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La cantante española Melody ofrece una rueda de prensa para hablar de su participación en el Festival de Eurovisión

Melody, en la rueda de prensa en la que habló de su participación en EurovisiónEFE

Televisión

Campaña de TVE, Intxaurrondo y Broncano contra Melody por no plegarse a los mantras de la izquierda

Lo que debía ser una representación artística en Eurovisión ha derivado en una polémica política y mediática sobre la artista

Melody representó a España en Eurovisión 2025. Quedó antepenúltima. Pero el verdadero debate no ha girado en torno a la canción, la puesta en escena o la estrategia televisiva de RTVE, sino a su figura como personaje público. Una cantante de 34 años que ha acabado en el centro de una tormenta política y mediática por el simple hecho de no querer pronunciarse.

Todo comenzó tras el festival, cuando en la rueda de prensa se le preguntó por la participación de Israel y el polémico televoto. Melody, sin rodeos, dijo: «No voy a pronunciarme porque yo no soy política, soy artista y soy cantante. Eso que lo aclaren los políticos, que para eso se dedican a eso».

Y añadió un matiz que luego generaría aún más controversia: según su contrato con RTVE, no podía hacer comentarios políticos. Para respaldar su argumento, leyó parte de una cláusula donde se advertía del riesgo de expulsión en Eurovisión por incluir gestos o mensajes políticos. Una alusión directa al reglamento de la UER, que, efectivamente, impone esas restricciones. RTVE, sin embargo, no tardó en matizar: no prohíbe a sus candidatos pronunciarse políticamente; solo remite a las normas del certamen, donde lo político está prohibido en las canciones, no en las opiniones personales.

A partir de ahí, comenzó una escalada de reacciones. La periodista Silvia Intxaurrondo, en su visita a La Familia de la Tele, cuestionó la postura de la cantante: «Expresarse políticamente puedes hacerlo. Hay muchísimos candidatos que lo han hecho y no ha pasado absolutamente nada. Hay que ver si está escurriendo el bulto o si piensa que, si dice lo que piensa, va a arder Troya».

La periodista fue más allá, con una reflexión que apunta directamente a los mecanismos culturales que condenan —o censuran implícitamente— a quienes no se alinean con ciertas posiciones públicas: «Tenemos que pararnos a pensar cómo hay una persona que no quiere posicionarse sobre derechos humanos porque teme que la etiqueten políticamente y se le acaben los contratos».

¿Dónde está el problema? Precisamente ahí: en que el silencio de Melody ha sido suficiente para que parte del discurso de izquierdas la sitúe en el espacio ambiguo —y cada vez más temido— de la llamada 'fachosfera'. Y sin que haya dicho absolutamente nada alineado con esa etiqueta.

La tensión aumentó con David Broncano. El cómico contó que Melody canceló su visita a La Revuelta a última hora, y, entre bromas, ironizó con que estaría «en su casa con las persianas bajadas». La artista mostró en la rueda de prensa del pasado lunes su malestar con el enfoque del programa, y el cómico contestó asegurando que empatizaba con ella, pero sin querer disculparse: «Nosotros no la hemos presionado ni acosado. Si algo no hacemos es trivializar la salud mental».

Con esta polémica de fondo, lo que iba a ser un retorno musical con proyección europea ha terminado por convertirse en un circo mediático donde Melody aparece como culpable de algo que no ha hecho: pronunciarse políticamente.

Todo esto ocurre mientras RTVE intenta —sin demasiado éxito— separar su responsabilidad de la situación. El ente público aclaró que no impide a los representantes hablar de política, pero no abordó el verdadero fondo: la sensación de que Melody nunca tuvo el control creativo ni mediático de su candidatura. Silvia Intxaurrondo lo apuntó en su intervención: «Entiendo la amargura de una artista que dice que ha encajado un fracaso con una propuesta que no era 100 % suya». Varios colaboradores de La Familia de la Tele criticaron a Melody e incluso el programa realizó una burda parodia de la artista por medio de Josep Farré.

Melody señaló que hubo aspectos de su tema Esa diva que podrían haberse mejorado. «Estoy muy contenta con mi actuación. Siempre todo es mejorable. La puesta en escena está muy bien, pero yo hubiera hecho una mucho más potente», afirmó. También ha contado que algunos planos perdían impacto visual y que ciertos elementos como la bata de cola o el momento telón no se apreciaban como ella quería.

También ha querido dejar claro que no ha recibido ningún mensaje institucional. «A mí no me ha escrito nadie nunca. Escriben a parte de mi equipo. Estuvimos en su momento y está bien que apoyen el arte igual que el deporte».

Tras la tormenta, la cantante ha preferido mantener un perfil bajo. El próximo miércoles 4 de junio visitará El Hormiguero, como anunció Pablo Motos en el programa durante su entrevista a Luke Evans, y se habla de la posibilidad de una entrevista en el programa De Viernes, con un caché que, según Espejo Público, habría pasado de 80.000 a acercarse a los 150.000 euros, una cantidad que ha desmentido el entorno de la artista.

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