Julio Iglesias, en un fotograma de la película de 1969 que narra su vida
Cine
'La vida sigue igual', la película autorizada por Julio Iglesias que aún puede verse en Movistar+
Un accidente, una guitarra y una historia de superación convertida en cine
Hay películas que no se revisitan solo por nostalgia, sino porque el contexto las resignifica. La vida sigue igual, protagonizada por el propio Julio Iglesias, es una de ellas. Estrenada a finales de los años sesenta y disponible hoy en Movistar+ y Prime Video, la cinta vuelve a colocarse en el radar en un momento especialmente delicado para la figura del cantante.
Las recientes informaciones judiciales han reactivado el interés por su biografía pública. La Fiscalía de la Audiencia Nacional recibió el pasado 5 de enero una denuncia presentada por la organización Women's Link Worldwide, en nombre de dos extrabajadoras del artista, que relatan presuntos episodios de maltrato físico, psíquico y sexual. Los hechos están en fase de investigación. En este contexto, mirar atrás (también a través del cine) se vuelve casi inevitable.
Un relato de superación
Dirigida por Eugenio Martín, La vida sigue igual es una pseudobiografía que adapta libremente los primeros años de Iglesias. La película arranca cuando Julio es un joven portero suplente del Real Madrid, con aspiraciones deportivas y una afición casi secreta por la música. Todo cambia tras un accidente de tráfico que le daña la columna y le obliga a abandonar el fútbol, un punto de inflexión que el filme convierte en el motor emocional del relato.
Hundido anímicamente, el personaje se traslada a un hotel en La Manga del Mar Menor. Allí, casi por casualidad, sube a un escenario y comienza un camino que lo llevará hacia la música y el éxito. El encuentro con Luisa (Jean Harrington) funciona como detonante romántico y narrativo, mientras el guion va encadenando canciones que ya entonces empezaban a ser reconocidas por el público. La historia se inspira claramente en la vida real del cantante, aunque evita cualquier zona incómoda. Es un retrato amable, luminoso, sin aristas, pensado para consolidar una imagen muy concreta: la del joven talentoso al que la desgracia empuja, casi por destino, hacia la gloria artística.
Más allá de España, la película tuvo un impacto sorprendente en Cuba a principios de los años setenta. Allí se convirtió en un auténtico fenómeno cultural, con reposiciones constantes en los cines de barrio y espectadores que llegaron a verla más de diez veces en un solo mes. En un país sin prensa rosa y con escaso acceso a la vida privada de las estrellas internacionales, el filme ofrecía algo excepcional: la posibilidad de «ver la música» y asomarse a la intimidad idealizada de un ídolo global.
La vida sigue igual fue un auténtico fenómeno en Cuba
El éxito se explica también por el contexto tecnológico. El cine ofrecía una calidad de sonido inalcanzable en los hogares de la época, y La vida sigue igual estaba repleta de canciones que ya eran éxitos internacionales. La película supo capitalizar esa necesidad colectiva de experiencia musical. Vista hoy, la cinta es un producto inequívoco de su época.
Críticos y espectadores coinciden en describirla como una «típica película española con cantante famoso», una sucesión de números musicales hilvanados por una trama biográfica muy suavizada. «Encantadora, sin maldades ni dobles sentidos», escribió un espectador. Otro la definió como «melocotón en almíbar». En plataformas especializadas ronda el aprobado alto (3,5 sobre 5).
El reparto acompaña ese tono: Charo López, Florinda Chico, Andrés Pajares o Micky completan un elenco que hoy se ve casi como una cápsula del cine popular español de finales de los sesenta.