D-Day to Berlin (1994)
Cine
Así se convirtió Hollywood en la propaganda no oficial de la Segunda Guerra Mundial
No solo se hicieron películas y documentales propagandísticos...Actores y actrices se agruparon para combatir la guerra a través de sus trabajos
Aunque es bien conocida la labor de Hollywood a la hora de realizar documentales y películas propagandísticas durante la Segunda Guerra Mundial, las grandes estrellas y demás profesionales de la meca del cine también contribuyeron de otras diversas maneras. Lo más habitual fue que los actores y actrices entretuvieran a las tropas. Pero hubo unos cuantos famosísimos intérpretes que combatieron a alemanes y japoneses desde tierra, mar y aire.
Desde que Estados Unidos entró en la guerra, en diciembre del 41, Hollywood se entregó en cuerpo y alma a realizar películas que sirvieran como propaganda bélica tanto para promover los valores norteamericanos como para demonizar al enemigo. Poco conocidos son algunos documentales, como los sietes capítulos de Por qué luchamos, dirigidos por Fran Capra entre 1942 y 1945.
John Ford creó un equipo de profesionales que se puso al servicio de la Marina, y también colaboró con la inteligencia militar estadounidense. A bordo del USS Hornet, filmó los preparativos del raid Doolittle, el primer bombardeo sobre Japón, y que luego inspiró la película Treinta segundos sobre Tokio, de Melvin LeRoy. Pero su documental más famoso fue el que realizó sobre la batalla de Midway, punto de inflexión en la guerra del Pacífico.
Otros directores que rodaron documentales fueron William Wyler, al seguir a un bombardeo en su último vuelo sobre Alemania, o Henry Hathaway, que mostró cómo era la vida cotidiana en un portaaviones. En cuanto a George Stevens, se encargó de seguir al ejército tanto en el desembarco de Normandía como en otros momentos clave, como la liberación del campo de Dachau –a este respecto, en 1994 salió un documental, George Stevens: D-Day to Berlin, en el que se muestra cómo se rodó todo aquel valiosísimo material.
En cuanto a películas propiamente dichas, Hollywood fue una fuente constante de propaganda, como la propia Casablanca (1942) demuestra. Antes de la guerra ya se iban lanzando algunas películas patrióticas, como El sargento York (1941), pero cuando Estados Unidos entró en el conflicto, la industria del cine también se entregó plenamente a la guerra total, con un sinfín de filmes bélicos, en ocasiones para promover los valores americanos, como El bombardero heroico (1943), de Howard Hawks –y con William Faulkner interviniendo en el guion–, y en otras para demonizar al enemigo, como en Destino Tokio, en el que Cary Grant encarna a un capitán de submarino que se cuela en las líneas enemigas.
Mención aparte merece el cine de animación. Hace algunas semanas ya mencionamos los capítulos donde Superman se enfrentaba a japoneses y alemanas. Disney, por su parte, también contribuyó al esfuerzo bélico, destacando Der Fuehrer Face (1943), con el pato Donald como estrella.
Der Fuehrer Face (1943)
Por otro lado, antes de hablar de aquellas estrellas de Hollywood que combatieron al enemigo, muchos famosos de la época realizaron tanto labores de recaudación de fondos para la guerra como labores de puro entretenimiento.
Sobre el tema, incluso, hay una película, Hollywood Canteen (1944), que recrea el lugar fundado por Bette Davis y John Garfield en 1942 en Los Ángeles, y en el que actuaban y/o atendían las mesas Humphrey Bogart, Joan Crawford, Lana Turner o Mae West, entre otros.
Este trabajo de ir a cantar, actuar y divertir a las tropas se realizó a través de la United Service Organizations. La cara de estos espectáculos fue el cómico Bob Hope, que viajó por todos los frentes, pero en ellos también participaron cantantes como Bing Crosby y un jovencísimo Frank Sinatra, y actrices como la alemana Marlene Dietrich, Rita Hayworth o Judy Garland.
En cuanto a las estrellas que sí combatieron directamente al enemigo, el caso más conocido es el de James Stewart. En marzo de 1941, poco después de recoger su Oscar como mejor actor por Historias de Filadelfia y bastante antes de Pearl Harbor, se alistó en las Fuerzas Aéreas estadounidenses. Al comienzo de la guerra participó sobre todo en campañas de reclutamiento y propaganda, pero tras insistir e insistir por fin consiguió que le destinaran a Europa como miembro del escuadrón 703 de bombarderos.
Historias de Filadelfia (1940)
Como piloto participó en más de 20 misiones de bombardeo sobre Alemania, como el de Ludwigshafen. Y en solo cuatro años pasó de ser soldado raso a coronel. Tras la guerra siguió en la reserva hasta 1968, cuando se le obligó a retirar por haber cumplido 60 años. El actor, protagonista de, entre otras, El bazar de las sorpresas (1940) o Dos cabalgan juntos (1961), recibió numerosas condecoraciones, entre ellas una concedida por Francia.
Henry Fonda, buen amigo de Stewart, aunque participó en numerosas campañas de recaudación de fondos, también decidió alistarse porque «no quiero combatir una guerra ficticia en un estudio». En su caso, estuvo en la Marina, destinado en el Pacífico, y llegó a ser teniente.
En cuanto a Clark Gable, el inolvidable Rhett Butler de Lo que el viento se llevó, perdió a su mujer, Carole Lombard, cuando esta volvía de un viaje de venta de bonos de guerra en enero del 42. Tras unas semanas de doloroso duelo, Gable decidió alistarse, aunque contaba con 41 años, también en las Fuerzas Aéreas. Llegó a participar en 5 misiones de bombardeo sobre posiciones nazis en Bélgica y Alemania. (Por cierto, se rumorea que Hitler llegó a ofrecer una alta recompensa si alguien atrapaba vivo a Gable).
En cuanto a David Niven, británico, se encontraba en Hollywood sentando las bases de una más que prometedora carrera cuando estalló la guerra en Europa (septiembre de 1939). Inmediatamente, volvió a Gran Bretaña para realistarse en el ejército británico, donde se había formado antes de dedicarse a la actuación.
Casablanca (1942)
Niven llegó a alcanzar la graduación de teniente coronel, y destacó por sus labores de organización y mando de distintas misiones durante prácticamente toda la guerra, También participó en tareas de planificación y enlace durante el desembarco de Normandía. El actor luego volvería a Hollywood, donde triunfó con papeles como La vuelta al mundo en 80 días (1956).
En cuanto a estrellas que triunfarían más adelante, destacan casos como el de Lee Marvin, que fue herido en la batalla de Saipán; o Jason Robards, que se libró de morir en Pearl Harbor porque su barco, el USS Northampton, estaba de maniobras, y con el que se hundió tras ser torpedeado por los japoneses durante la batalla de Tassafaronga, para ser rescatado a la mañana siguiente; o Kirk Douglas, que se alistó en la Marina, donde fue oficial de comunicaciones en la guerra antisubmarina en el Pacífico.
Y podríamos seguir hablando de otras futuras estrellas, como Charlton Heston, Paul Newman o Glenn Ford.
La vuelta al mundo en 80 días (1956)
Por otro lado, y aunque lejanamente relacionada con Hollywood, Josephine Baker, famosa en Francia desde mediados de los años 20, durante la guerra colaboró con la Resistencia realizando labores de espionaje, por lo que posteriormente fue condecorada. En cuanto a Audrey Hepburn, que pasó la guerra en los Países Bajos -pasó tanta hambre que cambió su constitución, lo que truncó su carrera como bailarina-, donó dinero a la resistencia neerlandesa a pesar de ser solo una adolescente.
Por fin, a modo de anécdota, un inglés que aún no había dado el salto a Hollywood. Alec Guinness, que ya era una estrella consagrada en el Reino Unido, se alistó en la Armada Real en 1941, ascendió a teniente y participó activamente en la invasión aliada de Sicilia, en julio del 43.