4-0 a Grecia, con un gran tanto de su icono y capitán. En la segunda jornada de la fase de grupos remontó a Nigeria (2-1). La euforia se disparó en el país. «El equipo tenía absolutamente todo. Estaba muy compensado», apunta en el documental Signorini. «Iba camino de ser campeón», considera el comentarista Fernando Niembro.
Maradona festeja su gol frente a Grecia en el Mundial 94
Pero entonces pasó lo que pasó. Que Maradona fue uno de los dos elegidos para pasar el control antidopaje. Y dio positivo. Daniel Bolotnicoff, abogado del futbolista, recuerda que todas las miradas se posaron en Cerrino: «¿Qué le diste?», le preguntó. «No sé», respondió el culturista.
Cuando Bolotnicoff y el galeno de la selección argentina entraron en la habitación de Maradona encontraron un montón de frascos de medicamentos. Todos eran argentinos excepto uno, que era norteamericano. El caso es que Cerrini le daba un «suplemento» que había comprado en Argentina pero que tras estar en Estados Unidos varias semanas había agotado. Así que compró uno que creyó similar. Su nombre: Ripper Fuel. Cuando el doctor de Argentina tomó ese bote, supo lo que había ocurrido. En su etiqueta figuraba que, entre otros componentes, tenía «efedrina al 6 %». Eso era: efedrina.
«No me drogué»
«No me drogué. No corrí por la droga. Corrí por el corazón y la camiseta», se disculpó el futbolista una vez que se vio fuera del Mundial. Pero ya era tarde. Su equipo personal, en concreto Cerrini, había fallado. Fue expulsado del Mundial 94. Aquel contra Nigeria fue su último partido con la albiceleste.
Ya sin Maradona, y conmocionada por la ausencia de Maradona, Argentina perdió ante la Bulgaria de Stoichkov el último partido de la fase de grupos. Después, aún aturdida, cayó en octavos de final (3-2) ante la Rumanía de Hagi. Se esfumó así la tercera, por la que la albiceleste tuvo que aguardar 28 años.