Ángela Molina, Aitor Luna y Amaia Salamanca encabezan el reparto de la serie
Cine
Así es ‘Pura Sangre’, la serie de Telecinco que quiere ser la 'Yellowstone' española
Drama familiar, paisajes de cine y un reparto de lujo: así se gestó la serie más ambiciosa de la temporada en Telecinco
Este 28 de enero llega a la pantalla Pura Sangre, una serie que no se limita a contar una historia, sino que aspira a construir un universo propio. Ambientada en una imponente yeguada situada en el entorno natural de Gredos, la ficción convierte el mundo del caballo en el epicentro de un drama familiar donde se cruzan herencias, secretos, alianzas y traiciones.
Desde su concepción, la producción fue pensada como un proyecto de largo recorrido. Se estrenarán los primeros ocho capítulos, pero la confianza en la serie va más allá. «Encargamos a la productora, Shine Iberia, que escribiera e hiciera 16», explicó Barrois, director de la División de Cine, Ficción, Derechos y Distribución de Mediaset, durante la presentación del proyecto. «Está diseñada para que dure mucho», añadió Macarena Rey, CEO de Shine Iberia, dejando claro que la historia se ha construido con vocación de continuidad.
Ese planteamiento se percibe en la ambición narrativa. Cerca de 90 intérpretes conforman un reparto coral en el que destacan nombres como Amaia Salamanca, Ángela Molina, Pedro Casablanc, Aitor Luna y Andrea Duro, entre otros. Cada personaje ocupa una pieza clave dentro del engranaje de la yeguada: herederos que compiten por el control del negocio, empleados que conocen los secretos más comprometedores de la familia y figuras externas que llegan con promesas de modernización o con cuentas pendientes.
El escenario no es solo un fondo, es un personaje más. Según Macarena Rey, «queríamos traer la esencia de Yellowstone o Falcon Crest a una historia nuestra, enmarcada aquí, en España, en Gredos, a través de un entramado dentro de una familia». No es una declaración retórica: el 80 % del rodaje se ha realizado en exteriores, lo que da a la serie una identidad visual muy ligada al entorno rural, a los cambios de luz natural y al contacto constante con la tierra y los animales.
Y es ahí donde la nueva serie de Telecinco marca la diferencia. En el set han participado 130 caballos, una cifra que convirtió cada jornada de rodaje en una operación de precisión. Al frente de esta logística estuvo Richard Cruz, especialista en provisión y coordinación de animales para grandes producciones internacionales como Gladiator o Alejandro Magno. Su equipo se encargó no solo de la seguridad en escenas de carrera o entrenamiento, sino también de crear un vínculo real entre intérpretes y animales.
Tráiler de Pura sangre
Amaia Salamanca, una de las protagonistas, pasó buena parte del rodaje a lomos de esos caballos. «Dimos clases de montar para tener esa conexión con ellos. Para mí fue un aliciente para participar en la serie», contó durante la presentación. «Contaron conmigo desde el principio, pero es verdad que tuve que hacer un par de pruebas para demostrar que podía interpretar a Miranda», añadió entre risas, reconociendo que la exigencia física del papel fue tan importante como la emocional.
Las anécdotas del rodaje se acumulan. En una escena al amanecer, con niebla natural cubriendo la pradera, uno de los caballos decidió detenerse justo frente a la cámara y quedarse inmóvil, como si supiera que estaba en primer plano. En otra secuencia nocturna iluminada con antorchas reales, una ráfaga de viento apagó parte de la luz y obligó al director a improvisar. El resultado fue una escena más oscura y tensa que terminó quedándose en el montaje final.
Visualmente, la serie apuesta por un lenguaje cercano al western contemporáneo. Planos abiertos que subrayan la dimensión del territorio se alternan con interiores cargados de sombras, donde las decisiones se toman en susurros y las traiciones se gestan en silencio. La yeguada se convierte así en un tablero de juego donde cada movimiento tiene consecuencias.