La historia, ambientada en la década de 1970, sigue a Bea (Emilia Clarke) y Twila (Haley Lu Richardson), mujeres de dos agentes de la CIA destinados en la Unión Soviética. Tras la muerte de sus maridos, Tom y Chris, en un accidente aéreo, desean descubrir la verdad. Así que proponen que la CIA las contrate como espías. Sorprendentemente, la CIA accede, sabiendo que los soviéticos no sospecharán de ellas.