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18 de abril de 2024

Chicote, durante el programa de este jueves

Chicote, durante el programa de este juevesLa Sexta

‘Batalla de restaurantes’

La cocina más sucia con la que se ha encontrado Chicote está en Zaragoza

Restos de comida en el techo, telarañas y chorretones de grasa espantan a los competidores del duelo organizado por el cocinero de Carabanchel en tierras mañas

En los cuatro episodios que van de Batalla de restaurantes no se había visto una cocina tan sucia. Bien sabido es que tenerla limpia es de primero de Chicote, por eso sorprende que a estas alturas, tras tantas pesadillas y cuatro batallas, haya cocineros que se presten al circo culinario del de Carabanchel y que no la dejen como los chorros del oro antes de que lleguen las cámaras. Corren tiempos raros en la restauración, pero no tanto como para pensar que quedar como un guarrete ante la audiencia de toda España puede ser un condimento del éxito. Más bien al contrario, claro.
El cuarto episodio de Batalla de restaurantes nos llevó hasta Zaragoza, tierra especializada en migas. Compitieron a calzón abierto y puñal afilado Cristian Yañez, cocinero y propietario de La Ternasca; Francisco Bernard, cocinero y propietario del Restaurante Pepito Ternera; Cristina Martínez, copropietaria del Restaurante Central de Valdeconsejo; y Carlos Gilarte, propietario y cocinero de Asador Los Gigantes.
Decíamos al principio que conviene tener la cocina como los chorros del oro. Pero lo que había en la La Ternasca eran chorrazos de grasa. Esparcidos por aquí, allá y acullá.
Al entrar en la cocina, los tres rivales quedaron asustados. «Aquí hay cocina sucia», sentenció Cristina Martínez, Al poco, levantó un papel albal de una encimera y aparecieron «chinazos» de cigarrillos: «Marcas de tabaco, esto es que fuman en la cocina», añadió la copropietaria del Restaurante Central. «Un poco de nanas no vendría mal», concluyó Carlos Gilarte.
Detalle de la cocina de El Ternasco

Detalle de la cocina de El TernascoLa Sexta

Francisco Bernard miró al techo y lo que vio le dejó mal cuerpo: «Hay telarañas. Hay restos de comida en el techo». Al tiempo, Cristina abrió un horno que la dejó pasmada de lo sucio que estaba: «Como diría Chicote, esto no es de dos días», corroboró Carlos. Por otro mueble fluían chorrotones de grasa: «Esta lleno de mier…» juzgó el dueño del Asador Los Gigantes. «Si lo que ves está sucio, imagínate lo que no ves», añadió.
Ya en la mesa, más suciedad. «¿Qué os parece la carta?», preguntó inocente Chicote. Se refería a los platos, pero las contestaciones fueron por otro lado «Está llena de mier...», afirmó Carlos. «A mí se me pega», añadió Cristina mientras sujetaba, con cara de asco, aquellas hojas. A la hora de las puntuaciones, la cocina recibió dos puntos de Francisco —que es amigo de Cristian–, cero de Carlos y la misma pésima nota de Cristina («yo estoy segura de que ha limpiado, limpiando estaba así, no quiero pensar cómo lo tiene sin limpiar», argumentó). La nota de Chicote a la cocina, que se supo al final, fue la más generosa: 2,9.
Cristian Yañez, en la cocina de El Ternasco

Cristian Yañez, en la cocina de El TernascoLa Sexta

Además, a Cristian Yañez, dueño del local además de su cocinero, le pusieron a partir sus platos (que si el ternasco era congelado y así no está tan rico, que si el arroz era una «mier…»), con lo que se encabritó y decidió que en lugar de puntuar mejor sabotearía. Así que les calzó un «cero» en todos los conceptos a los otros tres locales. Aunque le gustó la comida, Cristina Martínez hizo lo mismo con el Restaurante Pepito Ternera porque su duelo, Francisco Bernard, le cayó de pena.
El bueno de Chicote –va de bueno en este programa, no hace de malo como en Pesadilla en la cocina– estalló contra Cristian y también contra Cristina: «Me parece una vergüenza. Me parece una falta de respeto para los contrincantes. Y sobre todo una enorme falta de respeto a la profesión. Y eso lo tengo metido aquí», dijo señalándose el corazón, con su teatralidad habitual. Al rato fue proclamado ganador el Restaurante Central de Valdeconsejo y hubo abrazos entre todos los protagonistas, incluidos los que se habían puesto a parir. Se descorcharon botellas de champán, aunque en realidad no era para tanto. Ganó, sí, pero con una nota global de un 3,9. Por cierto, La Ternasca (puntuado con un 3) no quedó último, sino tercero, por delante de Pepito Ternera, que recibió la segunda mejor nota de Chicote (6,3), pero pagó lo mal que cayó su dueño con un 2,9 global. Segundo fue, por tanto, Los Gigantes (3,3).
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