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Quentin Tarantino, en una imagen de archivo

Quentin Tarantino, en una imagen de archivoGTRES

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Tarantino critica una de las mejores películas de la historia y a su legendario director: «Le odio»

El director dispara sin piedad contra uno de los mitos del cine americano

Pocos cineastas actuales tienen el wéstern tan arraigado como Quentin Tarantino. El género atraviesa su filmografía de forma explícita en títulos como Django desencadenado o Los odiosos ocho, pero también se percibe en elementos más sutiles: cómo construye las tensiones, cómo dosifica los silencios, cómo convierte los diálogos en auténticos duelos. No se limita a admirarlo; lo deconstruye, lo mezcla con otros códigos y lo vuelve a moldear a su estilo. Su brújula apunta al spaghetti western, ese que huele a pólvora y sudor. Sergio Leone es su referencia inevitable, pero su mayor debilidad es Sergio Corbucci, al que considera el más salvaje y subestimado de los grandes nombres italianos del género.

Ahora bien, cuando se trata del western clásico estadounidense, el respeto se transforma en distancia. Especialmente por una figura que es la piedra angular del género: John Ford. En particular, Centauros del desierto (1956), película que suele aparecer en los rankings de las mejores de todos los tiempos y que directores como Spielberg y Scorsese consideran fundamental, le resulta indiferente.

«Nunca me gustó Centauros del desierto. Siempre pensé que era ‘normalita’, salvo por el personaje de Ethan Edwards. Siempre me encantó la actuación de John Wayne en ella, pero nunca me gustó la película», aseguró Tarantino en una entrevista en The Root.

Una de las obras maestras de John Ford siempre ha sido elogiada por su audacia narrativa, su potencia visual y un final convertido en icono. Pero ni la carga simbólica ni el prestigio acumulado logran conmover al autor de Pulp Fiction.

Y no es simplemente una cuestión estética. El rechazo va más allá de una película puntual: tiene que ver con la visión de mundo que encarnan muchas obras de Ford. En una entrevista, al preguntársele por una escena de Malditos bastardos que recordaba al plano final de Centauros del desierto, fue tajante: «Puedo decir con seguridad que si la madre de John Ford nunca hubiera conocido al padre de John Ford, aún se habría descubierto que sería una toma genial rodar a través de una puerta como esa». No reconoce originalidad en ese gesto visual, y tampoco admira al director que lo popularizó: «Uno de mis héroes del Oeste americano no es John Ford, obviamente. Por no decir otra cosa, le odio».

Su crítica va al núcleo ideológico. «Olvídate de los indios sin rostro que mataba como zombis. Realmente es gente como él la que mantuvo viva esta idea de la humanidad anglosajona comparada con la humanidad de todos los demás», explicó Tarantino. «La concepción de que esa reflexión de que es dañina es muy nueva es bastante relativa, ya se podía ver una crítica en el cine en los años 30 y 40, y todavía está allí incluso en los años 50», añadió.

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