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Fotograma 'Los goonies'

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La escena eliminada más bizarra de 'Los Goonies' incluía un pulpo gigante

No pasó el corte de los guionistas y el director en el montaje final

Un elemento narrativo tan utilizado como emocionante para los relatos de aventuras son los piratas. Estos criminales que abordan barcos y viajan a tierras desconocidas en busca de tesoros, derrotando a los enemigos que se les oponen, son empleados por muchas películas como fuente de inspiración, desde la querida franquicia Piratas del Caribe hasta el clásico por antonomasia de Richard Donner: Los Goonies.

A día de hoy sigue siendo una de las películas más emblemáticas de la década de los ochenta. Con muchos personajes adorables y momentos igualmente cómicos y tiernos, Los Goonies ha servido a series como Stranger Things como base para múltiples referencias. Sin ir más lejos, Sean Astin, que interpretó a Mikey en Los Goonies, tiene un papel importante en la serie de los hermanos Duffer interpretando el agente de policía Bob Newby.

Pero el homenaje de la mítica serie de Netflix ambientada en Hawkins no se queda ahí y reivindica su parecido a Los Goonies en varias de sus escenas. Una de ellas, por ejemplo, transcurre en medio del Upside Down, donde los hermanos Duffer hacen referencia deliberadamente a cuando Mikey y compañía exploran las cuevas que les llevan a descubrir el barco de Willy el Tuerto.

Lo que muchos no sabrán es que en el montaje final de la película no pasó el corte una escena en la que todos ellos se enfrentan a la temeridad de un pulpo gigante. Pese a que terminó siendo eliminada del metraje, Data sí menciona la presencia del animal cuando recuerda sus aventuras a la policía y los periodistas. Aunque todos ellos pensaba que mentía, en realidad, no lo estaba haciendo.

Mientras nadan a través de la cueva, Mouth y Stef discuten antes de que un pulpo gigante la recoja y la arrastre bajo el agua. El resto de Los Goonies intenta liberarla antes de que Data, interpretado magníficamente por Ke Huy Quan, nade y coloque un casete en uno de los orificios del monstruo. Cuando la música empieza a sonar en su interior, suelta a todos y mueve enérgicamente cada uno de sus tentáculos.

Aunque es una escena bastante divertida, para los guionistas terminó siendo un momento parece totalmente innecesario para la historia, sobre todo, por su duración, de apenas un minuto y veinte segundos. El hecho de que los efectos mostrados no sean los mejores tampoco permite que la imagen sea del todo real, lo que acabó convenciendo a todo el equipo detrás de la mítica película para acabar con la secuencia al completo.