Uno de los aviones venezolanos que usaba de manera recurrente José Luis Rodríguez Zapatero
El Debate revela las matrículas de las aeronaves
EE.UU. tiene bloqueados por «actividades ilícitas» los aviones de PDVSA que usaba Zapatero para reunirse con Maduro sin dejar rastro
El Debate ha tenido acceso a las matrículas y modelos exactos de los aviones privados venezolanos que José Luis Rodríguez Zapatero utilizaba de forma recurrente para desplazarse a Venezuela sin dejar rastro documental. Se trata de las aeronaves YV3360 y YV1118, ambas propiedad de la petrolera estatal PDVSA y empleadas por el expresidente del Gobierno para reunirse con Nicolás Maduro, actualmente en prisión, en un esquema de vuelos diseñado para eludir los circuitos ordinarios de control aéreo y de pasajeros. Se trata de dos aeronaves que Estados Unidos bloqueó en 2020 por llevar a cabo «actividades ilícitas».
La existencia de esta operativa quedó acreditada tras la confesión realizada por Julio Martínez, empresario detenido por la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional en el marco de la investigación del rescate de Plus Ultra, durante una conversación mantenida el 2 de octubre de 2022 con Javier de Paz, director adjunto a la presidencia de Telefónica. El encuentro, que ha sido desvelado por este periódico este miércoles, tuvo lugar a primera hora de la mañana en un descampado aislado del monte de El Pardo, una zona sin cobertura telefónica y blindada por la seguridad de Zapatero.
Según el contenido íntegro de esa conversación, Martínez explicó con detalle que Zapatero viajaba primero a República Dominicana en vuelos comerciales regulares desde España y que, una vez allí, se subía a aviones de PDVSA que ya le estaban esperando para completar el trayecto hasta Caracas. El objetivo, en palabras del propio empresario, era «no dejar rastro».
Dos de las aeronaves que participaron de esa operativa son la YV3360, un Dassault Falcon 2000EX, y la YV1118, un Learjet 45. El Falcon 2000EX es un jet ejecutivo de largo alcance con capacidad para entre 8 y 12 pasajeros, cabina presurizada de gran tamaño, zonas de reunión, asientos reclinables, sistemas de comunicación avanzados y autonomía suficiente para cubrir rutas transcontinentales sin escalas técnicas. Es un modelo habitual en flotas corporativas y gubernamentales de alto nivel.
El Learjet 45, por su parte, es un reactor ligero bimotor, más discreto y rápido, diseñado para trayectos ejecutivos con grupos reducidos. Su menor tamaño permite operar con mayor flexibilidad en aeropuertos secundarios y facilita una movilidad menos visible, sin renunciar a prestaciones propias de la aviación privada. Ambas aeronaves están a nombre de PDVSA, la petrolera estatal venezolana, y eran operadas, según relató Martínez, por tripulaciones militares, lo que permitía aterrizar directamente en Caracas fuera de los circuitos comerciales convencionales. De este modo, los vuelos no quedaban reflejados en listados ordinarios de pasajeros ni en los sistemas habituales de control aéreo civil.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos emitió hace seis años una sanción contra el régimen de Nicolás Maduro que implicaba el bloqueo de uso de 15 aviones de PDVSA entre los que se encontraban las dos aeronaves que usaba Zapatero. La segunda de ellas era usada para transportar oro desde la ciudad venezolana de Santa Elena de Uairén a Caracas y desde allí era exportado al resto del mundo.
Fuentes del sector aeronáutico consultadas por este periódico estiman que un trayecto Santo Domingo–Caracas en un Falcon 2000EX tendría un coste de entre 14.000 y 18.500 euros si se abonara en el mercado privado. Sin embargo, el elemento central de esta operativa no era el lujo del desplazamiento sino la desaparición de la huella. Zapatero ha sostenido públicamente que viaja a Venezuela unas veinte veces al año. No obstante, los datos a los que ha tenido acceso El Debate apuntan a que la cifra real se aproxima al triple, situándose en torno a sesenta desplazamientos, precisamente gracias a este sistema indirecto que fragmentaba los trayectos y ocultaba el tramo final.
Mientras tanto, el Juzgado de Instrucción número 15 de Madrid continúa avanzando en la causa sobre el rescate de Plus Ultra, aprobado con 53 millones de euros de fondos públicos. En ese contexto, la UDEF reconstruye de forma minuciosa los movimientos de Julio Martínez durante 2022, incluidos viajes internacionales entre los que se encuentran varios trayectos a Venezuela.
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