Melody, durante su interpretación del tema Esa diva en la final de Eurovisión 2025
¿Qué hay detrás de los malos resultados de España en Eurovisión?
Melody cuajó una gran actuación sobre el escenario, pero las votaciones volvieron a dar la espalda a España
España ha ganado en dos ocasiones el Festival de Eurovisión. Las dos, curiosamente, de forma consecutiva: en 1968 con Massiel y La, la, la, y en 1969 con Salomé y su Vivo cantando. A partir de entonces, una sequía, en realidad un desierto, que se extiende ya a lo largo de 56 años. Y las explicaciones son, a un tiempo, pueden ser muchas (desde razones geopolíticas que complican el voto de países próximos hasta el creciente número de rivales y la poca calidad de algunas propuestas) y ninguna, porque España lo ha probado prácticamente todo con suerte tan escasa como la que, incomprensiblemente, corrió Melody en las votaciones de la final de Eurovisión 2025.
Solo Chanel, con su portentosa actuación en 2022 que la llevó hasta el tercer puesto, ha estado cerca de romper el maleficio desde que Anabel Conde quedara segunda. Y aquello fue en 1995.
Lo preocupante no es tanto que España acumule 56 años sin ganar Eurovisión como los puestos tan bajos que, salvo excepciones como la de Chanel, colecciona en los últimos años: la 26ª y última posición de Manel Navarro con Do It for Your Lover en 2017; el 25º de El sueño de Morfeo en 2013, el 24º y antepenúltimo de este año de Melody y el de Blas Cantó en 2021; el 23º de Amaia y Alfred en 2018; el 22º de Nebulossa con el tema Zorra en 2024, el mismo lugar en el que quedaron Barei en 2016 y Miki Núñez en 2019. Además de Chanel, para encontrar más representantes de España que ya han alcanzado el top-10 hay que remontarse a 2012, con Pastora Soler, y a 2014, con Ruth Lorenzo.
La lógica, si es que aplica en un festival como Eurovisión, dice que España debería seguir el camino trazado por Chanel, pero la selección de nuestros representantes pasa por ganar previamente el Benidorm Fest, no por una elección directa. Melody se impuso en la cita de Benidorm por apenas nueve puntos de diferencia a Daniela Blasco, una joven artista muy del estilo de Chanel que ha demostrado su talento y que se quedó a las puertas de participar en Eurovisión 2025. De cara a un futuro podría ser una representante idónea para España.
Para ganar Eurovisión no hay una fórmula segura, pero sí ingredientes que ayudan a cocinar un buen puesto más allá de la calidad del intérprete y de la canción, como una escenografía que destaque del resto por su espectacularidad, o la originalidad de la propuesta, sin excederse. Eso en lo que respecta a lo que vemos sobre el escenario, pero también es decisiva la promoción internacional de los artistas y sus canciones desde mucho antes de las semifinales y la final de cada edición. No es casual que los pronósticos de los especialistas en Eurovisión con los favoritos suelan coincidir con los países que después ocupan las primeras posiciones.